Publicación exclusiva sobre la hipótesis de las paleovisitas extraterrestres
CONTCTO
 

EL PÁJARO CELESTIAL DE LOS MAYAS O LA EXÉGESIS DE UNA DEIDAD

   

Partiendo del “pájaro celestial”

dela mitología maya, los autores

intentan seguir el rastro de esta

“deidad”, a través del tiempo y

el espacio, para determinar su

posible vinculación con la

hipótesis del antiguo astronauta.


JOHANNES FIEBAG PETER FIEBAG

JOHANNES FIEBAG
y PETER FIEBAG
Alemania

www.sagenhaftezeiten.com/fiebag

 

La versión de una imagen puede permanecer inalterada, pero su significado puede cambiar con el tiempo. A la inversa, una representación puede cambiar y evolucionar mientras su significado sigue siendo el mismo. Por ejemplo, ¿qué exégesis tiene la “deidad cayente” del período clásico tardío (1.200 -1.697 AD) representada en Tulum (Fig. 1; 2)? ¿Es en realidad Ab Muzen Cab, el “dios abeja”, o el “dios descendente” de Coba? ¿Podría haber una conexión con la estela de El Baúl del período preclásico tardío (300  a.C. a 500 AD)? ¿Dónde están las fuentes originales? Debe observarse que entre las imágenes de la era pos-clásica han pasado 2.000 años.

 

 

Fig.1 (izq.) Fig. 2 (der) "Deidad cayente" de Tulum, del periodo clásico tardío. 

 

 

Nuestra búsqueda comienza en Palenque, que experimentó su apogeo cultural y desaparición en el período clásico tardío. Palenque es uno de los sitios más interesantes para la investigación de la Hipótesis del Antiguo Astronauta. Un llamado “monstruo celestial” se encuentra en la famosa tapa de un sarcófago en el extremo más bajo del  “Templo de las Inscripciones” (675 AD). Esta imagen generalmente simboliza el movimiento del Sol, Venus, y otros planetas a través de las constelaciones en el cielo nocturno y por la bóveda celeste durante el día. Según la iconografía, la imagen existe “en el borde exterior del Espacio (o del Universo)” (3). Al otro extremo de la tapa está el mítico “pájaro celestial”, la “deidad pájaro más alta”, el símbolo del vuelo y la ascensión al cielo.

 

¿Cuáles son las raíces de esta imagen? Rastrear su origen no es fácil, y sólo es posible a través de los recientes trabajos comparativos (4). Desde que el trabajo de Thompson (5) en los años treinta se hizo conocido que esta figura con forma de pájaro jugó un papel significativo en la mitología maya. De hecho, las imágenes de la figura del pájaro se extienden desde el período pre-clásico (1.100 a.C.) a través del período clásico (aproximadamente 900 AD) y dentro del período pos-clásico (aproximadamente 1.500/1.697) (6).

 

Pueden encontrarse en Tikal, entre otros lugares, monstruos-pájaros antropomórficos. Como el clásico temprano Kaminaljuyu, ellos llevan sobre sus cabezas el glifo Yax  que significa “precioso” (Fig. 3). En Uaxacatun, se dan “afijos” (sílabas agregadas), que aparecen en las deidades-pájaro más altas y en las caras del dios-Sol. El motivo es siempre un ser extraño con alas, a menudo fuertemente estilizado a la típica manera maya (4). En otros lugares, uno puede identificar metamorfoseadas personas-pájaros que parecen volar (Fig. 4).

 

                 

Fig. 3 (izq) Deidad pájaro llevando sobre su cabeza el glifo Yax. Fig. 4 (der) Hombre- pájaro.

 

 

¿Son éstas imágenes de seres divinos? Los investigadores mayas nunca han respondido  a esta muy sencilla pregunta. Los principales defensores cambian sus opiniones constantemente o cometen mayúsculos errores, de modo similar a algunos recientes escándalos en la ciencia (7).  Más y peores problemas surgieron hacia el final del último siglo cuando algo llamado tentativamente una “deidad” quedó permanentemente fijado con esa etiqueta. Siguió un período en el que los expertos opinaron que hubo muy pocos “dioses” en el sentido clásico (8). Para fortalecer su teoría de los dioses, el  gran estudioso de los maya J. Eric S. Thompson se centró en los atributos para ventaja propia,  agregando al mismo tiempo unos pocos, e incluso olvidándose de algunos dioses completamente (9). Spinden y Morley introdujeron la desastrosa teoría de la  “personificación de la Naturaleza” (10) que estaba basada en una errónea interpretación española de la mitología de la tribu maya Manche Chol (4). Finalmente, Tarjana Proskouriakoff propuso abandonar la idea de cualquier dios en el período clásico. Fue Kubler quien primero continuó sistemáticamente con estos temas desde 1969 en adelante (11). ¿Qué se estaba representando realmente aquí? ¿Dioses? ¿Humanos? ¿Poderes personificados de la Naturaleza? Como resultado directo, existe ahora un peculiar modelo conglomerado cuyo carácter ha derivado  principalmente de Schele y Freidel (3). Según ellos, nosotros estamos tratando con representaciones de parte de dioses, parte de antepasados deificados, y parte de enmascaradas representaciones de los dioses.

 

Es importante señalar que sin tener en cuenta cuál teoría pasa a estar en boga en este momento; los mayas del pasado no han cambiado. Es el autor el que cambia y crea “los mayas”, como observa Hellmuth (4). Según la documentación etno-histórica, la costumbre maya de quemar incienso resinoso y la ofrenda de sacrificios de sangre son los dos más importantes rituales para la veneración de lo divino (12). Sin embargo, como se demuestra por la investigación PaleoSETI, la divinidad es una cuestión del punto de vista de cada uno. Hay varias características y rasgos especiales que ayudan a identificar a un “ser divino”: “muy conocido, uniforme (estandarizado), caracteres sobrenaturales que aparecen en toda la esfera maya, y quién gozaba del culto.” (4).

 

En este sentido, la “más alta deidad pájaro” es particularmente interesante. En un cuenco de la tumba 72 en Tikal, esta imagen es del estilo pictórico clásico temprano, pero la versión de las plumas procede del período clásico tardío. Este motivo ha sobrevivido al derrumbamiento de la cultura maya DC en la segundo mitad del siglo 6to. AD. A lo largo de los siglos, la alta clasificación jerárquica de este alado “monstruo” permanecía.

 

Otra de estas pinturas puede encontrarse en un vaso del período clásico tardío. Dinámica y complicada, muestra a dos seres sentados en lo alto de un árbol (Fig. 5) mirando hacia abajo sobre un grupo de dioses y seres míticos. El estudioso maya, Nicholas Hellmuth (4), plantea que “los nuevos descubrimientos permiten la visión en un mundo que es tan raro que, de momento, ningún modelo que use nuestras leyes de la realidad puede construir. Es evidente que en el cosmos de los mayas se han cruzado los límites del potencial humano y los poderes animales. La investigación maya ha alcanzado ahora un punto donde el estudio de los fragmentos de alfarería ya no será suficiente para encontrar nuevas respuestas.”   

 

Hellmuth tiene razón parcialmente, pero nosotros podemos construir un nuevo modelo de esta pintura. Por ejemplo, el dios parecido a un pájaro está representado junto con el “dios D” en dos ilustraciones que fueron dadas a conocer para la publicación en 1987/88. El pájaro hace resaltar el símbolo del tocado de la deidad, forjando una relación íntima entre los dos.

 

¿Quién era este “dios D?” El investigador ruso Yurii Knorozov, un experto en jeroglíficos (13), descifró el glifo de su nombre como “Itzamna”, entre las deidades más antiguas, y probablemente idéntico al del dios creador. Itzamna es a menudo representado mirando por encima desde la “franja celestial.” Esto consiste en jeroglíficos rectangulares que describen cuerpos celestiales y/o fenómenos: kin = el Sol; akab = la noche; ek = las estrellas; caan = los cielos;  uh = la Luna, etc., “Quizás nosotros podemos deducir de esto que el dios D residía en los cielos en el período clásico y era por lo tanto una deidad celestial.” (14).

 

¿Qué intentaron expresar los artistas con la combinación de la “deidad pájaro” y el dios “que reside arriba en el cielo?” Quizá lo que los voladores representan en la obra de Erich von Däniken (1): la “gente que vuela” de México descendiendo a la Tierra desde la cima de un mástil, atados por sogas, trazando círculos cabeza abajo hacia el suelo, simbolizando el vuelo de seres del cielo parecidos a los humanos, y su arribo a la Tierra.

 

En una ilustración de Clavijero del siglo18 (15), existe un detalle que ya no es más parte de una presentación de hoy en día: junto con los indios, se ven grandes pájaros moviéndose en espiral hacia abajo en dirección a la Tierra (Fig. 6). La conexión entre la “gente que vuela” con sus antepasados y la “deidad pájaro” es aun más pronunciada. “Los trajes de los bailarines humanos y los gobernantes así como otras figuras históricas en los monumentos, las pinturas murales y las cerámicas, fueron ideados para significar posiblemente una metamorfosis. El estudio de figuras humanas en trajes y/o máscaras proporcionan tanta información como las deidades reales, porque las realizaciones del culto maya eran una expresión directa de su religión.” (4). Esto es evidente con las representaciones en varias estelas y vasos donde las “deidades” fueron mostradas de esta manera, y “el ala parece ser un atributo en vez de una parte funcional del cuerpo.” (4).

 

 Un ala es un atributo para volar, y en relación con ciertos otros símbolos, como el infijo akbal (que significa “oscuridad”) y el glifo kin para el “Sol”, la conexión con el espacio o el Universo se pone bastante clara. Así pues, ¿en qué evento real está basada la “actuación del culto” de los voladores? ¿En qué religión maya como un todo está basada?

 

Para contestar esta pregunta, tenemos que regresar a las fuentes originales: la primera estela maya en Izapa. El Baúl también pertenece al mismo período cultural (1) como el ser parecido a un astronauta, simplificado y desestimado como un “jugador de pelota” por los investigadores mayas.

 

En Izapa hay interpretaciones que son a veces consideradas barcos. Sin embargo, podría ser que nosotros estemos viendo objetos que se mantienen inmóviles en el aire con  personas sentadas dentro (16). La imagen es dominada desde arriba por las protoclásicas personas pájaro, con figuras sostenidas en el aire (Fig. 7). ¿Qué estaba tratando de describir el escultor? ¿Quizás la simbólica representación de un vehículo volante en el cual seres semejantes a los humanos arribaron a la Tierra? ¿Seres que vinieron del “espacio exterior (o del Universo)” (3), quienes hubieron experimentado la ingravidez en el espacio profundo y hecho contacto con los antepasados de los mayas? ¿Fue este contacto tan importante que sus orígenes encontraron su sentido profundo en la mitología de los mayas, influyendo en su cultura y afectando incluso su posterior contacto con los europeos hace 500 años?

 

 Fig. 7 Personas pájaro sostenidas en el aire

 

Los rastros incluso nos llevan más atrás en el tiempo, directamente dentro del período preclásico de los olmecas. En Oxtotitlan, puede encontrarse una de las primeras de estas figuras. Ésta nos mira fijamente en la forma de una gran piedra policromada pintada sobre la entrada de una cueva (Fig. 8). La pintura fue creada entre el 800 y el 700 a.C.  (17). En una dinámica postura fuera de lo normal, la figura está sentada en un trono de jaguar, y parece estar encerrada herméticamente en alguna clase de traje. La cara está protegida por un casco, y las plumas indican una posible conexión con el vuelo. La mano izquierda de la figura señala hacia el cosmos. A. L. Schaffer (18) indica que la gente del período clásico tardío también pudo ver e interpretar esta pintura muy fácilmente. La piedra yace en una ruta de comercio, probablemente en una ubicación estratégicamente importante.

Allí está él: el “dios-pájaro”, justo en el principio de las culturas Olmeca y Maya. A través del simbolismo y lenguaje del cuerpo, él apunta inequívocamente hacia el cosmos. (La teoría de que los dioses mayas se originan en la era de los olmecas quedó demostrada por W. Haberland (19), entre otros). Durante siglos, la representación del “dios-pájaro”  cambia, pero no su naturaleza y esencia. En el mismo momento en que la cultura Maya estaba llegando a su fin, él todavía aparece como el “cayente dios volante” de Tulum, purificado de la abstracción del período clásico. Su imagen se encuentra sobre la entrada a la única cámara de un edificio, sus paredes decoradas una vez con una intrigante y extraordinaria pintura del cielo nocturno surcado por Venus e iluminado por numerosas estrellas, y entre todo ello, imágenes de la serpiente sagrada (20). Hay muchas otras representaciones de dioses voladores de esta era tardía, que pueden indicar un evento que involucra el contacto con una inteligencia extraterrestre durante este período.

 

Fig. 8 Figura sentada en un trono de jaguar, vestida con una especie de traje herméticamente cerrado, la cara portegida por un casco y con plumas que indican una posible conexión con el vuelo.

 

 

En el centro de Flores, la ciudad capital del distrito guatemalteco de Peten, se encuentra una interesante y significativa estela. Nosotros la descubrimos por casualidad en una tarde durante un viaje en 1992, justo cuando la suave luz del sol poniente iluminó a dos dioses voladores del partenón maya. Éstos eran llamados “dioses-remeros” en  “sagradas vestiduras” (3).

 

La estela representa las imágenes bien definidas de dos dioses suspendidos en el aire sobre el gobernante en una peculiar posición en cuclillas; vemos las manos estar alcanzando palancas o botones, y los ojos parecen estar observando instrumentos. Esta estela pertenece a uno de los últimos pilares de piedra tallados creado antes del gran declive de la cultura Maya en el 879 AD. Ese mismo año, se erigió una estela en Tikal y también en la pequeña ciudad de Jimbal. El mismo motivo aparece y alcanzaría la perfección siglos después en Chichén Itzá y Mayapán.

 

¿Fueron ellos dioses o astronautas? ¿Influyeron en la grandeza y decadencia de una civilización? Hoy, sólo son los mitos, las leyendas, y las piedras (!) las que hablan. El desciframiento no es fácil, pero es indiscutiblemente gratificante.

 

Debemos tener cuidado de no cometer los errores de los colegas del etnólogo Hellmuth  (4) a quien ellos acusaron de  “tergiversar al maya” según las ideas modernas. No deberíamos aceptar el hecho de que una muy realista y moderna interpretación tiene que ser simplemente ignorada y quedar así excluida de la investigación maya. Debe hacerse un firme esfuerzo para poner el énfasis en la hipotética posibilidad de contactos con extraterrestres, que fueron luego erróneamente (!) deificados.

 

 

 

Referencias:

 

(1)   Däniken, E.v.: Der Tag an dem die Götter kamen. München. 1984.

(2)   Däniken, E.v.: Die Spuren der Ausserirdischen. München. 1990.

(3)   Schele, L. und Freidel, D.: Die unbekannte Welt der Maya. München. 1991.

(4)   Hellmuth, N.: Monster und Menschen in der MayaKunst. Graz. 1987.

(5)   Thompson, J.E.S.: The Rise and Fall of Maya Civilization. Norman. 1954.

(6)   Sebolff, J.: The New Archaeology and the Ancient Maya. New York. 1990.

(7)   Fiebag, J. und P.: Wissenchaftshygiene und PaläoSETI. Ancient Skies. 1991

(8)   Proskouriakoff, T.: Olmec Gods and Maya Gods Glyphs. In: M. Giardiarno et al. (Hrsg.) Codex Wauchope: A Tribute Roll Tulane. 1978.

(9)   Thompson, J.E.S.: Sky Bearers, Color and Directions in Maya and Mexican Religion, Contributions, 10/436, CIW, Washington.

10)  Morley, S.: The Ancient Maya. Polo Alto. 1946.

11)  Kubler, G.: Ancient American Gods and their Livieng Impersonators. Apollo,

       London, 1984.

12)  vgl. Hellmuth, N.: Monster,a.a.O.

13)  Knorozov, T.: Maya Hieroglyphic Codices, Albany, 1982.

14)  Grube, N.: Die Göttergestalten der Handschriften und ihre Hieroglyphen. In:

       Chac tun-die Götter der Maya. Köln, 1986.

15)  Prokosch, K.: Drama, Dance and Mussic. In: N. Manning (Hrsg.). Handbook of

       Middle American Indians. Vol. 6. Austin, 1967.

16)  Prem, H. und Dyckerhoff, U.: Das Alte Mexiko. München, 1986.

17)  Grove, D.: The Olmec. Washington D.C. 1970

18)  Schaffer, A. L.: The Maya Posture of Royal Ease. In: G. Robert son (Hrsg.),

        Sixth Palenque Round Table, 1986. Norman, 1991.

19)  Haberland, W.: Amerikanische Archäologie. Darmstadt, 1991.

20)  Bloomgarden, R.: Tulum und Coba. Mexico D.C. 1982.

 

LOS AUTORES:

 

Johannes Fiebag, fallecido en 1999, estudió geología, paleontología, física y geofísica en la Universidad de Wurzburg (Alemania). Escribió numerosos artículos científicos y también varios libros sobre la hipótesis de las paleovisitas extraterrestres.

 

Peter Fiebag estudió filología, economía y ciencias de la comunicación en la Universidad de Guttingen (Alemania). Ha publicado gran número de artículos y varios libros en el campo de los antiguos astronautas.

 

 

© Johannes Fiebag/Peter Fiebag – Derechos reservados.
Traducido y reproducido con permiso expreso de los autores.

 

Prohibida su reproducción sin autorización previa de los autores