Publicación exclusiva sobre la hipótesis de las paleovisitas extraterrestres
CONTCTO
 

FENÓMENOS AÉREOS SOBRE EL ANTIGUO EGIPTO

   

Diversas piezas arqueológicas

documentan la presencia de

brillantes objetos en los cielos del

Egipto faraónico.

GUILLERMO D. GIMÉNEZ

GUILLERMO D. GIMÉNEZ

Argentina

gdgneco@yahoo.com

 

 Viajar a Egipto es encontrar un lugar que te asombra constantemente. Sus pirámides, sus templos, sus escrituras jeroglíficas, su arte, su Río Nilo donde otrora grandes faraones que construyeron la historia lo recorrieron; sus desiertos, sus ciudades y su gente, que es muy amable para quienes las visitamos y exploramos a lo largo y ancho del país.

 

La historia de príncipes, princesas, reinas y reyes,  las conocemos a través de los escribas, quienes eran las personas que relataban vivencias y experiencias personales.

 

Es a través de estos escritos que conocemos historias fantásticas de vida, de luchas,  de batallas, de cazas, de ceremonias y también hallamos plasmado en estos documentos y distintas piezas  la vivencia de extraños fenómenos aéreos que los tuvieron como protagonistas.

 

 

El Papiro Tulli

 

Este papiro es un viejo manuscrito que adquirió el nombre de su comprador, Alberto Tulli, Conservador Jefe de la sección egipcia del Museo del Vaticano durante la década de 1930.

 

 

 

Este manuscrito está escrito en grafía hierática, una variante cursiva del jeroglífico. Mide 20 x 18 centímetros. De acuerdo a lo desarrollado en el mismo, podría remontarse al reinado del faraón Tutmosis III. Pero, ¿qué es lo que ha hecho tan famoso al mismo? Es simplemente la aparición –de acuerdo a lo escrito - de extraños círculos de fuego que surcaron los cielos en el Antiguo Egipto.

 

Pero volvamos a Tulli.

 

Ya dijimos que fue adquirido por Alberto Tulli, quien lo compró en 1934 a un anticuario por una cifra desconocida. Al morir, todos sus bienes, inclusive el papiro, pasó a manos de su hermano, el sacerdote Gustavo Tulli. Y es a partir de aquí que se pierde el rastro del mismo.

 

En septiembre de 1957 aparece la primera traducción en español del mismo, tomado de la revista norteamericana Doubt, en su número 41 de 1953, desarrollado por Tiffany Thayer.

Boris de Rachewiltz, fue otro autor que estudió y publicó posteriormente el mismo. Es autor de varios trabajos y estudios acerca de Egipto.

 

Respecto al papiro, presenta varias lagunas o espacios en blanco debido a la faltante de algunas piezas del mismo, no obstante se puede remontar a la época de Tutmosis III.

 

El Papiro de Tulli dice lo siguiente, tomando como referencia la edición del texto jeroglífico aparecido en la revista I Misteri en su número 9, año 1, de noviembre de 1995:

 

“En el año 22, tercer mes de la estación de peret (la germinación) en la hora sexta del día (14 h.) [...] dos escribas de la Casa de la Vida vieron un círculo de fuego que estaba viniendo por el cielo. No tenía cabeza. Su olor era desagradable. Entonces, ellos tuvieron miedo y huyeron, [...] y fueron a decírselo a Su Majestad. Todo está recogido en la Casa de la Vida. Su majestad reflexionó sobre lo que había pasado. Han transcurrido muchos días después de lo ocurrido [...] Son numerosos al igual que todo [...] Ellos brillan en el cielo como el sol lo hace sobre las cuatro columnas que sujetan el cielo. [...] Entonces los círculos de fuego [...] El ejército del rey estaba (en aquel lugar) y Su Majestad los vio (con sus propios ojos). Esto sucedió después de la hora de la última comida. Allí arriba (en el cielo), ellos se marcharon hacia el sur. Del cielo  [...] algo inaudito desde el comienzo de los tiempos. Su majestad colocó incienso para apaciguar a Amón Ra, Señor de las Dos Tierras [...] en un documento de la Casa de la Vida [...] eternidad".

 

¿Qué es lo que relataron los escribas? ¿Círculos de fuego sobrevolando el Antiguo Egipto?

 

Dos escribas ven un círculo de fuego que surcaba el cielo, se atemorizaron y huyeron. Días más tarde “...muchos días después...” numerosos círculos de fuego  y muy brillantes como el Sol vuelven a cruzar el cielo, siendo observado por todo el ejército y el rey, desapareciendo hacia el Sur:

 

“...han transcurrido muchos días... son numerosos... ellos brillan en el cielo... los círculos de fuego... el ejército del rey... y su Majestad los vio... ellos se marcharon hacia el sur...”.

 

El Papiro de Tulli es sin duda un testimonio veraz de los hechos vividos. Pero, ¿dónde se encuentra hoy?

 

A la fecha nadie lo sabe, se ha perdido el rastro e inclusive ya no figura dentro de la colección egipcia del Museo del Vaticano. Simplemente ha “desaparecido”. ¿Por qué?

 

Este papiro ¿indicaría el testimonio escrito más antiguo acerca de la aproximación de fenómenos OVNI en la antigüedad?

 

Muchos investigadores y estudiosos consideran que así es, ya que se descarta totalmente que haya sido un fenómeno natural.

 

 

El Cuento del náufrago (o el Papiro de Leningrado 1115)

 

Otro de los testimonios escritos que hallamos es el famoso Cuento del Náufrago expuesto en el Museo de Moscú.

 

Este aparece en el Museo Imperial de San Petersburgo, desconociéndose al igual que otros documentos y piezas, cómo pudo haber llegado allí. Su fecha se remonta al año 2000 a.C.

 

Describe en 190 líneas las peripecias de un hombre, único sobreviviente de un naufragio, que es llevado por las olas producto de una gran tormenta a una isla de grandes riquezas donde reinaba una gran serpiente de más de 15 metros de longitud. Según el propio testimonio, brillaba como el oro, y sus cejas eran lapislázuli.

 

Allí le cuenta como toda su familia había muerto producto de la colisión de una “estrella” que cayó del cielo, pereciendo todos los miembros de la familia y provocando un gran incendio.

 

Las líneas 129-130 del papiro dice: “aja seba jau”, que significa “entonces una estrella cayó…”

 

Algunos estudiosos consideran que quizá haya sido un meteorito, y por la falta de conocimiento del mismo, el escriba lo identificó como “estrella”, ab3 (seba).

 

Otros ven aquí la presencia de un objeto que cayó del cielo o un tripulante cubierto de algo ¿metálico?, ya que se lo describe brilloso como el oro.

 

No se trataría de ningún meteorito o fenómeno natural.

 

Sin duda “algo” físico había allí, y no de características naturales.

 

Al final de este papiro, sus dos últimos ideogramas están identificados con una estrella de cinco puntas y un disco solar, haciendo alusión a algún fenómeno astronómico.

 

¿Qué fenómeno realmente describe este documento?

 

 

La Estela de Gebel Barkal

 

La Estela es una losa que fue descubierta entre unos escombros frente a una columna del primer patio (B501) del gran Templo de Amón, al pie de la montaña de Gebel Barkal.

 

Es uno de los lugares más importantes de la época Tardía de Egipto, siendo la parte más antigua del templo realizada quizá por el faraón Tutmosis III en la Dinastía XVIII, cronológica  a la fundación de Napata, llegando a su declive en la época de la Dinastía nubia XXV.

 

La estela se encuentra hoy en el Museo de Jartum, en Sudán pudiendo ser observado por toda persona.

 

 

 Toda esta región es de muy difícil acceso y de tránsito casi imposible. El desierto de Bayuda, zona de la montaña de Geber Barkal,  está en permanente búsqueda y exploración.

 

Fueron muchos los investigadores y arqueólogos que se han perdido en el desierto, hasta inclusive han encontrado la muerte, como ha sucedido con un grupo de funcionarios sudanos que perecieron en este lugar.

 

La estela mide 173 centímetros de alto, 97 de ancho y 15 de grosor. Es de granito gris procedente de la tercera Catarata de Tombos. Le falta una parte a la esquina inferior derecha y se encuentra algo desgastada. En su parte superior existe una ofrenda donde aparece Tutmosis III haciendo una libación a Amón, protegido por un gran disco solar alado por dos serpientes tras sus alas. Aquí se destacan las campañas del faraón en Asia y la glorificación del dios Amón protector de Tutmosis III. Se detalla una fecha, el año 47, 3 mes de la inundación, día 10 bajo la Majestad de Horus. Aproximadamente el 23 de agosto de 1457 a.c.

 

Pero lo más destacado lo encontramos durante su campaña en Nubia, en las líneas 33, 34, 35 y 36 del texto se describe la aparición de una “estrella luminosa” que apareció en el campo de batalla, se detiene y luego desaparece en el horizonte.

George Reissner publicó en 1933 este documento para la revista egiptológica Zeitschrift fur Agyptischen Sprache und Altertumskunde , en su edición número 69.

 

“(33) [faltan 16,85 centímetros] "Escuchad, ¡oh pueblo de la Tierra del Sur!, que estáis [viviendo] en la Montaña Sagrada llamada "Trono de las Dos Tierras" entre las gentes [¿de Egipto?] [aunque esta tierra] era desconocida. Conoced el milagro de Amón Ra, en presencia de las Dos Tierras. Algo que nunca ha sido visto. (34) [faltan 18 centímetros] [...¿Los guardas?] estaban viniendo con el fin de hacer por la noche (el cambio regular de) la guardia. Había dos guardias (sentados uno frente a otro). Una estrella vino aproximándose desde el sur. El hecho nunca había sucedido. [La estrella] se colocó sobre ellos y ninguno entre ellos pudo permanecer (allí). (35) [faltan 19,75 centímetros] Se giró como si nunca hubieran existido, y entonces ellos cayeron sobre su sangre. Ahora [la estrella] estaba detrás de ellos (iluminando) con fuego sus rostros; ningún hombre entre ellos pudo defenderse, ninguno miró alrededor. Ellos no tenían más caballos ya que (éstos) atemorizados habían huido a la montaña. (36) [faltan 20,75 centímetros] [Tal es el milagro que Amón hizo por mí, su amado hijo] con el fin de hacer ver a los habitantes de las tierras extranjeras el poder de Mi Majestad".

 

En este documento encontramos que Reissner sólo se limitó a describir este evento extraordinario como “El Milagro de la Estrella”.

 

Para la egiptóloga Bárbara Cumming considera que  “la naturaleza exacta de este milagro es incierta. Por la descripción parecería haber sido un meteorito…”.

 

Para otros como Serge Sauneron considera en el “Diccionario de la civilización egipcia” que se trató del Cometa Halley, que pudo haber sido visto en el año 1465 a.C. durante el reinado de Tutmosis III y también en el 1457 a.C. fecha de encabezamiento de la estela. Otros niegan rotundamente esto, como Dimitri Meeks quien considera por lo repentino del fenómeno y el movimiento de la “estrella” se trataría de un meteorito y no un cometa.

 

Por nuestra parte descartamos que haya sido un cometa o un meteorito.

 

¿Qué meteorito puede realizar movimientos determinados, se detiene sobre un grupo de personas y luego sigue su trayectoria?

 

Sin duda esta “estrella”  tan bien descripta por el escriba poseía “movimientos inteligentes”.

 

En la línea 34 esta “estrella”  se detiene permaneciendo inmóvil a poca altura sobre el grupo de personas. ¿Qué meteorito o cometa o estrella fugaz puede hacer esto? Imposible.

 

En la línea 35 esta “estrella”  estaba tan cerca que iluminaba el rostro de las personas, es decir siguió acercándose y en la línea 36 los caballos atemorizados huyeron del lugar. “Algo” realmente había.

 

Por todo esto deducimos que lo observado por el faraón Tutmosis III en Nubia fue la presencia de un fenómeno aéreo No Identificado, comúnmente  llamado hoy como OVNI, que realizó movimientos y detenciones de carácter inteligente y que fue  interpretado por el escriba como una “estrella” glorificando al poderoso dios Amón.

Se descarta totalmente cualquier fenómeno astronómico natural.

 

 

La visión de Akhenatón

 

El período Amarna es una etapa de Egipto donde se desarrollaron muchos cambios en distintos aspectos  que acontecieron en la sociedad egipcia.

 

Amenophis IV, es decir “Amón está en plenitud” luego se convertiría en Akhenatón, “El que brilla por Atón”.

 

Fue quien convirtió o transformó la religión egipcia  adorando al Disco Solar y la energía que éste emanaba, provocando grandes y graves diferencias entre los sumos sacerdotes y el pueblo en general por la ruptura con el dios Amón.

 

Akenathón reinó algo más de 17 años (aproximadamente 1364-1347 a.c.) fue acompañado por su bella esposa, la reina Nefertiti , que significa “La Bella ha llegado” o “La más Bella de las Bellas” , y tuvieron 5 hijas siendo una de ellas Ankhes-en-pa-Amón “La que vive por Amón”, posteriormente Ankhes-en-pa-Atón “La que vive por Atón” la que se casaría con el famoso Faraón Niño, Tutankamón, “Símbolo viviente de Amón”,  y posteriormente transformado durante este período en Tutankatón “Símbolo viviente de Atón”.

 

Akhenatón fue quien fundó la ciudad de Akhetatón “El Horizonte de Atón” o “La ciudad de la Luz” o “La ciudad del Sol”, ubicada en la mitad de camino entre las famosas ciudades de Menfis al norte y Tebas al sur, conocida también con el nombre árabe de Tell-el-Amarna , El Amarna o Amarna, conduciendo a unos 50.000 egipcios a la nueva capital transformada de un desierto a un oasis. Este Faraón es el autor de los famosos Himnos, El Gran Himno a Atón y el Pequeño Himno a Atón.

 

Este es un período decisivo y enigmático dentro de la Historia grande egipcia.

Cuentan las estelas que el Faraón fue testigo de la aparición en el cielo de un “gran disco” y que éste se posó en el desierto en el lugar exacto donde posteriormente se erigiría la nueva capital egipcia.

 

Akhenatón interpretó esta visión como el lugar que el dios Atón quería que se erigiera la nueva capital, fundando allí Akhetatón, trasladando a miles de egipcios a ésta, cambiando la religión por el tiempo en que reinó su mandato.

 

Akhetatón o “La ciudad o el horizonte del disco solar”, es representado en el ideograma con el dibujo de un disco solar sobre las montañas.

 

¿Qué vio el faraón Amenophis IV o Akhenatón? , ¿La presencia de un Objeto Volador No Identificado -OVNI- que se posa en pleno desierto de Egipto?

 

 Las estelas confirman que el faraón fue “testigo” de la aparición de un “gran disco” posándose en el desierto. ¿Entonces?

 

Los propios papiros, documentos y estelas están allí, describiendo estos extraños fenómenos que acontecieron en la época de los antiguos faraones donde se detallan fenómenos aéreos que bien pueden interpretarse como la presencia de objetos de características inteligentes miles de años atrás, en una época donde los grandes faraones reinaban uno de los países más poderosos de la Tierra.

 

 

Aeromodelismo del periodo faraónico

 

Otro de los aspectos a tener en cuenta en cuanto a la presencia de fenómenos aéreos durante el período faraónico la encontramos físicamente en el Museo Central de El Cairo.

 

Durante nuestra visita al mismo, que fuimos más de una vez debido a la gran cantidad de piezas que presenta, llamó la atención la correspondiente catalogada con el número 6347 bajo el nombre del “pájaro”. Pero veamos su historia.

 

Es el Dr. Khalil Messiha quien advierte en 1969 que la pieza rotulada como pájaro 6347, que fuera hallada por el arqueólogo francés Lauret en 1898 en una tumba de la región de Sakkara, guardaba mucha semejanza con un avión actual.

 

 

 Esta pieza mide 14 centímetros de largo por 18 de envergadura. Es de madera de sicomoro y sus alas son completamente lisas siendo su cola símil a una aleta elevada verticalmente. Examinando el mismo se puede leer “PA-DI-IMEN” que significa “Regalo de Amón”.

 

Viendo claramente esta pieza se advierte que no se trata de ningún pájaro sino de un avión. Para ello el Dr. Messiha, aficionado al aeromodelismo, construyó un modelo similar en madera balsa y de las mismas características comprobando que esta pieza podía volar varios metros.

 

Cabe aclarar que la misma dataría del Siglo II a.C. Entonces, ¿cómo se explicaría la presencia de un avión construido en la época faraónica?

 

Realizando un estudio más profundo  de la pieza 6347 se comprobó que la misma es totalmente aerodinámica y que el diseño de sus alas es para crear un efecto de vacío, algo similar a lo que se utilizó con el avión Concorde – Caravalle para conceder un máximo nivel de elevación sin freno.

 

El 23 de diciembre de 1971 se formó una comisión de estudio integrado por los más destacados científicos y peritos aeronáuticos para estudiar éste y otros pájaros que acompañaban al mismo. El resultado fue esclarecedor: los mismos no eran pájaros  sino auténticos aviones capaces de volar...

 

El 12 de enero de 1972 el gobierno egipcio ante tal evidencia incuestionable inauguró en el pabellón de antigüedades del Museo la “Primera Exposición de Aeromodelismo del Período Faraónico”, presentando 14 modelos de aeroplanos realizados durante el período antiguo egipcio.

 

Hace miles de años los egipcios construyeron estas piezas producto de estudios aerodinámicos, tal y cual lo confirman los hechos e investigaciones realizadas.

No sabemos cómo lo hicieron, pero sí sabemos que estas piezas están hoy y pueden ser visitadas en el grandioso Museo Central de El Cairo.

 

Durante décadas se presentaron las mismas como pájaros hasta que se descubrió en base a estudios científicos que en realidad eran modelos perfectos de aeroplanos desarrollados en el período antiguo egipcio.

 

Entonces podemos decir, ¿aeromodelismo en el Antiguo Egipto?, respondiendo que sí. Las piezas lo confirman.

 

 

El Canon Real de Turín

 

El Canon Real de Turín fue descubierto en el año 1822 por el explorador italiano Bernardino Drovetti en la antigua ciudad de Tebas.

 

El mismo consta de 160 fragmentos de papiro correspondiente a 11 hojas ya gastadas por el correr del tiempo. Su escritura es de tipo hierático y se estima que corresponde a la época de Ramsés II (1290-1224 a.C.)

 

Este papiro tiene 1,7 metros de largo por 41 centímetros de alto. Es muy importante porque contiene la más completa Lista de Reyes egipcios que se conoce hoy en día, superando al famoso Templo de Abydos.

 

El Papiro o Canon Real de Turín, también conocido como Canon de Turín o Lista de Reyes de Turín, nos cuenta quiénes gobernaron Egipto antes del primer faraón correspondiente a la Dinastía I llamado Menes, hasta la XVII Dinastía. Allí detalla quiénes reinaron Egipto, seres mitad hombres – mitad dioses, a los que llamaron “Shemsu Hor” o “Compañeros de Horus” gobernando durante 11.000 años.

 

Aquí nuevamente nos encontramos con dataciones que hacen rever la historia oficial acerca de la verdadera antigüedad de Egipto.

 

Para Gastón Maspero, famoso arqueólogo francés, no duda que la edad del Antiguo Egipto debe remontarse a muchos siglos atrás de los que la historia oficial nos dice.

Lamentablemente falta el inicio y el final de este documento a quien Jean Francoas Champollion, quien logró descifrar los textos jeroglíficos a través de la Piedra Rosetta, y posteriormente Gustavus Sayffarth, consideraron de suma importancia al comprobar la lista de quienes reinaban desde el origen mismo egipcio.

 

 

No se sabe de dónde el escriba copió estos datos, pero el mismo es de un gran  valor histórico. Maspero, a quien nos referíamos anteriormente, consideraba que la Región de Gizeh y los textos jeroglíficos de Sakara deben remontarse también a fechas anteriores. En estos textos “los resplandecientes” o “los brillantes” serían los dioses que bajaron de las estrellas.

 

El Papiro o Canon Real de Turín es un documento que nos dice que debemos retrotraer la historia de Egipto 25.000 años atrás., en un período en que Egipto era gobernado por “los brillantes” venidos de las estrellas.

 

¿Serán estos mismos dioses quienes vieron los antiguos egipcios y que fueron reflejados en distintos papiros y documentos y los que surcan también hoy en día aquella región y todo nuestro planeta?

 

El Canon de Turín puede verse en el Museo Egipcio de Turín, Italia.

 

 

Fuentes de investigación:

 

-  Luces sobre los cielos de Amón, de Nacho Ares, España.

-  Aeromodelismo en el Antiguo Egipto, de César Reyes, Argentina.

-  El Proyecto Estelar en el Egipto Faraónico, de Guillermo Daniel Giménez, Argentina.

-  El Papiro de los Dioses Resplandecientes, de Javier Sierra, España.

-  Investigaciones propias de Guillermo Daniel Giménez desarrolladas en diversos países de Europa y Egipto.

 

 

 

EL AUTOR  es Analista en Sistemas y especializado en estudios de Ciencias Naturales. Investiga el fenómeno OVNI desde 1977. Sus trabajos han sido publicados en diversas revistas especializadas así como en diferentes sitios web.

 

 

© Guillermo Daniel Giménez – Todos los derechos Reservados

Publicado con permiso expreso del autor

 

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