Publicación exclusiva sobre la hipótesis de las paleovisitas extraterrestres
CONTCTO
 

LA ESFINGE: CENTINELA DE GIZEH

Un colosal monumento que

todavía guarda en silencio el

secreto de sus orígenes.


GUILLERMO D. GIMÉNEZ

GUILLERMO D. GIMÉNEZ

Argentina

gdgneco@yahoo.com

 

 

Salimos aquella mañana del mes de agosto del Hotel Hilton Ramsés de la ciudad de El Cairo, Egipto, rumbo a la región de Gizeh, en medio de un calor impresionante.

 

Contemplábamos el intenso movimiento de la ciudad que lo tiene las 24 horas del día. El Río Nilo frente nuestro, también activo con sus barcazas pensando que miles de años atrás el mismo era recorrido por grandes faraones y príncipes mientras admiraban su reino.

 

El viaje es placentero, tomando tan sólo media hora aproximadamente para llegar a las majestuosas pirámides y la Esfinge, centinela de Gizeh.

 

Egipto es visitado constantemente por miles de turistas y estudiosos de la Arqueología, te “atrapa” al ingresar a ella.  Ya en Gizeh quedábamos mudos al ver la majestuosidad de estas perfectas construcciones.

 

Ingresamos a las pirámides y recorrimos sus pasadizos y cámaras, quedando atónitos por la perfección de estas maravillas. La Esfinge, sus templos y demás edificaciones acompañan esta zona ubicada en la meseta rocosa de Gizeh.

 

¿Quiénes las construyeron?, ¿cuándo?, ¿por qué? Son interrogantes que nos mantienen a todos sumergidos en un misterio, a pesar de que la historia oficial nos diga fechas y hechos que hoy sabemos que no es así.

 

Sin duda alguna, la Historia deberá reescribirse lo más pronto posible.

 

 

 

La Esfinge, Centinela de Gizeh

Quiénes, cuándo y por qué la erigieron continúa siendo un misterio

-Foto: Guillermo Daniel Giménez-

 

 

La Esfinge

 

La Esfinge está tallada en roca viva y es conocida con el nombre árabe de Abu Hawl, que significa Padre del Terror.

 

Para algunos estudiosos, como el egiptólogo Selim Hassan, propone otra etimología a la palabra. Para él existió otra colonia de habitantes de acuerdo a sus investigaciones que vivieron cerca de la Esfinge al cual llamaban con el nombre de “Hwl”, que en egipcio antiguo Bw significa “lugar”.

 

Los antiguos egipcios también la conocían como Hu y Hor-em-Akher que significa “Horus en el Horizonte” y en algún momento también se la llamó “La Imagen viviente de Atón” o Seshep-Ankh Aton.

 

La misma mide 20 metros de alto, por 14 metros de ancho y 73 metros de largo. Cabeza humana y cuerpo de león se sienta en sus patas delanteras extendidas en una cubeta en forma de U.

 

Mira al Este por donde sale el Sol, es el Centinela de los misterios de una cultura asombrosa que día a día nos sorprende con nuevos descubrimientos.

 

A través de los siglos ha sufrido erosiones naturales y ha sido maltratada por vándalos y ladrones. Su cara rota, pero serena, se mantiene erguida e indiferente al paso del tiempo.

 

Se cree que la rotura de la nariz fue debido a que los soldados de Napoleón le dispararon, pero documentos anteriores ya revelan que la nariz había desaparecido antes de la llegada del conquistador.

 

Hoy en día se puede apreciar algún color de pintura en su rostro.

 

 

 

 La Esfinge de perfil.

Aún hoy se puede observar rastros de pintura en su rostro

-Foto: Guillermo Daniel Giménez-

 

 

 

Guillermo Daniel Giménez parado frente al ingreso de la Esfinge.

Se puede observar el Templo de la Esfinge y atrás la Pirámide de Kefrén

 

 

Al sur de la Esfinge se encuentra el Templo del Valle, una gran estructura casi cuadrada construida con columnas y dinteles, de unos 40 metros de lado. En éstos se puede observar muchos canalones en la parte superior de los bloques, lo que demuestra que ha sufrido en algún momento el desgaste provocado por grandes lluvias.

 

Pero, ¿cuándo  llovió copiosamente en este lugar?

 

En estos templos no existe inscripción o dato alguno.

 

Frente a la Esfinge, existe otro templo mucho más antiguo que el anterior. Es el denominado Templo de la Esfinge donde hay allí 24 columnas y el hecho de que el eje este-oeste esté alineado con la  Esfinge, indica una función astronómica relacionado con la salida y puesta del Sol en los equinoccios.

 

Nadie sabe aún la fecha exacta de sus construcciones.

 

Ambos complejos están construidos con grandes bloques de piedra caliza y eran revestidos con granito por dentro y por fuera.

 

Se calcula que algunas de estas piedras llegan a pesar 200 toneladas cada una. No existe en estos complejos piedras pequeñas, son todas enormes, siendo las más chicas de más de 50 toneladas.

 

Me sigo preguntando, ¿Cómo levantaban los egipcios estas piedras? La perfección en las construcciones y el calce exacto  de las mismas es algo impresionante.

 

 

     

Templos que están alrededor de la Esfinge.

El calce del recubrimiento de granito sobre estos templos es perfecto

-Foto: Guillermo Daniel Giménez-

 

  

 A través de los siglos

 

La Historia nos indica que la Esfinge fue realizada durante el Imperio Antiguo de Egipto por órdenes del faraón Khafre o Kefrén, correspondiente a la IV Dinastía. Si bien no hay indicio o prueba alguna de esto, hoy todo el mundo lo ha aceptado.

 

Para el Profesor Ahmed Fakhry, Profesor de Historia Antigua de la Universidad de El Cairo, “... la Esfinge simboliza al Rey, y su cara fue tallada con los rasgos de Kefrén”. Lo insólito de esto es que a la fecha no se han encontrado los restos o la momia del Faraón Kefrén, entonces no hay fundamento alguno para aseverar esto, sólo algunas estatuas pueden asemejarse o no al Rey, depende de cómo lo miren.

 

¿Entonces?

 

No hay  prueba definitiva que nos indique que es el Faraón.

 

Otros consideran que la gran Esfinge representa a su padre Jufú o Kheops, encarnado en Ra, con fuerza y poder cuando surge por el horizonte.

 

Para otros, como arqueólogos británicos y franceses que estudiaron durante 20 años el secreto de la Esfinge, consideran que la misma fue construida por Djedefre, el medio hermano de Khafre e hijo del faraón Khufú o Kheops.

 

Así lo confirmó el francés Vassil Dobred, académico del Instituto Arqueológico Francés en El Cairo. “Esta es la primera vez que concluimos tras largas investigaciones, que  la Esfinge fue realizada tras la muerte de Khufu, por su hijo Djedefre, quien heredó el poder”. Ya que las características –según él- de Khafre no corresponden a la cara del monumento.

 

La Esfinge ha estado sepultada bajo las arenas por milenios, muchos estudiosos hoy en día coinciden que la misma ya estaba en Gizeh desde tiempos ancestrales.

 

Ya en 1991 y con varios estudios e investigaciones en esta Región de Gizeh, los investigadores concluyeron que la Esfinge tiene una edad superior a los 10.000 años.

Entre las garras del monumento existe una Estela de granito que no corresponde  a la construcción de la misma, sino conmemora  los hechos que vivió el Faraón Tutmosis IV (1401-1391 A.C.) para liberar a la Esfinge de la arena que la cubría.

 

La historia nos dice que un día este Faraón (príncipe en su momento) mientras descansaba cerca de ella,  tuvo una visión en el que la Esfinge se le apareció y le prometió que si la desenterraba de la arena que la cubría él se convertiría en Faraón y así lo hizo erigiendo este muro de granito de 2.15 metros.

 

Se describe con cuerpo de león como plasmación de “una poderosa fuerza mágica que existió en este lugar desde el principio del tiempo”. (Stela of the Sphinx, E.A. Wallis Budge, en A History of Egypt).

 

Para Gastón Maspero, Director del Depto. de Antigüedades de Egipto considera de acuerdo a otra Estela hallada también en Gizeh, llamada “Estela Inventario” donde se indica que Kheops, Padre de la Gran Pirámide vio a la Esfinge. Y este Faraón es predecesor a Kefrén,  se desprende que la Esfinge ya existía desde entonces. Quizá el Faraón Kefrén restauró a la Esfinge pero no fue el que la construyó.

 

En The Dawn of Civilization, Maspero dice: “... la Esfinge podía haber existido desde los tiempos de los “seguidores de Horus”, una estirpe de seres semidivinos y predinásticos que, según creencia de los antiguos egipcios, habían gobernado miles de años antes que los Faraones históricos”.

 

Para el Dr. Robert Scocht, Profesor de Geología de la Universidad de Boston, EE.UU., y el egiptólogo John West, afirman que las profundas fisuras que pueden observarse hoy en día, no son  producto de la erosión del viento y la arena, sino es producto de la erosión de agua de lluvia y lo remontan a una edad de 10.500 A.C. para esta estructura.

 

Esto derribaría por completo la cronología egipcia y los orígenes de esta civilización.

Para el francés R.A. Schwaller de Lubicz en Sacred Science , “una gran civilización tuvo  que preceder a los vastos movimientos de agua que pasaron sobre Egipto, lo que nos lleva a suponer que la Esfinge ya existía, esculpida en la roca del acantilado occidental de Gizeh, esta Esfinge cuyo cuerpo leonino, pero no la cabeza, muestra inequívocas señales de erosión por el agua”.

 

 

    

Dos fotografías de la Esfinge, donde se puede apreciar el desgaste  producido en las rocas

por el fluir del agua y no por la erosión del viento y la arena, También se observa parte de

la Estela de granito que erigiera  Tutmosis IV a su memoria. Atrás, la Gran Pirámide.

-Foto: Guillermo Daniel Giménez-

 

 

Las fisuras producidas por el fluir del agua nos remontan en base a evidencias climáticas y geológicas, aportadas por rigurosos estudios científicos, a una fecha mucho más antigua que más tarde se repetiría también para la Gran Pirámide.

 

En la década del 90 el Dr. Thomas  Dobecki descubre realizando pruebas acústicas alrededor de la Esfinge una gran anomalía de forma rectangular bajo la pata derecha de la Esfinge. Sus dimensiones son de 9 metros por 12 y de unos 5 metros de profundidad.

 

Se descarta, de acuerdo a su forma rectangular, que se trate de una cavidad natural,  “pareciera estar hecha por el hombre” en palabras del propio Dr. Dobecki quien dejó en claro que estaba buscando evidencias de “una civilización perdida y una Cámara Secreta bajo las patas de la Esfinge”.

 

Las investigaciones continuaron en silencio para el público en general, confirmando entre 1995 y febrero de 1997 la cámara bajo la pata derecha de la Esfinge utilizando para ello sofisticados escáner.

 

Se descubrió también gracias a los Dres. Dobecki y Scocht un túnel que iba directo hacia la segunda Pirámide de Gizeh.

 

Es el investigador Boris Said quien descubre en febrero de 1997 un nuevo túnel detrás de la Esfinge. La tapa tenía unos 45 centímetros de espesor, y a 2.5 metros por debajo de ella había un espacio de 2.5 metros de ancho con un techo abovedado teniendo una inclinación descendente de 25 grados en dirección a la Esfinge.

 

Nuevos túneles y cámaras son descubiertos actualmente, pero el Gobierno egipcio no ha autorizado a ingresar a los mismos, ó bien no lo han informado.

 

En  resumen, podemos decir en base a las investigaciones llevadas a cabo de acuerdo al informe del Profesor Robert Scocht, prestigioso Geólogo, Estratígrafo y Paleontólogo, especializado en estudios de los efectos de la intemperie en rocas muy similares a las piedras calizas de la meseta de Gizeh, que la Esfinge ya existía desde mucho tiempo atrás. Que no es producto de la construcción del Faraón Kefrén y que sus desgastes productos de lluvias, no lo había desde miles de años antes del 2.500 A.C. época en que dicen los egiptólogos fue construida la Esfinge.

 

Las pruebas geológicas indican como mínimo la fecha de 7.000 y 5.000 A.C., y si hoy para los egiptólogos esa fecha es considerada de acuerdo a la Historia oficial como que la región y el Nilo, estaba poblada por cazadores y recolectores neolíticos, siendo sus herramientas hechas de sílex y estacas. ¿Entonces? ¿Ellos construyeron la Esfinge, los Templos y quizá las Pirámides de Gizeh? ¿Cómo?, levantando toneladas de roca y con una precisión exacta, siendo sus herramientas, ¿cuáles?

 

Sin duda alguna, otra civilización avanzada existió en la Antigüedad en esta región de Gizeh aún sin identificar, que se ha perdido a través de los milenios ó quizá esté sepultada bajo las arenas de Egipto.

 

Para John West lo formulado por Schoch de acuerdo a la data de 7.000-5.000 A.C. ha sido muy cauto. El sostiene “...que la Esfinge tiene que ser anterior al final de la última glaciación...” (Serpent, John A. West).

 

Nos dice que la civilización que construyó la Esfinge y los Templos antiguos tuvo que desaparecer mucho antes de 7.000-5.000 A.C. y que quizá sus restos estén ocultos bajo la arena ó en lugares aún no explorados ó en las antiguas márgenes del Río Nilo ó en el Mar Mediterráneo, que durante la última glaciación estaba seco.

 

En fin, la ciencia ha hablado, ha dado una fecha más antigua que lo que hoy nos dice la historia oficial.

 

La Esfinge, Centinela de las Pirámides de Kheops, Kefrén y Micerinos en la Región de Gizeh, están dispuestas en una perfecta “conexión estelar” con las estrellas, con el Cinturón de Orión. Para el investigador Robert Bauval la Esfinge estaba apuntando hacia el Cinturón de Orión en el año 10.500 A.C. en plena era del León. Nos dice que quienes diseñaron Gizeh lo hicieron para conmemorar el “Tiempo Primigenio” ó la “Edad de Osiris” y que esta fecha fue alrededor del 10.500 A.C.

 

La Esfinge contempla en silencio el paso de entusiastas y estudiosos. Es testigo de nuestra civilización y lo fue de otras civilizaciones asombrosas perdidas en la noche de los tiempos.

 

Recientemente un estudio fotográfico tomado por el satélite SIR-C/X-SAR de la Agencia Aeroespacial estadounidense de la NASA, a esta Región, nos muestra según la densidad de las rocas, que existió otra construcción cercana a ella. ¿Qué fue?, ¿Otra Esfinge?

Algunos estudiosos, consideran que falta otra Esfinge ya nombrada en antiguos textos, como en la “Estela del Sueño” de Tutmosis IV en la que aparecen dos Esfinges.

 

Es el investigador alejandrino Bassam el Shammaa quien busca la segunda Esfinge desaparecida en circunstancias desconocidas y mantiene la real existencia de ésta.

 

Queda aún mucho más por investigar e informar.

 

Y así dejamos la Meseta de Gizeh rumbo a El Cairo, contemplando nuevamente  en silencio a la Esfinge, junto a sus Templos y las perfectas Pirámides de Kheops, Kefrén y Micerinos, viendo  la majestuosidad de sus construcciones y pensando en su “conexión estelar” y  en quiénes, cuándo y por qué las construyeron.

 

Las visitamos de día y de noche, sintiendo una presencia mágica en toda esta región, observando sobre ellas a las estrellas, bajo un cielo totalmente limpio y silencioso, quienes son observadoras y testigos de la civilización que las construyó, manteniéndose mudas a lo largo de miles de años.

 

Monumentos perfectos que guardan en silencio el secreto de sus orígenes.

 

El misterio de Egipto continúa, como continúa también oculto mucho más de lo que vemos hoy en día.

 

 

Fuentes de consulta e investigación:

  •  Guardián  del Génesis, de Robert Bauval y Graham Hancock

  • Investigaciones propias de Guillermo D. Giménez realizadas en Egipto (Africa) y diversos países de Europa

 

EL AUTOR  es Analista en Sistemas y especializado en estudios de Ciencias Naturales. Investiga el fenómeno OVNI desde 1977. Sus trabajos han sido publicados en diversas revistas especializadas así como en diferentes sitios web.

 

© Guillermo Daniel Giménez, 2009 – Todos los derechos reservados.

 Reproducido con permiso expreso del autor

 

Prohibida su reproducción sin autorización previa del autor