Publicación exclusiva sobre la hipótesis de las paleovisitas extraterrestres
CONTCTO
 

TEOTIHUACÁN Y EL TZOLKIN

   

Ciertos cálculos astronómicos permitirían suponer una relación

entre el período sinódico con respecto a Venus de otro

planeta hoy desaparecido.

STUART W. GREENWOOD

Dr. STUART W. GREENWOOD

EUA

Stuwood@verizon.net  

 

 

Teotihuacán, situada aproximadamente a veinticinco millas al norte de México, DF., fue la primera y más grande ciudad del Nuevo Mundo Precolombino. Un primer examen de las ubicaciones relativas de las estructuras principales de la ciudad, efectuado por este autor, condujo a una asociación provisional de las magnitudes relativas de las órbitas de los planetas Venus y Tierra (1). Esa posibilidad puede descartarse ahora. La interpretación presentada aquí demuestra ser más prometedora.

 

Teotihuacán surgió, floreció y cayó, cientos de años antes de la llegada de los conquistadores (2). Fue más grande en tamaño que la Roma Imperial en la plenitud de su poder, alrededor del 500 AD. Como se muestra en la Fig. 1, la Avenida de los Muertos, de dos millas de largo, culmina en una gran plaza delante de la Pirámide de la Luna, y está flanqueada por la enorme Pirámide del Sol. Al otro extremo de la Avenida está situado el Templo de Quetzalcóatl, la Serpiente Emplumada (3).  Los nombres de las principales edificaciones de la ciudad que aparecen en el diagrama fueron dados por los aztecas y son los que ellos utilizaban para identificar estas estructuras, pero se desconoce quiénes fueron sus constructores. Teotihuacán llega a nosotros a través de los siglos por la familiaridad del simbolismo de Quetzalcóatl y la asociación del dios con el planeta Venus.

 

Fig. 1: Plano de las más importantes estructuras de Teotihuacán

que muestra las distancias relativas entre ellas. Los nombres

de tales estructuras fueron dados por los aztecas.

 

 

Algunos petroglifos (grabados en piedra) que son particularmente prominentes en

Teotihuacán consisten en cruces picadas puestas en dos círculos concéntricos picados. Según Aveni (4) la mayoría de las cruces tiene un patrón de marcas de picadura de 10-1-4-1 contando hacia afuera desde el centro a lo largo de cada eje, definiendo así los respectivos radios de los círculos concéntricos. Un ejemplo típico se muestra en la Fig. 2, tomada de Aveni y Hartung (5).

 

Fig. 2: Uno de los muchos petroglifos de cruz picada que hay en Teotihuacán.

 

 

La proporción de los radios en los petroglifos es por lo tanto 11/16, o 0.69. Por  comparación, la proporción entre las distancias de una y otra de las estructuras principales en Teotihuacán es 0.67, como se muestra en la Fig. 1. Uno supone que la deliberación estuvo de por medio en la elección original del emplazamiento de las estructuras y de las configuraciones y magnitudes dentro del simbolismo del petroglifo.

 

Tras las consideraciones anteriores, se emprendió un estudio diferente en un esfuerzo por examinar la posible importancia fundamental del Sagrado Almanaque de los antiguos mayas (6). El Sagrado Almanaque, que los estudiosos han dado en llamar el Tzolkin, era un intervalo de 260 días que se repetía continuamente sin interrupción y que formaba parte esencial del Calendario Maya.

 

Se consideraron varias soluciones astronómicas (6), con una que ha perdurado como  posibilidad. Esa fue que el intervalo de 260 días constituía el Período Sinódico con respecto a Venus de un cuerpo orbitando a una distancia de 2.74 U.A. (Unidades Astronómicas) del Sol. La Tierra orbita a una distancia de 1 U.A. La ubicación a 2.74 U.A. llama poderosamente la atención ya que ésta ocupa una posición en el centro del actual Cinturón de Asteroides. La órbita se muestra en la Fig. 3, junto con los límites del Cinturón de Asteroides, aquí simplificados como círculos concéntricos que quedan aproximadamente entre 2.2 U.A. y 3.2 U.A.

 

 

Fig. 3: Posible solución astronómica basada en el

período sinódico de 260 días con respecto a Venus.

 

 

Nosotros trabajamos aquí con la posibilidad de que un planeta de cierto tamaño ocupó alguna vez una posición en esta región, pero se desintegró y dejó atrás un residuo que hoy compone el Cinturón de Asteroides. De hecho, podemos postular razonablemente que la importancia astronómica del Tzolkin aquí desarrollada va a reforzar de alguna manera el concepto. Nosotros abordamos nuestra investigación de la importancia astronómica del Tzolkin  a partir de la primacía del planeta Venus en la mitología de los antiguos mayas. ¿Por qué los antiguos mayas estarían interesados en el Período Sinódico de cualquier planeta con respecto a Venus? Debe tenerse en cuenta que los lanzamientos (o llegadas) entre un cuerpo planetario y otro pueden efectuarse durante “ventanas” que aparecen a intervalos que se corresponden con los períodos sinódicos de los planetas involucrados. Nuestra solución al Tzolkin sugiere, por lo menos, cierta relación con las observaciones del planeta a 2.74 U.A. de Venus, o con los vuelos entre estos planetas.

 

Nuestro interés en Teotihuacán y en los petroglifos picados en cruz volvió a despertarse por lo anterior (7), y por una referencia en particular de Aveni (8) a la importancia del número 260 como el número total de agujeros en el patrón completo de cada uno de los tres petroglifos, y que en varios casos partes del modelo suman en total ese número. Nosotros aquí formulamos la probable suposición de que quien haya diseñado los petroglifos intentó deliberadamente plasmar el simbolismo representativo del Tzolkin.

 

Señalamos anteriormente que los límites del Cinturón de Asteroides quedan aproximadamente entre 2.2 U.A. y 3.2 U.A. Wasson (9) da un diagrama de la distribución de los asteroides en el cinturón respecto a las distancias promedio del Sol. Debe comprenderse que la idea de límites del cinturón es algo conceptual, ya que allí hay muchos asteroides pequeños que están fuera de los límites que nosotros tenemos asignados un tanto arbitrariamente. No obstante, si podemos aceptar nuestros números como base para una mayor interpretación, puede desarrollarse una conclusión interesante.  

 

Volviendo a los petroglifos,  ya hemos observado que la proporción del radio del círculo interno con la del círculo externo está claramente definida en los petroglifos como de 11/16. Esto es igual que la proporción de 2.2/3.2 para nuestros supuestos límites del Cinturón de Asteroides.

 

Podemos ahora tomar en consideración las siguientes interpretaciones para más estudio. La geometría de los petroglifos hace pensar en representaciones de los límites del Cinturón de Asteroides. El número de agujeros en los petroglifos hace pensar en representaciones de los 260 días del Tzolkin. Un hipotético planeta que alguna vez habría existido en el corazón del cinturón tendría un Período Sinódico en relación con Venus igual al del Tzolkin si ese supuesto planeta estaba ubicado a 2.74 U.A. Nosotros colegimos un interés de las observaciones del planeta concentrado en Venus y en los posibles vuelos espaciales entre el planeta y Venus.

 

Por último, observamos que la geometría de la distribución de las tres estructuras principales en Teotihuacán mostrada en la Fig.1 implica un cociente de O.67. Esto puede estar relacionado al simbolismo del Cinturón de Asteroides suponiendo un límite interno de 2.2 U.A. y un límite exterior de 3.3 U.A. En tal caso, una posible interpretación podría ser que la Pirámide del Sol simboliza el Sol, la Pirámide de la Luna simboliza la ubicación en el límite interno del Cinturón de Asteroides, y el Templo de Quetzalcóatl simboliza la ubicación en el límite exterior del Cinturón de Asteroides. La posible importancia de las distancias relativas de las estructuras principales de Teotihuacán invita claramente al constante análisis. 

 

 

 

Referencias:

 

1)     Stuart W. Greenwood y Rose Mary Bhussry, “Teotihuacan – An Interpretation”, Ancient Skies, Enero/Febrero, 1985, pp 1-2.

2)     René Millon, “Teotihuacan”, Scientific American, Junio, 1967. Reimpreso en “Pre-Columbian Archaeology”, con introducción de R. Wiley y Jeremy A. Sabloff, W.H. Freeman and Company, 1980.

3)     Karl E. Meyer, “Teotihuacan: First City in the Americas”, Newsweek Book Division, 1973.

4)     Anthony F. Aveni, “Note on a New Pecked Cross Discovered at Teotihuacan”, Archaeoastronomy, Enero/Marzo, 1982, p.6.

5)     A. F. Aveni y H. Hartung, “Note on the Discovery of Two New Pecked Cross Petroglyphs”, Archaeoastronomy, Julio/Septiembre, 1982, pp. 21-23.

6)     Stuart W. Greenwood, “The Tzolkin: An Interpretation”, Pursuit, Segundo Trimestre, 1985, pp. 75-77.

7)     Rose Mary y Stuart W. Greenwood, Carta en Ancient Skies, Enero/Febrero, 1990, p. 2.

8)     Anthony F. Aveni, “Skywatchers of Ancient Mexico”, University of Texas Press, 1980.

9)     John T. Wasson, “Meteorites”, W.H. Freeman and Co., 1985.

 

 

EL AUTOR se encuentra actualmente retirado de su cargo como Program Manager en la University Research Foundation establecida por la Universidad de Maryland, EUA. Su experiencia comprende la investigación y desarrollo de motores, la enseñanza de la temática sobre propulsión en universidades de Inglaterra, Canadá y los Estados Unidos, y como consultor privado. Sus títulos académicos incluyen un doctorado en Ingeniería Aeroespacial de la Universidad de Maryland. Lleva largo tiempo interesado en la Hipótesis del Antiguo Astronauta.

 

 

© Stuart W. Greenwood, 2008 – Todos los Derechos Reservados

Traducido y publicado con autorización expresa del autor

 

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