Publicación exclusiva sobre la hipótesis de las paleovisitas extraterrestres
CONTCTO
 

VENUS: ¿NUESTRO PLANETA NATAL?

Antiguos astronautas

provenientes de Venus

pudieron haber emigrado

hacia la Tierra en épocas

geológicamente recientes.


STUART W. GREENWOOD

Dr. STUART W. GREENWOOD

EUA

Stuwood@verizon.net  

 

Los siguientes pensamientos se han ido desarrollando en mi mente durante algún tiempo. Ellos constituyen una línea de razonamiento que a mí me parece lógica y coherente con nuestros actuales conocimientos, suponiendo que ciertas premisas sean consideradas aceptables y que la especulación basada en tales premisas valga la pena hasta que su confirmación o rechazo se haga evidente. Las premisas son las siguientes:

  1. La especie humana no encaja en el modelo evolutivo usado como marco conveniente por antropólogos y otros.
  2. La literatura antigua y las tradiciones enseñan que nuestra especie llegó a la Tierra desde  otra parte, o bien fue influenciada en su desarrollo por la interacción biológica con especies extraterrestres.
  3. El origen de la forma de vida extraterrestre fue el planeta Venus.

Algún sustento para lo antedicho puede encontrarse en lo siguiente:

  1. Los estudios de este autor indican evidencia aparente de que se llevaron a cabo operaciones de vuelo dentro del Sistema Solar en base a un buen rendimiento de energía (con partidas hacia el Este para aprovechar la rotación de la Tierra).
  2. Nuestro planeta de origen era necesariamente parecido al nuestro – significativamente, Venus es descrito a menudo como “gemelo” de la Tierra.  El tirón gravitacional en la superficie es similar en los dos planetas. Venus es el planeta más cercano a la Tierra.

Una dificultad por resolver,  presentada por las consideraciones anteriores, es que se ha observado que Venus posee condiciones atmosféricas que sólo pueden describirse como terribles. La atmósfera es casi por completo anhídrido carbónico, con nubes que contienen ácido sulfúrico. La presión en la superficie es casi cien veces la que hay en la superficie de nuestro planeta, y las temperaturas de la superficie son lo bastante calientes como para fundir el plomo. Como ha dicho Carl Sagan, “Venus es el Infierno.” ¿Descarta esto por completo los indicios recabados por tantos estudiosos en lo que respecta a nuestro planeta de origen, o pueden los hechos disponibles ser conciliados?  

La cuestión gira sobre si las condiciones en Venus han sido o no básicamente las mismas desde antes que el género humano apareciera en la Tierra. Si se demostrara que ese ha sido el caso, entonces el asunto estaría resuelto en lo que respecta al origen de nuestra especie, aunque podría quedar abierta la posibilidad de que extraterrestres de Venus influenciaran en el desarrollo de nuestras culturas. Sin embargo, es sabido por las investigaciones llevadas a cabo con nuestras sondas espaciales que Venus es un planeta dinámico, con cambios y actividad volcánica. Permítasenos entonces entrar en la especulación para conciliar los testimonios de la mitología y la tradición con las condiciones hoy observadas en Venus.

En el pasado, nuestros ancestros, o aquellos que vinieron a la Tierra para interactuar biológicamente con nuestros predecesores, vivían en Venus en un medio ambiente atmosférico que no era demasiado diferente al que había en la Tierra. La saturación de la  superficie por emanaciones de gases volcánicos y otros, empezó a generar problemas que forzaron el desarrollo del vuelo espacial. Por razones obvias, la Tierra era el único planeta que presentaba un hábitat alternativo aceptable. Aquellos que pudieron hacerlo escaparon hacia la Tierra, y el resto pereció y Venus se deterioró hasta el estado en que hoy se encuentra.  

Este escenario explicaría mucho de lo que en la actualidad nos desconcierta y confunde, y la única pregunta a ser contestada es si esto resiste o no la información que reunimos a través de la exploración espacial. Desde luego, es precisamente debido a que Venus es considerado por los astrónomos y otros científicos el “gemelo” de la Tierra que el planeta es el blanco de tantas misiones planetarias. La Unión Soviética en particular ha hecho del planeta su blanco prioritario. Recordemos que la primera sonda interplanetaria soviética fue lanzada hacia Venus, no a Marte, y  que ellos han hecho excepcionales esfuerzos para desarrollar vehículos que puedan sobrevivir el descenso a través de la severa atmósfera y puedan operar en la caliente superficie. Los científicos soviéticos han demostrado, en general, que son capaces de adoptar un enfoque más maduro en cuanto a la hipótesis del Antiguo Astronauta que el que hasta ahora es evidente entre la mayoría de nuestros propios científicos. El énfasis en Venus en el programa soviético bien puede estar influenciado por tales estudios.

Mi impresión es que los avances en los programas de exploración de Venus deben ser estrechamente vigilados por todos los que buscan evidencia de antiguos vuelos espaciales. Lo principal que hay que buscar en las primeras etapas es evidencia de grandes cambios en la atmósfera del planeta en épocas geológicamente recientes.

 

Material de lectura seleccionado:

  1. Max H. Flindt, y Otto O. Binder, “Mankind - Child of the Stars”, Fawcett, 1974.
  2. Jean Sendy, “Those Gods who made Heaven and Earth”, Berkley, 1972.
  3. Robert Charroux, “One Hundred Thousand Years of Man’s Unknown History”, Berkley, 1970.
  4. W. Raymond Drake, “Gods and Spacemen throughout History”, Regnery, 1975.
  5. Carl Sagan, “The Cosmic Connection”, Doubleday, 1973.

 

EL AUTOR se encuentra actualmente retirado de su cargo como Program Manager en la University Research Foundation establecida por la Universidad de Maryland, EUA. Su experiencia comprende la investigación y desarrollo de motores, la enseñanza de la temática sobre propulsión en universidades de Inglaterra, Canadá y los Estados Unidos, y como consultor privado. Sus títulos académicos incluyen un doctorado en Ingeniería Aeroespacial de la Universidad de Maryland. Lleva largo tiempo interesado en la Hipótesis del Antiguo Astronauta.

 

© Stuart W. Greenwood, 1983 / 2009 – Todos los Derechos Reservados

Traducido y publicado con autorización expresa del autor y conforme a la edición original de Ancient Skies, Vol. 10, Nº 5 de noviembre/diciembre de 1983.

Traducción al español: © César Reyes de Roa / antiguosastronautas.com

 Prohibida su reproducción sin permiso del autor.