Publicación exclusiva sobre la hipótesis de las paleovisitas extraterrestres
CONTCTO
 
¿DIOSES O ASTRONAUTAS LABORIOSOS?
   

Los artistas olmecas y

sumerios representaron a

deidades que portaban un

singular objeto con forma

de bolsa.

CÉSAR REYES DE ROA

CÉSAR REYES DE ROA

Argentina

cesarreyes@antiguosastronautas.com

 

 

En el Parque Olmeca de la Venta, cerca de Villahermosa, en México, se puede admirar una bella figura esculpida en piedra que representa a un personaje de perfil sentado en el interior de  - o rodeado por - una figura zoomorfa que evoca a la mítica “serpiente alada” que los mayas llamaron Kukulkán y los aztecas Quetzalcóatl. De hecho, esta magnífica obra de los antiguos artistas olmecas, hallada en La Venta y conocida como Estela o Monumento 19, es considerada por los especialistas como la primera representación de la “serpiente emplumada” en Mesoamérica.

 

 

En mi artículo La Era de las Serpientes Cósmicas he aportado, a mi entender, suficientes elementos de juicio para establecer una relación entre la hipótesis del antiguo astronauta y las remotas tradiciones que sobre las “serpientes aladas” hay en el mundo, concluyendo en la posibilidad de que tales “raras serpientes”, que inexplicablemente se elevaban en el aire como pájaros, bien pudieron haber sido en realidad alguna especie de aparato volador con una peculiar forma aerodinámica. No insistiré con eso ahora, pero permítaseme llamar la atención sobre ciertos detalles significativos acerca del “humano” que aparece sentado en la figura olmeca que de momento nos ocupa, a saber: 1) lleva un casco o escafandra (a la manera de un astronauta moderno) – cuyo parecido con el “rostro” de la “serpiente alada hace referencia a la noción de “vuelo”; 2) su mano izquierda parece estar manipulando algo similar a una palanca o comando de alguna clase (ver al respecto mi artículo Surcando los cielos antiguos); 3) sobre su cabeza hay dos objetos de forma cuadrada que hoy bien podrían interpretarse – en el contexto de una nave -  como monitores de computadora, por ejemplo; 4) y, finalmente, en su mano derecha sostiene una pequeña “bolsa” o “recipiente” de desconocida utilidad práctica en ese escenario.

 

Difícil de interpretar según los postulados de la arqueología tradicional, esta curiosa estela es sin embargo, a mi juicio, una pieza interesante dentro del rompecabezas de la investigación PaleoSETI, muy especialmente si ponemos acto seguido la mirada en el otro lado del mundo y comparamos, en el marco de las divinidades aladas, personajes y algunas actitudes semejantes.

 

 

Los Anunnaki de los sumerios

 

Si en efecto astronautas extraterrestres llegaron a la Tierra hace varios miles de años, es de suponer que algunos de los primeros artistas que describieron para la posteridad sus muy peculiares características “celestiales” deben de haber coincidido en destacar ciertos elementos comunes, independientemente de lo que atañe a los estilos artísticos dominantes de cada cultura. Por consiguiente, si como ha sostenido Zecharia Sitchin durante décadas, los Anunnaki (“Aquellos que bajaron del cielo”) fueron en realidad alienígenas que laboraron en la evolución y desarrollo cultural de la primigenia humanidad, uno debería hallar en las manifestaciones del arte sumerio semejanzas (por lo menos algunas) que permitan sostener tal hipótesis de trabajo en términos comparativos con otros indicios que van en idéntico sentido. Por ejemplo: nuestro peculiar personaje olmeca.

 

Deidades aladas que nos remiten sin más ni más a la noción de vuelo, como vemos en las imágenes que ponemos a continuación, nos darían mucho de qué hablar y profundizar si no fuera que hacerlo sería más o menos caer en una especie de perogrullada que nos alejaría del punto que se quiere destacar aquí. Esto es: aquellos “dioses que bajaron del cielo” aparecen en escena muy atareados (haciendo quién sabe qué cosa)…y llevando todos una “bolsa de mano” que es a ojos vistas idéntica a la de nuestro “presunto astronauta” olmeca…

 

 

 

 

¿Astronautas laboriosos?

 

¿Para qué querrían unos dioses cargar con una “bolsa de mano”?

 

¿Obedecerían ellos acaso a los vaivenes de una “moda” dictada por una suerte de Louis Vuitton celestial?

 

¡Quién sabe!

 

Sin embargo, no deja de ser curioso, y hasta muy llamativo por cierto, que nuestros actuales astronautas, puestos a la tarea de recolectar muestras diversas en la Luna – suelo, rocas, etc. – hayan utilizado en su momento recipientes muy parecidos a esas “bolsas de los dioses” acerca de la que ahora nos preguntamos…

 

Las siguientes imágenes hablan por sí mismas:

 

 

¿Acaso vieron aquellos antiguos artistas olmecas y sumerios a unos dioses/astronautas ocupados en sus tareas de recolección de muestras y decidieron plasmarlos en la memoria plástica como celebración?

 

¿Quién puede afirmarlo a ciencia cierta?... ¡Nadie!

 

¿Quién puede negarlo rotundamente a ciencia cierta?... ¡Nadie!

 

 

EL AUTOR estudió abogacía en la Universidad de Buenos Aires (Argentina). Es periodista versado en ciencia y fue coordinador documental de la revista Cuarta Dimensión, jefe de redacción de otras publicaciones especializadas y actualmente es el editor de www.antiguosastronautas.com Desde 1980 ha publicado gran número de artículos referidos a la hipótesis de las paleovisitas extraterrestres.

 

 

© César Reyes de Roa, 2008  – Todos los derechos reservados.