Publicación exclusiva sobre la hipótesis de las paleovisitas extraterrestres
CONTCTO
 
EL PROBLEMA DE LAS PALEOVISITAS
   
La actitud de la comunidad científica frente a la hipótesis de las paleovisitas extraterrestres es analizada objetivamente en esta nota editorial publicada en RIAP Bulletin (Vol.3 Nº 1-2).

VLADIMIR V. RUBTSOV
Dr. VLADIMIR V. RUBTSOV
Ucrania
www.geocities.com/riap777/

 

Este número de RB (RIAP Bulletin) (…) tratamos con el problema de las paleovisitas (PV) – hipotéticas expediciones extraterrestres a la Tierra en tiempos antiguos. Este problema se ha presentado como resultado de la contradicción entre la posibilidad teórica de tales acontecimientos y la carencia de indicios indubitables. En resumen, puede ser formulada como la pregunta de si la Tierra ha sido visitada en el pasado por extraterrestres, y si es así, cómo fueron esas visitas.

La Ciencia no le prestó mucha atención a este problema. A finales de la década de 1950 el Dr. Matest M. Agrest, un matemático y partícipe del proyecto nuclear soviético, trató de convencer a la comunidad científica de que la hipótesis de las paleovisitas era digna de seria atención, pero fracasó por un número de razones. Una de ellas fue la formación del primer (“radio”) paradigma de estudios SETI. No es infrecuente que un nuevo paradigma expulse de la Ciencia a los acercamientos competitivos. La idea de las paleovisitas ha encontrado su “refugio " entre los " aficionados ", en el campo de la paracientífica Teoría del Antiguo Astronauta (TAA).

Fue sólo la consideración científica de la “paradoja Fermi” (la tesis “si-ellos-existieran-estarían-aquí”) la que despejó en parte el camino hacia una seria discusión de este problema dentro de la Ciencia. Este argumento ha sido reconsiderado desde 1975, causando que el bote de los estudios SETI cambiara de rumbo considerablemente. Esto llevó a algunos científicos (para empezar con M. H. Hart quien fue el primero en plantear este dilema definitivamente y sin rodeos en su trabajo) a la conclusión de la soledad cósmica de nuestra civilización, y a otros, a la suposición de una actual presencia de extraterrestres en el Sistema Solar. Por consiguiente, hubo fundamento para un segundo paradigma SETI, radicalmente diferente del primero. En éste los vuelos interestelares, no las comunicaciones de radio interestelares, son el supuesto método principal de contactos entre civilizaciones cósmicas. Puesto que nosotros los terrestres no tenemos naves estelares todavía (las sondas “Pioneer” y “Voyager” no cuentan, desde luego), deberíamos buscar sondas/naves estelares/estaciones espaciales moviéndose por (o permaneciendo en) el Sistema Solar actualmente – o bien los rastros de tales visitas en el pasado.

No obstante las palabras “en el Sistema Solar” demostraron no ser lo suficientemente indefinidas como para justificar del todo un enfoque tal a ojos de la comunidad científica. Nuestro planeta es ciertamente una parte del Sistema Solar; pero cualesquiera de las sondas ET cercanas a la Tierra son indistinguibles de los OVNIs, y cualquier supuesto rastro de antiguas visitas ET a la Tierra es legítimo botín de los aficionados a la TAA. Pocos científicos se atreverían a correr el riesgo de una mirada tan carente de rigor científico. En resultado, el "segundo paradigma de SETI " ha tomado un lugar en la periferia de los estudios SETI, siendo admisible "en principio”, pero no afectando hasta ahora la política de investigación del establishment de SETI. Es desarrollado básicamente en sus aspectos " cósmicos " (el más lejano objeto de estudio, el mejor), excepto, quizá, por una interesante dirección " intermedia " de la investigación - la búsqueda de artefactos ET entre los así llamados pseudometeoritos. De vez en cuando esta dirección atrajo la atención de algunos investigadores; recientemente eso fue teóricamente confirmado por A. Arkhipov.

En cuanto al problema de las paleovisitas como tal (es decir, más allá de las visitas ET a la Tierra), éste todavía sigue siendo alienígena para la ciencia. Los investigadores de las PV se concentraron en la (hoy desaparecida) Ancient Astronaut Society (AAS), que fue fundada en 1973 por el abogado americano Dr. Gene M. Phillips. Siendo una libre asociación de legos y especialistas en varios campos de la Ciencia y Tecnología, la Sociedad brindó a sus miembros (en sus conferencias regulares, así como a través de las páginas de sus dos periódicos) amplias oportunidades para generar originales ideas relacionadas con las PV y - ¡ay! – pocas para su evaluación crítica.

Más de una vez yo critiqué los puntos débiles del acercamiento paracientífico al problema de las paleovisitas. Y debo admitir que esta crítica sigue siendo aún básicamente válida. Pero el problema en sí mismo es serio y real. Si la comunidad científica en general y el establishment en particular continúa tercamente con una " política del avestruz " respecto a éste, no deben agradecerle a nadie pero tampoco a ellos mismos por los resultados.

Por supuesto, una gran parte de las interpretaciones “cósmicas” de los antiguos textos y monumentos, sugeridas por los defensores de la TAA es algo ingenua (pero más ingenua aún es su firme creencia de que la TAA es un instrumento milagroso que puede solucionar fácilmente todos los enigmas del pasado). Pero donde la Ciencia todavía está parada, estos defensores se están moviendo. Una mente abierta no es ninguna garantía de un correcto curso de movimiento, pero una cerrada es garantía de lo contrario.

Una actitud racional respecto al problema de las paleovisitas (y la Ciencia es la forma racional de conocimiento por excelencia, ¿no es así?) radica en serios trabajos de investigación en este campo, no en meras alegaciones, expresadas antes - o incluso en lugar de – cualesquiera investigaciones. Para nuestro instituto los estudios paleovisitológicos son una de las direcciones centrales de la investigación. Estamos comprometidos tanto en el trabajo teórico en esta área, como en el examen de los supuestos indicios de ET.

Por analogía con la división bien conocida de fuentes históricas en directa e indirecta, uno puede seleccionar dos tipos de estos posibles rastros. Éstos pueden ser también directos (por caso, restos de dispositivos, o de esqueletos de seres extraterrestres) e indirectos (cualquier alteración de un objeto terrestre como resultado de una paleovisita, por ejemplo: rastros de radiactividad; evidencia de manipulaciones genéticas en seres vivos; varias imágenes de extraterrestres hechas por terrícolas; descripciones de ellos en textos orales o escritos; etc.).

Los rastros directos del PV son de especial interés. Es una opinión generalizada entre los especialistas SETI que solamente " un artefacto innegable sea la condición necesaria y suficiente para probar un contacto directo.”

Un punto de vista tan riguroso parece ser algo discutible, pero la importancia de los rastros directos de PV es absolutamente evidente. Existe un número de supuestos artefactos ET. Aunque cualquier objeto sospechoso de ese tipo merecería un prioritario examen serio, en la práctica solamente se han estudiado algunos de ellos detalladamente. Una de estas raras excepciones es la investigación de la llamada “Bola Negra", llevada a cabo hace algunos años en Moscú por un equipo de investigación bajo la dirección del Dr. Valentin N. Fomenko, ahora miembro del Consejo Científico de RIAP. Debido a ciertas circunstancias, el trabajo no fue consumado por completo, pero los resultados obtenidos parecen ser muy intrigantes. Pienso que ellos serán de interés para los lectores del RB. En esta edición de nuestro boletín publicamos un informe sobre la investigación del Dr. Fomenko, y en la siguiente la continuación del mismo.

El lector también encontrará aquí un muy informativo - incluso preliminar – artículo de Robin Collyns, un investigador y autor de Nueva Zelandia bien conocido, sobre un objeto incomprensible, hallado en su país. Desafortunadamente, este hallazgo no se ha estudiado a fondo hasta ahora, pero por lo menos está en la disposición de un investigador experimentado. Vamos a esperar, a que no desaparezca sin dejar rastro, como sucede a veces con tales hallazgos, y que en un tiempo será examinado.

Curiosamente, algunos autoproclamados "expertos", que exigen que les sea mostrado un "indudable artefacto ET", no desean, al mismo tiempo, ni siquiera mirar los objetos extraños pero reales cuyos orígenes siguen siendo desconocidos. ¿ Lo que hace de hecho que la palabra”indudable" signifique " que no requiere esfuerzos intelectuales para entender su naturaleza "? Si es así, la idea de las paleovisitas tiene una buena oportunidad de seguir siendo una especie de herejía durante mucho tiempo, sino para siempre. Bien, como dijo una vez (con respecto a otro problema) el famoso anomalista soviético, Profesor Boris F. Porshnev, " anteriormente parecía ser que algunos" acusados " tenían que traer una "prueba" a algunos "jueces", después de lo cual estos expertos se dignarían a tomar el ulterior desarrollo de su estudio en su propias eruditas manos. Ahora es obvio ahora que solamente los "acusados” son los verdaderos expertos en la materia. Su comunidad crecerá gradualmente... Y los "jueces " dormitarán, sentándose en sus butacas en un pasillo vacío.”
 

 

EL AUTOR es doctor en filosofía de la ciencia, egresado de la Academia de Ciencias de la ex Unión Soviética. Ha publicado gran cantidad de artículos y libros en relación a la hipótesis de las paleovisitas y sobre el problema de la existencia de vida extraterrestre inteligente. Actualmente es presidente del comité científico de RIAP – Research Institute on Anomalous Phenomena.



© Vladimir V. Rubtsov 1997 – Reproduced by permission.
Traducido y reproducido con permiso expreso del autor.

Prohibida su reproducción sin autorización previa del autor