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El verano de 2001
marca el 93er aniversario del enigmático suceso
conocido como el Acontecimiento de Tunguska. En las
décadas pasadas, las características más obvias de este
evento se publicaron ampliamente en la prensa popular y
científica. Ni el público en general ni la comunidad
científica mundial ha prestado de hecho seria atención a la
verdadera naturaleza de este acontecimiento.
La barrera del idioma es también
difícil de superar - las publicaciones importantes sobre
este tema están escritas en ruso - y por consiguiente el
problema de Tunguska por lo general se considera como ya
resuelto hace tiempo por los especialistas en meteoritos o
bien como un completo espacio en blanco de la ciencia.
Ninguno de estos enfoques está cerca de la verdad. Nosotros
sabemos ahora algo esencial sobre el fenómeno de Tunguska –
el cual es en su mayor parte anómalo.
Una
sorpresa del cielo
Comenzando el 23
de junio de1908, extraños fenómenos ópticos atmosféricos
fueron observados en muchos lugares de Europa Occidental,
Rusia Europea, y Siberia Occidental. Ellos incluyeron la
formación sin precedentes de nubes mesoesféricas
(plateadas), brillantes crepúsculos “volcánicos” sumamente
intensos y largos halos solares, y así sucesivamente. Estas
anomalías aumentaron gradualmente en intensidad durante 10
días.
Luego, en la
soleada mañana del 30 de junio de1908, un cuerpo espacial
luminoso de origen desconocido voló por encima de Siberia
Central, avanzando en general en dirección noroeste. El
cuerpo se vio en muchos poblados de la región, su vuelo iba
acompañado por sonidos semejantes a truenos. Aunque esta
región es poco poblada y la recolección sistemática de los
testimonios de los testigos oculares empezó más bien tarde,
en los años veinte, tenemos por ahora unos 500 informes
escritos que contienen descripciones más o menos detalladas
del cuerpo volante. Su forma era principalmente descrita
como redondeada, esférica, o cilíndrica; su color como rojo,
amarillo, o blanco. No había ninguna estela humeante típica
de los grandes meteoritos férricos, pero muchos testigos
vieron iridiscentes anillos de vivos colores parecidos a un
arco iris detrás del cuerpo.
A las 7:14 A.M.,
tiempo local (12:14 A.M. de Greenwich), mientras iba pasando
sobre un área no lejos del Río Podkamennaya Tunguska, a 60¦
53' N, 101¦ 54' E, el cuerpo explotó. La explosión fue
equivalente a entre 30 y 50 megatones de TNT y fue
acompañada por un brillante fogonazo.
S. B. Semenov
vivía en la pequeña estación comercial de Vanavara a unos 70
kilómetros al sudeste del epicentro de la explosión, que
estaba en una solitaria región pantanosa conocida como el
Pantano del Sur. En 1927, él recordaba:
"Yo estaba
sentado en los escalones de mi casa, que daba al norte....
De repente el cielo en el norte se partió en mil pedazos y
allí apareció.... un fuego que se extendió por sobre toda la
parte norteña del firmamento. En ese momento sentí un
intenso calor, como si mi camisa se prendiera fuego. Quise
desgarrar mi camisa y tirarla, pero en ese instante el cielo
se cerró y un poderoso estallido me tiró escalones abajo.... En ese momento me desmayé, pero mi esposa
corrió afuera de la casa y me ayudó a que me levantara....
Después del estallido, empezó un muy fuerte golpeteo - como
si fueran piedras cayendo del cielo..."
El sonido de la
explosión fue oído hasta 1.200 kilómetros de distancia del
epicentro, y las ventanas que daban de cara al norte se
rompieron dentro de los 200 kilómetros. Su onda sísmica se
registró en Irkutsk, Tashkent, Tbilisi, y Jena. La onda
expansiva de la explosión de Tunguska arrasó más de 2.100
kilómetros cuadrados del bosque. Sobre un área de unos 200
kilómetros cuadrados, la vegetación fue quemada por el
fogonazo. Después de eso, comenzó un enorme incendio
forestal.

© Sovfoto - Foto
tomada en 1929 a 5 kilómetros del "punto cero".
Unos seis minutos
después de la explosión empezó una tormenta magnética
local, muy similar a las perturbaciones geomagnéticas que
siguen a las explosiones nucleares en la atmósfera. Fue
detectada por el Observatorio Magnetográfico y Meteorológico
en Irkutsk. La tormenta duró cuatro horas.
A comienzos de la mañana del 1
de julio, los extraños efectos luminosos en los cielos
que habían empezado 10 días antes del evento aumentaron al
máximo. Después de esa fecha, estos efectos disminuyeron
exponencialmente. Aun así, tuvieron lugar algunas secuelas.
Laberintos
de hipótesis
La falta de
alguna reacción científica seria en ese momento es
desconcertante. Aunque algunos periódicos hablaron de
anomalías atmosféricas, ninguna atención se le prestó al
extraordinario acontecimiento que había tenido lugar en
Siberia. Sin embargo, algunos periódicos siberianos locales
publicaron versiones de los hechos dadas por testigos
oculares, y los periodistas supusieron que había caído un
enorme meteorito.
No obstante, A. V. Voznesensky,
director del Observatorio Magnetográfico y Meteorológico de
Irkutsk, comprendió inmediatamente después del evento que el
curioso terremoto registrado por los instrumentos del
observatorio había tenido algo que ver con el cuerpo
ardiente descrito en las noticias de los periódicos. Después
de procesar los datos del sismógrafo, Voznesensky estableció
el momento y las coordenadas aproximadas del evento. Pero
luego el “meteorito” de Tunguska fue olvidado por más de una
década.
Mi descripción
del Acontecimiento de Tunguska se ha simplificado.
Incluso ahora, 90 años después del evento, muchos detalles
importantes del fenómeno permanecen poco claros. No sabemos
con seguridad cuántos cuerpos estuvieron involucrados ni
cuántas explosiones hubieron. Ni siquiera está claro si
podemos usar la palabra "explosión" en su
sentido apropiado, o si sería mejor utilizar la expresión
"una descarga de energía parecida a una explosión”. El
verdadero nivel de complejidad y anomalía del fenómeno de
Tunguska sólo se percibió después de muchas décadas de
activas investigaciones en esta región.
Al principio, sin
embargo, la situación parecía más o menos clara. En 1921, la
información sobre el Acontecimiento de Tunguska salió a la
luz nuevamente cuando una expedición de la Academia Rusa de
Ciencias visitó Siberia Central. Liderada por Leonid Kulik,
ésta tenía como objetivo reunir datos sobre varios
meteoritos. En aquel momento no había ninguna duda de que
había sido un inmenso meteorito. Posteriormente, varias
expediciones especiales bien equipadas fueron enviadas al
sitio. Kulik continuó explorando el área activamente hasta
la Segunda Guerra Mundial. En estas
expediciones se obtuvo muy valiosa información.
Incluso cuando,
inmediatamente después de descubrir el área del bosque
arrasada, se determinó que los árboles todavía estaban de
pie en el epicentro de la explosión y que no había ninguna
señal de un cráter de meteorito, no se le dio ninguna
importancia real a este hecho. Simplemente se supuso que, en
lugar de un solo meteorito, había habido una lluvia de
meteoritos surgida de la destrucción del cuerpo inicial
debido a la resistencia del aire a cierta altitud sobre la
superficie de la Tierra.
Se suponía que el
bosque fue arrasado por la onda balística del cuerpo caído
en picada. Kulik confundió los agujeros de thermokarst
con cráteres de meteorito. Siendo un eminente especialista
en meteoritos, él buscaba un meteorito, no algo más. De
todas maneras, pasado el tiempo, algunos científicos
empezaron a sentir, un poco intuitivamente, que la hipótesis
del meteorito tenía serios puntos débiles. A pesar de las
búsquedas intensivas de los restos del meteorito, ni un solo
miligramo de su substancia se encontró nunca. En los
tempranos años de 1930, F. L. Whipple supuso que el Cuerpo
Espacial de Tunguska (CET) había sido de hecho el centro de
un cometa pequeño. V. I. Vernadsky propuso una hipótesis
sobre una nube de polvo cósmico, e I. S. Astapovich sugirió
que el CET había rebotado desde la más baja capa de la
atmósfera.
Pero fue el
ingeniero soviético y escritor de ciencia-ficción Alexander
Kazantsev quien entendió en 1945 la real importancia de la
"primera anomalía de Tunguska” - el carácter de
explosión por encima del suelo. Él adelantó la hipótesis
de una nave espacial extraterrestre que se hubo enfrentado
con el desastre debido a un funcionamiento defectuoso en la
fase final de su viaje espacial. Posteriormente, Kazantsev
recordó que se había impresionado mucho por una descripción
de la explosión nuclear encima de Hiroshima y su similitud
con la explosión de Tunguska.
Los especialistas
en meteoritos inmediatamente plantearon objeciones a tal
idea fantástica. Un equipo de los más distinguidos
astrónomos soviéticos escribió en 1951 en la popular
publicación de ciencia Science and Life : “No hay
ninguna duda de que inmediatamente después de la caída del
meteorito…una depresión parecida a un cráter se formó donde
ahora existe el Pantano del Sur… Era relativamente pequeña y
pronto se inundó con agua. En los años subsiguientes fue
cubierta por el cieno y musgo, tapada con montículos de
turba, y parcialmente cubierta por los arbustos. Los árboles
muertos que están de pie no pueden ser vistos en el centro
de la catástrofe, sino en las laderas que rodean la
hondonada..."
Sin embargo, el
trabajo de la primera expedición de posguerra a Tunguska,
organizada en 1958 por el Comité de Meteoritos de la
Academia de Ciencias de la URSS (KMET), obligó a todos los
involucrados en la discusión a admitir que el cuerpo espacial
de Tunguska había de hecho explotado en el aire y por
consiguiente apenas podría haber sido un meteorito
ordinario.
Después de esto,
el número de anomalías descubierto en el sitio de la
explosión de Tunguska empezó a crecer continuamente. La
hipótesis de una explosión termal, según la cual el cuerpo
espacial de Tunguska fue un meteorito o el centro de un
cometa pequeño que explotó como resultado de la rápida
desaceleración en la más baja atmósfera, se encontró con
dificultades. Ya en 1962, el Comité de Meteoritos se libró
del asunto, pasándoselo a la Comisión de Meteoritos y Polvo
Cósmico de la Delegación Siberiana de la Academia de
Ciencias de la URSS. El problema del fenómeno de Tunguska,
por así decirlo, se desterró al lugar de su nacimiento.
La Expedición
Interdisciplinaria Independiente de Tunguska (EIIT) se
convirtió en el centro de estudios de Tunguska. No fue el
único cuerpo de investigación en este campo, pero su papel
mal puede subestimarse.
El EIIT es un
tipo de instituto de investigación científica informal cuyo
objetivo es el estudio riguroso del problema de Tunguska. Se
formó en 1958 en la ciudad Siberiana de Tomsk, inicialmente
bajo la dirección de G., F. Plekhanov, y consistió al
principio en una docena de especialistas en varias
disciplinas científicas, principalmente físicos y
matemáticos. Después de unos años el núcleo de este
instituto informal ocupó a 50 científicos aproximadamente.
Unos 100 especialistas por año tomaron parte en el trabajo
de campo en el sitio, y no menos de 1.000 investigadores de
varios institutos “formales" del país analizaron los
materiales reunidos. En la actualidad el jefe de la
expedición es el Dr. N. V. Vasilyev, miembro de la Academia
Rusa de Ciencias Médicas y de la Academia Rusa de Ciencias
Naturales.
Aunque los
rastros de la explosión de Tunguska empezaron a desaparecer
con el tiempo, algunos de ellos todavía son claramente
visibles. Examinando estos rastros, EIIT realizó un enorme
trabajo, y sus resultados se han publicado en una serie de
colecciones de escritos científicos. No
obstante, estos resultados permanecen casi desconocidos en
Occidente.
El "establishment
meteoritico” ejemplificado por KMET estaba listo para
considerar cada hipótesis del origen del CET, incluso la del
portento tecnológico. Sin embargo, EIIT combina su poco
convencional estrategia de investigación con los métodos de
investigación científica estrictamente normales, rigurosos.
Me gustaría
también enfatizar la importancia de la coexistencia
no-tan-pacífica de las concepciones del "portento
tecnológico" (o "artificial"- A) y la "natural" (N) del CET
para el desarrollo de los estudios sobre Tunguska. De hecho,
toda la historia desde 1946 es una competencia de A -N. Las
teorías alternativas nuclear-termal (explosión) y
artificial-natural (cuerpo) han seguido siendo la nota
predominante en todo el asunto de Tunguska. El equipo de
investigación encabezado por A. V. Zolotov tuvo éxito
estableciendo el punto más importante del asunto: que la
destrucción del bosque fue debido a la explosión y no por
causa de la onda balística.
Los hechos empíricos reunidos por
EIIT y otros investigadores de Tunguska durante las últimas
décadas, aunque a veces extraños, están bien comprobados, y
ningún modelo del fenómeno puede ignorarlos. Lo que es más,
cualquier concepción que ignore estos hechos no puede ser
considerada seria y científica. Desgraciadamente, muchos
teóricos (especialmente - aunque no sólo - occidentales)
intentan resolver este enigma en un abrir y cerrar de ojos,
siendo sólo conscientes de dos hechos: que algo voló por
encima de Siberia Occidental en 1908 y que explotó.
Extraño y
extraño...
¿Qué sabemos de
la explosión de Tunguska y el CET? ¿Y -no menos importante-
qué no sabemos todavía?
Los hechos
básicos del fenómeno de Tunguska pueden exponerse como
sigue:
(1) La explosión
fue simplemente el evento más llamativo de un conjunto de
anomalías atmosféricas a gran escala que ocurrieron en el
verano de 1908 y que probablemente estaban
interrelacionadas.
(2) La explosión
principal ocurrió en la atmósfera a una altitud de cinco a
siete kilómetros. El área arrasada del bosque tiene
contornos peculiares, algo como una mariposa gigantesca, y
una estructura compleja. En general, el bosque fue
totalmente derribado radialmente, pero cerca del epicentro
hay desviaciones locales del patrón radial que le permiten a
uno suponer que hubo dos o tres sub-epicentros por lo menos.
(3) No hay ningún
cráter de meteorito en la región de la explosión, ni
substancia alguna que pudiera ser asociada con la del CET.
El polvo de meteorito que se encontró en el sitio no difiere
de lo acostumbrado en cuanto a la caída de materia
extraterrestre.
(4) El eje de
simetría del campo del bosque derribado es 81 - O del
verdadero meridiano. Esto se interpretó como la huella de la
onda de choque balística del CET en la fase final de su
vuelo; es decir, inmediatamente antes de la explosión. Es
esencial notar que esta onda era bastante débil, no
arrasando a ninguno de los árboles e introduciendo sólo
desviaciones menores en el patrón radial. La devastación en
sí misma se debió totalmente al efecto de la onda expansiva.
Esto apunta al hecho de que la velocidad del cuerpo de
Tunguska; en la fase final de su vuelo era relativamente
baja. Zolotov ha estimado esta velocidad en 1,2 kilómetros
por segundo. Por consiguiente, la explosión se debió a la
energía interior del cuerpo, no a la energía de su
movimiento.
(5) La
concentración de esta energía se aproximó a la de las
explosiones nucleares, y no menos del 10 por ciento de ella
fue liberada como destello. Esto sugiere algún tipo de
reacción nuclear, pero se desconoce de qué clase fue.
Ninguna evidencia firme de una reacción tal se ha
encontrado en la tierra y en la vegetación en la región de
la explosión. Sin embargo, directamente bajo el camino del
CET, la termo luminiscencia de los minerales ha aumentado
substancialmente. Esto podría ser debido a la radiación dura
emitida en el curso del vuelo y posiblemente al momento de
la explosión. Se ha descubierto un complejo conjunto de
serias consecuencias ecológicas en la región de la
explosión. Una restauración muy rápida del bosque tuvo lugar
después de la catástrofe, y hubo un crecimiento acelerado de
los árboles, de los nuevos y de aquellos que sobrevivieron
al incidente. Hubo también un repentino aumento en la
frecuencia de las mutaciones en los pinos locales - por un
factor de 12. Ambos efectos tienden a concentrarse hacia el
corredor de vuelo del CET. El impacto genético del fenómeno
es de un carácter poco uniforme. Una rara mutación entre los
nativos humanos de la región también apareció en la década
de 1910 en uno de los poblados cercanos al epicentro. Según
el Dr. N. V. Vasilyev, el examen medico-ecológico del estado
de salud de los habitantes nativos revela efectos genéticos
similares a aquellos observados en las regiones afectadas
por pruebas de armas nucleares. Estos hechos (así como la
tormenta magnética local que empezó después de la explosión)
cuentan a favor del carácter nuclear de la explosión de
Tunguska. Quizá, incluso estemos tratando en este caso con
un nuevo tipo de reacción nuclear.
(6) Aparte de la
explosión principal a una altitud relativamente alta,
hubieron tres o cuatro explosiones adicionales a baja
altitud, y probablemente de baja potencia. Esto queda
confirmado por la estructura del campo del bosque derribado
y por el testimonio de algunos testigos oculares que se
encontraban en la inmediata vecindad del epicentro.
Chuchancha y Chekaren, dos hermanos pertenecientes al clan
de Shaniaguir en Evenk, estaban al momento de la explosión
durmiendo en su choza (una tienda de piel o corteza de
árbol) situada en la ribera del Río Avarkitta, muy cerca del
epicentro. De repente se despertaron por los temblores, los
silbidos, y el fuerte sonido del viento. "Ambos
estábamos muy asustados" le dijo Chuchancha a I. M.
Suslov en 1926. "Empezamos a llamar a nuestro padre,
madre, y tercer hermano, pero nadie contestó. Un ruido
fuerte se oyó afuera de la choza; comprendimos que los
árboles estaban cayéndose. Chekaren y yo, salimos de
nuestros sacos de dormir e íbamos a salir de la choza, pero
de repente hubo un trueno muy grande”. Éste fue un
primer estallido.” La tierra tembló, un fuerte viento
sacudió nuestra choza y la tiró abajo. El elliun [el
techado de pieles que cubre la choza] se levantó y vi
algo terrible: los árboles estaban cayéndose, las agujas de
pino ardían. Las ramas muertas y el musgo de la tierra
también se estaban quemando. De repente apareció
encima de una montaña, allí dónde los árboles ya se habían
caído, una brillante luz como un segundo sol.... En ese
mismo momento, un estruendo fuerte, un trueno, retumbó”.
Éste fue un segundo estallido. “La
mañana estaba soleada, sin ninguna nube, el Sol brillaba
como siempre, ¡y había ahora un segundo sol! Con esfuerzo
Chekaren y yo nos arrastramos hacia afuera por debajo de los
postes y el techo de la choza. Después de eso vimos aparecer
de nuevo un fogonazo y la caída de un trueno se oyó otra vez
en lo alto, aunque en otro lugar”.
Éste fue un tercer estallido. “Entonces
hubo una nueva ráfaga de viento que nos volteó y nos
golpeamos contra un árbol derribado. [Poco tiempo
después] "Chekaren gritó:' Mira' y estiró su mano hacia
arriba. Yo miré en esa dirección y vi un nuevo relámpago.
Pero su sonido no era tan fuerte como antes. Este cuarto
estallido fue como un trueno normal. Ahora puedo recordar
que hubo un quinto estallido, pero bastante débil y lejos de
nosotros”. Esta última explosión tuvo lugar en alguna
parte lejos en el norte.
(7) La zona de la
quemadura radiante de árboles también tiene forma como de
“mariposa"; su eje de simetría coincide aproximadamente con
el balístico. También se extiende un poco a lo largo del
camino del cuerpo de Tunguska; parece que el último estaba
en movimiento y explotando (o por lo menos emitiendo una
poderosa radiación electromagnética) durante los últimos 20
kilómetros más o menos. Esto no concuerda con el estricto
patrón radial de bosque caído, y por consiguiente
probablemente debemos asumir que la fuente de la fulguración
no era idéntica a la de la onda expansiva de la explosión.
La vegetación quemada radiantemente se presentaba de manera
irregular; es decir, áreas seriamente dañadas y áreas libres
de cualquier influencia termal intermitentemente. Un modelo
factible que explicaría esta peculiaridad sería un sinnúmero
de poderosos “rayos térmicos”, no sólo un bólido isotrópico.
El hecho de que Chuchancha y Chekaren (así como algunos
otros nativos de Evenk) sobrevivieran cerca del epicentro de
una explosión de 30 a 50 megatones también parece favorecer
su alto carácter anisotrópico.
(8) Algunas
anomalías geoquímicas locales han sido descubiertas en el
epicentro de la explosión de Tunguska. Se encontraron
cambios sustanciales en las composiciones isotópicas de
carbono, hidrógeno, y plomo. El suelo también se enriqueció
con tierras raras (samarium, europium, terbium, ytterbium,
etc), así como con bario, cobalto, cobre, titanio, y algunos
otros elementos. Como supuso el difunto Dr. Sergey Dozmorov
de Omsk, estos resultados pueden indicar que el CET contenía
cantidades apreciables de superconductores de cerámica de
alta temperatura hechos en base a la siguiente combinación
de elementos: bario, un lantánido, y cobre. Tal cerámico
mantiene la superconductividad a la temperatura de nitrógeno
líquido (-196¦C) y puede usarse para construir energía muy
eficaz y dispositivos de almacenamiento de información.
Obviamente, una substancia tal no puede ser natural.
(9) La
combinación de la forma de mariposa del área con el patrón
radial general del bosque arrasado sugiere que el cuerpo de
Tunguska consistió de dos partes diferentes - una
explosiva, y una armazón no uniforme que dio lugar a las
peculiaridades en la conformación de la onda expansiva. Por
eso su parecido con una construcción artificial. Como A. N.
Dmitriev y V. K. Zhuravlev apuntan, la forma y estructura
del terreno del bosque arrasado puede ser fácilmente
explicado si suponemos que el armazón tenía zonas simétricas
de incremento y reducción de la fuerza del material. Otro
modelo viable sería una masa cónica que lleva un explosivo
acumulado al vacío y un detonador en su parte delantera.
(10) El camino
seguido por el cuerpo de Tunguska a través de la atmósfera
continúa siendo en gran parte poco claro. Inmediatamente
antes de la explosión, estaba moviéndose casi exactamente de
Este a Oeste. El testimonio de los testigos reunido en los
años 1960 lo confirma. Sin embargo, los testimonios
recogidos en los años veinte indican por igual la
probabilidad de que el cuerpo podría haber llegado del Sur o
posiblemente del Sudeste. Esta evidencia no puede rechazarse
fácilmente, puesto que fue obtenida poco después del
acontecimiento. Intentando hallar una salida de este punto
muerto, Félix Y., Zigel, el padre de la ufología soviética,
sugirió en 1966 una posible maniobra del cuerpo de Tunguska
en la fase final de su vuelo. Sin embargo, la variante
oriental de la trayectoria ha sido rastreada hasta el Río
Lena. Esto plantea la duda sobre la posibilidad de una
maniobra, por lo menos para este cuerpo. ¿No deberíamos
suponer que hubieron varios cuerpos que se acercaron desde
diferentes direcciones hacia más o menos el mismo punto
final?
(11) Por último pero no por eso menos
importante: ¿Qué le pasó al cuerpo de Tunguska (o
cuerpos) después de la explosión? La hipótesis de un “rebote", propuesta en
los tempranos años1930, fue rechazada, principalmente porque
el CET no tuvo ninguna oportunidad de sobrevivir a tal
poderosa explosión. Puede ser así, pero no obstante, como
hizo notar G. F. Plekhanov, la huella de la onda balística
en el bosque arrasado se observa incluso más allá del
epicentro, aproximadamente en la misma dirección antes de
éste. Por consiguiente, alguna parte del cuerpo (o uno de
varios cuerpos) podría haber continuado su vuelo después de
haber sufrido esta ardiente pérdida.
Entre otros testigos oculares de la
explosión de Tunguska entrevistados, había un anciano de
Evenk llamado Ivan Ivanovich Aksenov, un shaman, que durante
muchos años había estado escondido en la taiga de las
autoridades soviéticas después de la revolución de 1917. Al
momento de la catástrofe, Aksenov, por entonces de 24 años
de edad, estaba cazando cerca de la desembocadura de un
afluente del Río Chamba a unos 40 kilómetros al sur del
epicentro de la catástrofe. Después de la explosión, vio un
objeto que venía sobrevolando el Chamba; esto es, en general
de norte a sur. Él llamó al objeto un "demonio". “Cuando
volví en mí", recordó Aksenov en 1967,
"vi que todo estaba caído alrededor de
mí, ardiendo. No, ése no era Dios volando, realmente era el
diablo. Levanté la cabeza y vi el vuelo del diablo. El mismo
diablo era como un lingote, color claro, con dos ojos
adelante, y fuego por detrás. Yo tenía miedo, me cubrí con
unos trapos, y oré (no al dios pagano, le recé a Jesucristo
y a la Virgen María). Después de un rato de oración me
recuperé: todo estaba claro. Regresé a la desembocadura del
Yakukta donde estaba el campamento nómada. Fue por la tarde
que volví allí... El diablo iba más rápido de lo que los
aviones lo hacen ahora. Mientras volaba, iba diciendo "troo
- troo", pero no en voz alta”.
En
el camino de la verdad
Es por lo tanto evidente que lo
intrincado y complejo del fenómeno de Tunguska excede por
lejos los límites de los sencillos modelos todavía
existentes en la ciencia popular e incluso en la literatura
científica. Los resultados obtenidos durante los años de
investigaciones sobre Tunguska tienden a favorecer la
naturaleza artificial del CET y el carácter poco
convencional de su explosión. La hipótesis del portento
tecnológico está así pasando al frente. Pero claro, la
hipótesis de la caída accidental de una nave espacial
extraterrestre puede ser limitada.
Bien podría no haber sido accidental.
Mi hipótesis de trabajo, que desarrollé
en los años setenta, es el llamado modelo de la batalla.
Según este escenario, en 1908 hubo una batalla aerospacial
entre dos o más naves espaciales alienígenas, después de la
cual una de ellas sobrevivió y voló de vuelta al Espacio.
Por supuesto, todavía tenemos mucho que
aprender sobre el vuelo y la explosión del CET. Quizá algún
día en el futuro será posible deducir un modelo convincente
del fenómeno directamente de los hechos reunidos. Para
acercar más ese día, los científicos rusos y ucranianos
están intentando desarrollar sus estudios en este área.
Los anomalistas de otros
países podrían ayudarlos.
Cualquiera que
desee participar en esta búsqueda es bienvenido para
contactar al autor de este escrito por correo postal (Research
Institute on Anomalous Phenomena, P. 0. Box 4684, 61022
Kharkov-22, Ukraine) o por e-mail:
riap777@SoftHome.net
Parece ser que lo que hubo allí en el
cielo de Tunguska es mucho más de lo que podemos imaginar en
la actualidad.
EL AUTOR
es doctor en filosofía de la ciencia, egresado de la
Academia de Ciencias de la ex Unión Soviética. Ha publicado
gran cantidad de artículos y libros en relación a la
hipótesis de las paleovisitas y sobre el problema de la
existencia de vida extraterrestre inteligente. Actualmente
es presidente del comité científico de RIAP – Research
Institute on Anomalous Phenomena.
© Vladimir V. Rubtsov, 2001 – Derechos reservados.
Traducido y reproducido con permiso expreso del autor.
Prohibida su reproducción sin autorización previa del autor
© FATE Magazine, 2001 – Derechos reservados
Agradecemos a
Andrew Honigman, y en su persona a FATE Magazine, la
autorización para publicar este material.
Prohibida su reproducción sin autorización previa de FATE
Magazine
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