Publicación exclusiva sobre la hipótesis de las paleovisitas extraterrestres
CONTCTO
 

MÁS ALLÁ DE LA TRADICIÓN SOBRE SIRIO

   

La antigua mitología de los Dogon, y

otras tradiciones, permiten suponer  la

intervención de supercivilizaciones ET

en tareas de astroingeniería que

habrían sido llevadas a cabo en el

sistema estelar de Sirio.

 

VLADIMIR V. RUBTSOV

Dr. VLADIMIR V. RUBTSOV

Ucrania

www.geocities.com/riap777/

 

Según la esotérica mitología Dogon, Sirio (Alfa Can Mayor) es un sistema estelar triple que consiste en las estrellas Sigi tolo (nuestra Sirio A), Po tolo (Sirio B, una enana blanca) y Emme ya tolo (la hipotética Sirio C, todavía por ser descubierta) (1). Los Dogon dicen que la estrella Po explotó “en el primer año de la vida de las personas en la Tierra” y que su brillo disminuyó lentamente durante 240 años hasta que se apagó del todo. Se supone que estos datos (así como la otra información astronómica que posee la tribu Dogon de la República Africana Oriental de Malí) fue traída a la Tierra por visitantes cósmicos (2).

 

Es sabido por todos que los vuelos interestelares a casi la velocidad de la luz, “c”, requieren enorme energía. Por ejemplo, para acelerar un objeto de 1.000 toneladas a  v=0,999c, sería necesario consumir 1032 ergios, mientras que para lanzar un objeto similar en el espacio exterior se requieren sólo 1020 ergios. Los investigadores utilizan comúnmente la clasificación de las hipotéticas civilizaciones extraterrestres (ET) propuesta por N.S. Kardashev de la Academia de Ciencias de la (ex) URSS: Tipo 1 (similar a la terrestre) – energía aprovechada: 4 x 1019 ergios por segundo; Tipo 2 - capaz de aprovechar la energía total radiada por su estrella central (unos 4 x 1033 ergios por segundo); Tipo 3 - capaz de aprovechar la energía equivalente a la producida por la Galaxia (unos 4 x 1044 ergios por segundo). Es evidente que nuestra civilización terrestre podría producir la energía suficiente para lanzar una sonda interestelar de 1.000 toneladas dentro de no menos de 80.000 años. Por otra parte, los vuelos interestelares “reales” (a velocidades relativistas) son algo que nosotros apenas podemos soñar. Por el contrario, para una civilización de Tipo 2 o Tipo 3, el gasto de energía en tales vuelos sería insignificante.

 

Los grandes recursos de energía no sólo facilitan los vuelos interestelares, sino también permiten las actividades de astroingeniería, es decir, la transformación de estrellas y galaxias para el beneficio de las civilizaciones cósmicas. En este supuesto está basado el concepto “evolutivo” de la búsqueda de inteligencia extraterrestre. Según este concepto, propuesto por N.S. Kardashev, es necesario buscar civilizaciones ET entre “las más poderosas…que conocen las fuentes de radiación en el Universo” (3). El científico soviético, Dr. V.V. Ivanov, ha supuesto recientemente que hubo alguna relación hace unos 50.000 años entre el surgimiento de la especie homo sapiens y la explosión de una Supernova aproximadamente a 30 parsecs de distancia del Sol. El Dr. Ivanov cree que la artificialidad de esta Supernova no es improbable (4).

 

Permítasenos volver ahora al sistema de Sirio. Su historia es bastante críptica. Se sabe que una enana blanca surge de una gigante roja cuando ésta pierde su masa. Este proceso está acompañado por la eyección de una nebulosa planetaria que con el tiempo se disipa en el espacio. El curso de los acontecimientos en los sistemas múltiples puede complicarse más debido al posible intercambio de masa entre los componentes. Así, Sirio B fue una vez una gigante roja cuya masa superaba a la de Sirio A (por eso la primera evolucionó más rápidamente). ¿Pero cuándo se convirtió Sirio B en una enana blanca?

 

Los datos astrofísicos sugieren que el tiempo de vida de Sirio B como enana blanca es de 30 a 100 millones de años, si no es exagerado. La órbita inicial del primer satélite de Sirio A era, muy probablemente, circular; ahora es una muy alargada elipse. Esto sugiere que la pérdida de masa estuvo acompañada por algunas considerables perturbaciones. Si  la materia “perdida” se disipó en el espacio, o fue capturada por Sirio A, también dependió de los parámetros iniciales de la órbita. La situación se vuelve incluso más complicada si suponemos la presencia del segundo satélite en este sistema, como afirman los Dogon y es confirmado por la reciente investigación astronómica (5).

 

La evidencia histórica es igualmente incierta, pero hay algunas razones para suponer que hace 2.000 años o así Sirio no se veía blanca-azulada, como ahora, sino roja (6). Sin embargo, esto solo no significa que Sirio B era por entonces una gigante roja. Esto podría ser nada más que un enrojecimiento temporal de la estrella debido a ciertas inestabilidades en su envoltura exterior (lo que es conocido como una fase pseudo - gigante roja) (7).

 

R.K.G. Temple supone en su trabajo (2) que el saber astronómico de los Dogon fue tomado prestado hace unos cinco o seis mil años de una antigua tradición común a todas las civilizaciones mediterráneas. Yo tenía alguna duda acerca de esta conclusión, pero hay aquí un hecho interesante que parece apoyarla. El antiguo nombre iraní  de Sirio -  Tistrya - remite al término sánscrito Tri-stri (tres estrellas) y a uno indoeuropeo más antiguo del mismo significado. B.G. Tilak , quien primero propuso esta explicación etimológica (ahora generalmente aceptada por los especialistas) (8) no podía entender su sentido y por consiguiente dudaba sobre el significado de la palabra “Tistrya”; si en realidad significaba el “Cinturón de Orion”, en lugar de Sirio. Sin embargo, nada prueba esta conjetura ad hoc. Por otro lado, el nombre “tres estrellas” está bastante justificado por lo que se refiere al concepto Dogon de este sistema estelar. Es sumamente significativo que Sirio también fuese llamado “Tristryeni”, que quiere decir, “muchas estrellas o un grupo de estrellas”, así como “Pauryeni” - “la primera” (al parecer esto da a entender que Sirio A realmente se ve a ojo desnudo).

 

Pero el nombre más común para Sirio en el mundo antiguo era “El Can”.  El culto del perro-lobo estaba extendido en el mundo indoeuropeo. Por ejemplo, el motivo de la lucha contra el dragón en la mitología eslava surgió de un tema más antiguo del héroe-herrero, que lucha y finalmente encadena a un perro monstruoso. El Dr. V.V. Ivanov, habiendo analizado este mito, puso atención en su aspecto “celestial”: “En todo el territorio de Eurasia, este conjunto mitológico está asociado con la Osa Mayor…, con una estrella cercana igual a un perro que es peligroso para el Universo, y también con herreros…” (9).

 

La gran importancia del herrero en la mitología Dogon es bien conocida; y aunque Sirio está lejos de la Osa Mayor en el firmamento, pertenece al mismo grupo estelar.

 

Así, es probable que el mito sobre el perro del cielo, peligroso para la Osa Mayor y para todo el Universo, que fue encadenado por los sagrados herreros, esté basado en un acontecimiento cierto de la historia del sistema de Sirio (la Estrella Perro). Mi opinión es que éste podría ser artificial, una intervención de astroingeniería de una supercivilización  cósmica en la evolución de este sistema dirigida, al parecer, a evitar la explosión de Sirio B como Supernova. Durante la eyección de masa de la gigante roja, su núcleo restante podría conservar una masa que excede el límite de Chandrasekhar  (1.2-1.4 masas solares). Pero esto llevaría inevitablemente a la desastrosa auto-compresión del núcleo y a su explosión como Supernova. Como resultado, serían expulsados poderosos chorros de materia y radiación en el espacio circundante (10).

 

La explosión de una Supernova a tan corta (en escala cósmica) distancia del Sistema Solar podría ser fatal para la biosfera terrestre. Este peligro podría ser evitado quitando el exceso de materia estelar de Sirio B. Los 240 años de disminución del brillo de la estrella  parece de hecho una lenta descarga de esta “mina cósmica.” ¿Fue descargada completamente? Quien sabe…el mito nos dice que los herreros sólo encadenaron al Perro, pero eso no significa que ellos hayan conseguido que fuera del todo inofensivo.  

 

Para verificar la hipótesis de esta intervención extraterrestre en la evolución de las estrellas por el bien de la supervivencia de nuestra civilización (¿y posiblemente para algún otro propósito?), sería necesario estudiar el sistema de Sirio en detalle y buscar allí construcciones de astroingeniería. Por ejemplo, esto podría hacerse por radio interferómetros con una base muy larga (3). Al parecer es inútil esperar descubrir señales significativas de esta estrella. Es poco probable que haya ahora allí vida inteligente  autóctona o que la supercivilización que llevó a cabo sus actividades de astroingeniería esté intentando al mismo tiempo satisfacer nuestra curiosidad intelectual. El sistema de  Sirio puede ser más bien un campo de batalla para el futuro de nuestra región del Cosmos antes que simplemente la morada más cercana de las IETs. Pero si esta hipótesis es probada después de todo, nuestra comprensión del mundo en que vivimos se ampliará, en todo caso no menos que como el resultado del descubrimiento de los largamente esperados mensajes de radio cósmicos.

 

Referencias:

 

(1)     M.Griaule y G.Dieterlen, Le Renard Pale. Institut d´Etnologie, París, 1965

(2)     R.K.G. Temple, The Sirius Mystery, Sidgwick & Jackson, Londres, 1976

(3)     N.S. Kardashev, Astronomiya, Metodologiya, Mirovozzreniye. Nauka, Moscú, 1979

(4)     V.V. Ivanov, The History of the Slavonic and Balkan Names of Metals. Nauka, Moscú, 1983

(5)     M. Walbaun y J.L. Duvent, Astronomie, 1983

(6)     T.J.J. See, Astronomische Nachrichten, 1926

(7)     F.D´Antona y I. Mazzitelli, Nature, 1978

(8)     B.G. Tilak, The Orion or Researches into the Antiquity of the Vedas. Bombay, 1893

(9)     V.V. Ivanov, Slavyanskoye i Balkanskoye Yazyoznaniye. Karpato-Vostochnoslavyanskiye Paralleli. Struktura Balkanskogo Teksta. Nauka, Moscú, 1977

(10)  I.S. Shklovskiy, The Problems of the Modern Astrophysics. Nauka, Moscú, 1982

(11)  I.S. Shklovskiy, The Stars: Their Birth, Life and Death. Nauka, Moscú, 1984

 

EL AUTOR es doctor en filosofía de la ciencia, egresado de la Academia de Ciencias de la ex Unión Soviética. Ha publicado gran cantidad de artículos y libros en relación a la hipótesis de las paleovisitas y sobre el problema de la existencia de vida extraterrestre inteligente. Actualmente es presidente del comité científico de RIAP – Research Institute on Anomalous Phenomena.

 

© Vladimir V. Rubtsov – Derechos reservados.

Traducido y reproducido con permiso expreso del autor.

 

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