Publicación exclusiva sobre la hipótesis de las paleovisitas extraterrestres
CONTCTO
 

ALGUNAS ESPECULACIONES

   

Los cambios súbitos en la

evolución del homo sapiens,

y el repentino surgimiento de

culturas y tecnologías, hacen

presumir la intervención de

visitantes extraterrestres

GEORGE T. SASSOON  RODNEY DALE

Ing. GEORGE T. SASSOON 

 e Ing. RODNEY DALE

Inglaterra

www.members.aol.com/geosas/home.htm

www.fernhouse.com/rdbooks.html

 

Parece que la vida no evolucionó a un ritmo constante en este planeta, sino en una serie de tropezones, a trancas y barrancas. En ciertos tiempos, a menudo separados por muchos millones de años, colecciones enteras de nuevas especies aparecieron repentinamente. También ocurrieron cambios entre estas ocasiones, pero mucho más lentamente. Lo mismo está visto en la evolución de nuestra propia especie, homo sapiens. Los antropólogos y arqueólogos sencillamente no pueden explicar la súbita aparición de, por ejemplo, el Hombre de Cro-Magnon. En medio de una población de neandertales de aspecto brutal y salvaje, surgió ahí de pronto una nueva raza de personas semejantes a nosotros mismos, de quienes descendemos. Por extraño que parezca, los hombres de Cro-Magnon tenían cerebros más grandes que los del hombre moderno; ésta y muchas otras diferencias son discutidas en gran detalle por Flindt y Binder en “Mankind-Child of the Stars” (La Humanidad-Hija de las Estrellas). ¿Cómo podemos explicar este hecho extraño de que de vez en cuando el desarrollo de la vida en la Tierra reciba un repentino impulso?

 

Nosotros hemos llegado a la conclusión de que la Tierra debe de haber recibido una visita de seres del Espacio hace unos 3.500 años, y que el propósito de esa visita fue la mejoría de cierto sector de la población – los israelitas. De las leyendas de otros pueblos, podemos inferir que tal visita no fue la primera – y podemos especular que no será la última. La más sencilla respuesta para esta cuestión de la evolución de la vida, y la que mejor encaja con los hechos, es que la Tierra fue sembrada con vida desde otra parte. Quizá simples moléculas orgánicas se desarrollaron espontáneamente como sugieren los científicos, pero luego los visitantes del Espacio (permítanos seguir a Flindt y Binder y llamar a esos visitantes “hombres de las estrellas”), notando el lento desarrollo de la vida en la Tierra, realizaron una selección de las más avanzadas criaturas para apurar las cosas un poco. (No podemos nosotros, por supuesto, adjudicarnos la originalidad de esta idea). De vez en cuando, durante toda la prehistoria, los hombres de las estrellas han regresado, añadiendo más especies en cada visita, y tal vez eliminando algunas también. Podemos compararlos con jardineros, que van recorriendo sus parcelas regularmente, plantando ahí, desmalezando y podando allí, eliminando pestes y promoviendo un crecimiento equilibrado con la mejor utilización del suelo disponible. No obstante, estos jardineros son diferentes de sus homólogos terrestres, puesto que ellos también se interesan en los logros culturales de sus protegidos.

 

Uno de los grandes enigmas de la arqueología es la repentina aparición de nuevas culturas. Los rastros más tempranos de la presencia humana en Egipto son de una cultura de la Edad de Piedra, y aún de pronto, sobre las ruinas de sus miserables chozas, se levantan magníficos templos, construidos utilizando técnicas que son la envidia de los modernos albañiles. En su “Arts and Crafts of Ancient Egypt” (Artes y Oficios del Antiguo Egipto), Flinders Petrie observa que la primera dinastía egipcia podía producir jarrones torneados de granito negro de una calidad que las dinastías posteriores no pudieron lograr. No es seguro que tales jarrones pudieran haber sido hechos sin la utilización de un torno especial.

 

La historia de la tecnología del Antiguo Egipto es la de un rápido ascenso desde la nada, seguida por un lento descenso. Toda la evidencia indica una repentina inyección de conocimiento de afuera, el cual fue poco a poco olvidado. La evidencia sugiere que algo, o alguien, está visitando ocasionalmente la Tierra, y llevándola de la mano en su desarrollo – y no vemos razón por la cual esta ayuda debería haberse interrumpido.

 

 

LOS AUTORES:

George T. Sassoon, fallecido en marzo de 2006,  fue ingeniero electrónico, lingüista y escritor. Ha publicado numerosos artículos técnicos y dos libros -en coautoría con Rodney Dale -, The Manna-Machine y The Kabbalah Decoded , que constituyen hoy en día obras clásicas en el campo de los antiguos astronautas.

Rodney Dale es ingeniero mecánico y escritor. Ha publicado varios libros de ensayo y narrativa y es coautor con George T. Sassoon de The Manna-Machine y The Kabbalah Decoded.

 

© George T. Sassoon/Rodney Dale - Derechos reservados

Traducido y reproducido con permiso expreso de los autores

 

Prohibida su reproducción sin autorización previa de los autores