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En 1996, los científicos anunciaron con
bombos y platillos que probablemente había vida en el
planeta Marte. Jim Lovell, quien fue el comandante de la
Misión Lunar Apolo 13, expresó entonces lo que los teóricos
del Antiguo Astronauta habían estado diciendo por más de un
cuarto de siglo. Lovell dijo: " Qué poco esfuerzo estamos
poniendo en resolver uno de los más grandes misterios de la
humanidad: ¿Estamos solos?"
Yo encuentro esto un poco falso. Es una
falta no reconocer el mérito donde es debido. Sólo podemos
esperar que él no estuviera refiriéndose a los esfuerzos de
Erich von Däniken y tantos otros que han estado intentando
arduamente y por largo tiempo atraer la atención del mundo
hacia la evidencia de que, muy probablemente, no estemos
solos.
En años recientes, con notable fracaso,
se han gastado millones de dólares intentando captar
mensajes posiblemente enviados por civilizaciones de
planetas distantes todavía no descubiertos. En el pasado,
profesionales, científicos y académicos, disfrutaron
mostrando su desdén hacia la Hipótesis del Antiguo
Astronauta. Pero en lo que los críticos han tenido éxito sin
querer es en convencer al mundo de que ahora ellos creen en
lo que anteriormente se mofaban; es decir, que los
"extraterrestres", esto es, los antiguos astronautas, pueden
de hecho existir.
Si una civilización hubiese evolucionado
hasta el punto en que pudiera transmitir tales mensajes,
considerado el lapso de tiempo que implica la recepción de
ellos desde un planeta distante a billones de años de luz,
la probabilidad que sigue, como la noche al día, es casi la
certeza de que sus científicos hubieron logrado el viaje
interestelar hace largo tiempo. Y si, como algunos
científicos creen, el viajar más rápidamente que la
velocidad de la luz puede ser alcanzable, la probabilidad de
que haya habido extraterrestres capaces de emprender viajes
interestelares aumenta enormemente.
Ha habido poca duda entre los teóricos
del Antiguo Astronauta sobre la probabilidad de que no
estemos solos. Lo hemos dicho repetidamente de palabra y por
escrito sólo para ser ignorados por aquellos que tienen el
poder pero no la voluntad para investigar los antiquísimos
misterios que hacen pensar en visitas extraterrestres. Esos
mismos que han preferido escuchar las voces de burla de los
que temen poner al descubierto que somos, como Einstein ha
dicho, sólo un aspecto insignificante de nuestro universo.
Pocas personas notan la puntuación
interrogativa al final del título del primer libro de Erich
(N del T: von Däniken), Chariots of The Gods?
(N del T: Carros de Los Dioses?, publicado en español
como Recuerdos del Futuro). Dejando pasar el punto
completamente. No es una sentencia declarativa. Más bien, es
un indicador interrogatorio, la misma base de una actitud
científica. Aunque von Däniken no es un científico
instruido, para mérito suyo él ha mantenido esta actitud
diligentemente a lo largo de su búsqueda de evidencia para
apoyar la Hipótesis del Antiguo Astronauta. Muchos de sus
críticos, para su vergüenza, han abandonado el principio de
mantener una mente abierta. En el pasado sus voces resonaron
como el grito de autoridad que proclama en combate "la
verdad" ansiosa y ruidosamente. Ante estos misterios, ellos
sólo ofrecieron endebles soluciones, muchas de las cuales
con el curso de tiempo han demostrado ser falsas, o bien
ignoraron ostensiblemente las verosímiles posibilidades
inductivas.
No habiendo refutado la Hipótesis del
Antiguo Astronauta con evidencia indiscutible, los mismos
críticos sacan a relucir repetidamente las mismas trilladas
críticas, ciegos ante los seductores misterios de antigüedad
milenaria. Generalmente, unas pocas personalidades notables
expresan una actitud negativa hacia la Hipótesis del
Antiguo Astronauta, aunque no directamente. A menudo, es
difícil de determinar lo que ellos creen. Yo sospecho que
hay en todo el mundo entusiastas de los Antiguos
Astronautas que no tienen el valor de hacer público su
pensamiento por temor a enfrentar la burla de los medios de
comunicación, representando el papel-que-sea, que encaje en
el público en general. ¿Cómo puede explicarse sino que
cientos de millones de personas en todo el mundo lean sobre
el tema? Esto es semejante a la posición tomada por los
cerrados antiteístas que no desean soportar el desdén de
aquellos que afirman, sin pruebas, saber la verdad absoluta.
Hace algunos años, en una convención de
la Ancient Astronaut Society, yo di a entender que
entre los millones que han leído los libros de von Däniken,
y podría agregar, y examinado la investigación de muchos
otros escritores sobre el tema, hay científicos, filósofos,
arqueólogos, antropólogos, ingenieros, y estudiosos de
muchos campos. Algunos de estos profesionales son también
autores de libros y / o artículos bien dispuestos hacia la
Hipótesis. Ellos se niegan a ser intimidados.
Hace medio siglo la idea de la existencia
de inteligencia más allá de la Tierra recibía poca
credibilidad. Pero, como es bien sabido, la inteligencia
existe en este planeta, ¿así que por qué no en otros? Con
una ciencia todavía en estado embrionario comparada con la
edad de otras posibles civilizaciones extraterrestres,
nosotros, no obstante, hemos tenido éxito extendiendo
nuestra inteligencia más allá de los confines de nuestro
planeta. La evidencia de nuestra inteligencia existe en una
plataforma espacial que orbita la Tierra, en la Luna, Venus,
Marte, e incluso ahora viajando dentro y más allá de los
límites de nuestro sistema solar. El legado de una
inteligencia activa existe indudablemente, en el futuro
previsible sobre la Luna y Marte. Es más, probablemente se
extenderá a lo largo de nuestro sistema solar en forma de
plataformas espaciales tripuladas alrededor de otros de
nuestros planetas hermanos. Nosotros seguramente desearemos
estudiarlos de cerca y probablemente construiremos puertos
orbitales para el equipo que necesitaremos para una
explotación minera robótica de ellos. Estas posibilidades
tecnológicas le han dado a la ciencia la convincente ventaja
como para aspirar de las arcas gubernamentales considerables
sumas de dinero tanto para propósitos legítimos así como
para las empresas, etiquetadas de "investigación
científica", que o están al margen de la credibilidad, o
bien son de valor práctico mínimo.
Considere el tiempo, esfuerzo, y dinero
gastados en una búsqueda de computación de los números
primos y el valor absoluto de Pi. Asimismo, otros están en
la búsqueda de fenómenos psíquicos como la pre-cognición, la
psicokinesia, y cosas por el estilo. Los científicos gastan
exorbitantes sumas de dinero en descubrir y crear partículas
subatómicas con una duración de vida de una billonésima de
segundo. Hay otras empresas, sin embargo, que, aunque
etiquetadas como de "investigación científica", a veces
están matizadas de afirmaciones no verificables y, de hecho,
están al margen de la franja de credibilidad. Claramente es
el caso de "dijo la sartén al cazo: retírate que me
tiznas" cuando nosotros somos los acusados de no poder
demostrar la Hipótesis del Antiguo Astronauta.
Hasta la fecha, la ciencia ha gastado
millones de dólares en la investigación de partículas, multi-universos
(un oxímoron, por decir el menor) gravitones, quarks,
gluones, taquiones, agujeros negros, agujeros marrones,
antimateria de agujeros de gusano, supercuerdas, materia
oscura fría, materia de sombra, mundos dimensionales
diferentes y muchísimas cosas más demasiado numerosas para
citar aquí , la mayoría de las cuales son poco más que
conceptos con pequeña, si acaso alguna, evidencia
comprobable para apoyar su existencia. Algunos de ellas son
puñaladas en la oscuridad - o construcciones matemáticas que
carecen del apoyo de los datos empíricos. Hoy, es evidente
que varios científicos están ahondando en demasiadas teorías
no verificables. En Science News, uno de los críticos
del libro, The Edges of Science, de Richard Morris,
se refiere a ellas como “…alguna actividad de la ciencia
actual y. . . la controversia generada a medida que el
límite entre la física y la metafísica se hace borroso”.
Las afirmaciones científicas verosímiles deben ser
refutables o comprobables. Ellas deben poder ser probadas,
estar sujetas a la observación directa o indirecta. Si ellas
no lo son, tales llamadas teorías son galimatías
epistémicos, especulación imaginativa - no teorías. Hasta
tal punto los científicos recurren a afirmaciones
metafísicas apoyadas por la matemática, que ellas no pueden
reunir los requisitos de la ciencia. La Hipótesis del
Antiguo Astronauta, basada en un mundo físico y en evidencia
física, sí lo hace.
Como cualquier filósofo analítico puede
atestiguar, puede haber un número infinito de modelos
matemáticos del Universo. En 1921 Einstein dijo: " hasta
donde las leyes de la matemática se refieren a la realidad,
ellas no son seguras y hasta donde son seguras, ellas no se
refieren a la realidad." Bertrand Russell, una de las
grandes mentes filosóficas de nuestro siglo, dijo: " la
matemática es la materia en la cual no sabemos sobre lo que
estamos hablando ni si lo que estamos diciendo es verdad."
Y Godfrey Harold Hardy, un renombrado matemático de los
siglos 18 y 19, es citado como habiendo dicho: " Un
matemático es alguien que no sólo no sabe acerca de lo que
está hablando sino que tampoco le preocupa."
Permítame ser claro sobre esto. Yo no
deseo menospreciar la matemática. Sin ella, nosotros nunca
“alcanzaríamos las estrellas", sin mencionar el desarrollo
de la tecnología del mundo actual. Sin embargo, hay al
parecer una tendencia a confundir el extendido idioma de la
matemática con una expansión del conocimiento de la
realidad. Por ejemplo, en la matemática, es posible
demostrar que hay, como algunos matemáticos han dicho, diez
dimensiones. En la matemática puede muy bien ser. Pero el
principio de comprobación indica que hay sólo cuatro: la
longitud, anchura, profundidad, y tiempo. En mi filosofía,
desde el punto de vista del conocimiento, hay una quinta
dimensión, es decir, la mente. Son , después de todo,
nuestras mentes las que determinan cómo cada uno de nosotros
mide, es decir, percibe, el mundo, no, sin embargo, como
proclamaba Protágoras, que " El Hombre es la medida de
todas las cosas."
Yo no insisto en que "la mente" describe
el mundo físico correctamente. De igual manera, cualquiera
que sostenga que las diez dimensiones matemáticas describen
el universo físico ignora las advertencias de Einstein,
Russell y Hardy. Yo sé que esto le da una bofetada a la
apelación a la autoridad, pero aquí, debemos distinguir
entre la autoridad dogmática que no puede ofrecer una
comprobación y la autoridad experta que sí lo hace. En el
reino de la autoridad experta, hay siempre otros expertos
que están listos para investigar y comprobar las
afirmaciones de sus expertos compañeros. En otras palabras,
en materia de afirmaciones epistémicas, un principio
auto-correctivo es nuestro perro guardián contra aquellos
que, en lugar del conocimiento comprobable, emplearían mal
sus posiciones de autoridad a través de una corrupción del
idioma; es decir, hacer afirmaciones que no pueden ser -
note que no dije "no son" - que no pueden ser verificadas.
Está claro, entonces, que la matemática
no existe en un lugar del Universo en ausencia de la
inteligencia. En la Tierra se concibió en la mente del
hombre, quizás con un poco de ayuda de los astronautas
antiguos. (Por supuesto, yo sugiero la última idea con
absolutamente ninguna evidencia para apoyarla.)
La historia parece apoyar la tesis de que
el hombre pre-científico no había concebido y desarrollado
todavía un orden tan alto de matemática. Cómo los sumerios
o, en realidad, como la Enciclopedia Británica menciona,"
Cómo obtuvieron los egipcios sus correctos resultados
[matemáticos] es cuestión de conjeturas." Cómo el codo,
la longitud tomada desde el codo hasta la punta del dedo
medio, y todas sus variadas y confusas medidas reales
consecuentes pasó sin haber sido nunca explicado claramente.
Aunque los griegos recibieron el crédito de haber inventado
la matemática, el período del cual surgió su procedimiento
matemático está empañado por la incertidumbre y el misterio
y se extiende unos milenios, unos 4000 años aproximadamente,
previos a la aparición de la matemática como nosotros la
practicamos ahora. Quizás aquellos que están buscando
evidencia de la fuente de la matemática en la Tierra nos
presentarán un día una prueba irrevocable. Con seguridad,
la evidencia adquirida hasta ahora por la Hipótesis del
Antiguo Astronauta indica claramente que el viaje espacial
no podría lograrse sin un conocimiento sofisticado de la
matemática.
En cualquier caso, la matemática es sólo
una herramienta, si bien es cierto que es una muy poderosa,
que nos ayuda a relacionarnos con nuestro ambiente en el
sentido más amplio del término. Hay límites a la correlación
entre la matemática y el mundo físico, sin embargo. Todavía,
estos límites no son ninguna excusa para detener los fondos
para la investigación de lo que, por ahora, parecen ser
conceptos metafísicos. Reitero, no obstante, que la
matemática nunca debe equipararse con la realidad.
Desde luego yo no pongo objeciones a que
se destinen fondos para las empresas del sector o las que al
parecer puedan entrar en esa categoría. Como es bien sabido,
muchas de las destacadas ideas de la tecnología de hoy en
día fueron alguna vez puestas en ridículo. En un tiempo la
idea de que algo más pesado que el aire pudiera volar fue
tomada a risa. Se ha dicho que incluso una mente tan grande
como la de Lord Kelvin, un renombrado físico británico del
siglo diecinueve, insistía en que el átomo nunca sería
dividido. Citar los casos de ridículo y los conceptos
ridículos salidos de las mentes y bocas de los grandes
pensadores del pasado llenarían volúmenes. En el progreso,
siempre ha sido así. Pero, excepto en los casos de
infalsificables afirmaciones, como seres inteligentes que
somos es obligatorio para todos nosotros suspender el juicio
hasta contar con la evidencia. A los críticos, les recuerdo
una frase de Einstein: “Reflexione sobre cómo ha tratado
usted a los grandes hombres y sus ideas, y cómo ahora sigue
sus enseñanzas.”
El resultado final de la investigación es
a menudo demasiado abierto como para predecir lo que será o
no verdadero. Esto es lo que muchos no parecen entender. Si
la historia de la investigación y el descubrimiento, con
todas sus extrañas conclusiones y errores, no fuese
ignorada, los escépticos podrían ser menos inflexibles con
respecto a ridiculizar la Hipótesis del Antiguo Astronauta.
¿Por qué no hace uso la comunidad
científica y nuestro gobierno de sus enormes poderes para
continuar la investigación y acceder a las fuentes y
archivos ocultos en donde se encuentran las posibles
soluciones a muchos de los misterios que nos han atormentado
durante siglos? ¿Es porque no ven ningún valor práctico para
ser desarrollado? ¿Son temerosos de un pánico mundial?
¿Temen la reacción de los gobiernos o de las instituciones
religiosas que compiten por ser los guardianes de estos
archivos? Quizás no desean perturbar al clero del mundo que
ha condicionado a las masas para creer en una guía divina
inaveriguable para mantener su poder sobre nosotros.
¿Por qué las descripciones empíricas
documentadas de astronautas antiguos son ignoradas
selectivamente en los grandes libros religiosos del mundo o
son llamadas divagaciones mentales de locos o de mentes
hiper-imaginativas mientras que otras afirmaciones no
observables y no verificables son en esos mismos trabajos
defendidas y proclamadas como la verdad absoluta? Considere
cuán frecuentemente se ha aludido a visitas en el curso de
historia. Éstas se extienden no sólo antes del nacimiento de
Cristo, sino mucho antes de la era de Platón. Es más, han
sido investigadas exhaustivamente por más de medio siglo por
la comunidad de teóricos del Antiguo Astronauta en todo el
mundo, propugnando la probable existencia de inteligencia
extraterrestre, que tiene escrita y publicada evidencia
bien documentada que se encuentra reunida en la biblioteca
de Archaeology Astronautics SETI Research Association.
No está por cierto más allá de la razón o la posibilidad que
la Tierra haya sido visitada en el pasado remoto.
Mi punto es: sin duda tiene sentido
investigar las posibles fuentes de conocimiento, aquí, en
nuestro propio patio trasero, que podrían contestar la
pregunta "¿Estamos solos en el Universo?" a un
considerablemente menor desembolso de fondos que los
millones de dólares que gastamos en las empresas del sector
que buscan mensajes de radio provenientes del espacio
exterior. Las posibilidades de hacer contacto con una
inteligencia extraterrestre por nuestros métodos actuales
son infinitesimales. Los millones que se gastan están siendo
desperdiciados porque ellos son menos que una gota en el
balde comparado con las inmensas sumas de dinero necesarias
para efectuar un esfuerzo significativo, de este tipo, con
alguna oportunidad de éxito.
Aunque la ciencia tiene peso político,
pericia, y el poder de la autoridad para influir en los
responsables de administrar el dinero, para apoyar la
investigación de la Hipótesis del Antiguo Astronauta, son
renuentes a hacerlo. Esta actitud es un residuo de su
culpabilidad en el pasado. Ellos fueron, y muchos lo son
todavía, responsables por la instauración de una actitud
escéptica con respecto a la posible existencia de otras
civilizaciones en el Universo. Sólo recientemente esa
ciencia parece, en alguna pequeña medida, haber recobrado su
sentido. Lo que ha socavado la aceptación pública sobre la
posibilidad de visitas extraterrestres en el pasado son las
críticas que están distorsionadas más por lo que no se dijo
que por lo que se dice, más por lo que no se ha investigado
que por lo que se investigó. Tal es el caso también con los
medios de comunicación americanos, un ejemplo por
excelencia para la mentalidad abierta, que ridiculiza a
profesionales, filósofos, científicos, y otras personas por
el estilo, que apoyan la Hipótesis del Antiguo Astronauta,
causando estragos en sus reputaciones y carreras.
Tales críticos encuentran su fuerza de
argumento en la insinuación, la intimidación, la sugerencia,
y en la verdad a medias, basados más en lo que ellos no
investigan que en lo que hacen. Ellos no quieren distraer su
tiempo y energía, más específicamente sus fondos, en la
investigación documental, lingüística, y astro-arqueológica.
Ni quieren arriesgarse teniendo que desviar fondos de sus
proyectos favoritos.
Una práctica común de tales críticos es
enfatizar unos pocos (los mismos pocos) errores de la
hipótesis dando a entender que se deduce que cualquier
evidencia presentada debe ser sospechosa. En el lenguaje
filosófico, esto consigna la "falacia de la muestra
pequeña”. Pero ellos tienen mucho cuidado de evitar discutir
la evidencia sobre aquellos hallazgos para los que no tienen
ninguna explicación justificada. Además, ignoran el
principio simple de la lógica: demostrar que alguien se
equivoca en algunas cosas no demuestra que uno se equivoca
en todo.
Nosotros no representamos ninguna amenaza
para la ciencia o para la razón. No estamos intentando
formar un culto en el que el modus operandi sea abrir las
puertas al Cielo. Sólo deseamos que los hechos y la
evidencia descubierta por la investigación sean juzgados
sobre los principios lógicos y científicos sin prejuicios -
y especialmente sin conceptos anticuados y convicciones
preconcebidas.
Ciñéndose a los hechos, la creciente
aceptación social de la posibilidad de inteligencia
extraterrestre es evidentemente el resultado directo de la
obra de los autores que están entre nosotros,
particularmente de la publicación de Chariots of the
Gods? de Erich von Däniken. La conciencia pública
pareció abrir los ojos sobre los ataques injustos de los
críticos, especialmente Carl Sagan. Como todos nosotros bien
sabemos, las obras de von Däniken son leídas por cientos de
millones de personas. El público pronto se dio cuenta de que
la literatura e investigación había estado disponible pero
ignorada durante tantos años antes. Aunque la hipótesis es
más vieja que la época de Platón, hubo una pequeña
aceptación, entusiasmo, o credibilidad relacionado con ella
antes de la popularidad de los escritos de von Däniken.
Ningún otro autor tuvo éxito elevando la conciencia pública
acerca de su posibilidad.
¿Por qué los científicos no están
dirigiendo su atención hacia la eliminación de la aceptación
de conceptos sobrenaturales y / o metafísicos, que están más
allá de la comprobación? Ésta es una tarea digna de su
habilidad. Tales ideas todavía están minando el desarrollo
de la razón humana. Los críticos podrían entonces estar
trabajando conjuntamente con nosotros que estamos
profundamente preocupados por explicar las creencias
fundadas en la evidencia física.
Las buenas noticias son que esa crítica
pública de la Hipótesis del Antiguo Astronauta parece estar
menguando. Esto no quiere decir que un marco mental negativo
no sea básico para el pensamiento de nuestros críticos.
¿Recuerda la exhibición, el año pasado, de la película de
von Däniken, Chariots of the Gods? Los misterios
continúan. No había el tono y el griterío que siguieron a
sus primeras publicaciones. Y gracias a los continuados y
admirables esfuerzos de A.A.S.R.A., hay una mayor
aceptación acerca de la posibilidad de visitas en el pasado.
Lo que parece estar teniendo lugar es que grandes segmentos
de la sociedad han dejado de ser escépticos sobre la posible
existencia de extraterrestres. Después de todo, el gobierno
y los renombrados científicos están deseosos de gastar
nuestro duramente ganado dinero para conseguir un contacto
con ellos. Obviamente, este no es más que un corto paso en
la lógica, en las mentes de nuestros compañeros en las que
los astronautas antiguos probablemente existan. Si nosotros
no estamos solos, y si el hombre es una especie joven en
relación a la edad del Universo, y si el Universo tiene de
10 a 15 mil millones de años, seguramente la evolución
podría haber tomado su curso en otros planetas distantes
unos cientos o incluso miles de millones de años antes de
que el hombre apareciera en escena en la Tierra. Esto se
hace particularmente evidente en el hecho de que hay una
alta probabilidad de que existan billones de otros
planetas, habitables e inhabitables, que pasaron por un
proceso evolutivo cientos de millones de años antes de que
la Tierra incluso se hubiese formado.
Pero la presencia de planetas no es la
única condición necesaria para la evolución de la vida.
Ciertas condiciones naturales son necesarias para comenzar y
sostener la evolución de la vida como nosotros la
conocemos. Los mismos químicos necesarios para que la vida
evolucione deben, primero, poder desarrollarse. Un planeta
debe ser lo bastante grande y su gravedad la suficiente
para impedir que la atmósfera escape. La proximidad de un
planeta a un sol determina la intensidad del movimiento
molecular, por lo tanto, la densidad, presión, y estabilidad
de una atmósfera hace a la capacidad del planeta de
conservarlo. Es crucial que fuera de la materia inorgánica,
los ingredientes para la vida puedan evolucionar en las
proporciones correctas de químicos tales como el anhídrido
carbónico, oxígeno, agua, y aminoácidos. Los componentes que
dañan a la vida no deben estar extensivamente presentes. A
partir de este surgimiento de la vida, el desarrollo de
civilizaciones inteligentes y tecnológicamente avanzadas
capaces de emprender el vuelo espacial intergaláctico se da
aproximadamente en un tercio de mil millones de planetas
solo en nuestra galaxia, según una estadística. Es más,
millones de esas civilizaciones superan a la nuestra en edad
por cientos de miles, si no millones, de años.
Tales civilizaciones con una historia de
ciencia que supera a la nuestra por lejos serían sin duda
capaces de terraformar a los planetas muertos o por lo menos
de crear ambientes artificiales que los sostendrían
indefinidamente a medida que una generación tras otra
recorre toda la galaxia. Si nosotros podemos hacerlo en una
plataforma espacial, seguramente ellos pueden hacerlo en
planetas yermos y naves espaciales generacionales. Sin
embargo se plantea la pregunta, “¿Dónde está la evidencia de
que algo de esto haya ocurrido alguna vez?”
Incluso teniendo en cuenta esa pregunta,
tiene que haber una explicación para los registros
literarios, pictóricos, y observacionales, existentes desde
el pasado al presente en todo el mundo, de una tecnología
superior de seres del espacio. Que nosotros no podamos tener
una prueba concluyente no elimina la posibilidad y la
evidencia circunstancial de que hemos sido visitados.
Sólo un escéptico cínico o irracional
podría ser lo bastante irresponsable o ilógico como para
sugerir que todas estas demandas surgidas de la observación
deben atribuirse a la locura, fantasía, e imaginación. De
tales críticos sólo podemos decir, con pesar, que “usted
puede llevar un caballo hasta el agua pero no puede hacerle
beber."
EL AUTOR
es doctor en filosofía egresado de la Columbia University (EUA).
Es
fundador y presidente de The National Council for Critical
Analysis, y editor de The Journal of Critical Analysis
y The Journal of Pre-College Philosophy.
Ha publicado gran número de
libros y artículos, algunos de ellos relacionados con la
hipótesis del antiguo astronauta.
© Pasqual S. Schievella – Derechos reservados.
Traducido y publicado con autorización expresa del autor.
Prohibida su reproducción sin permiso del autor.
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