Publicación exclusiva sobre la hipótesis de las paleovisitas extraterrestres
CONTCTO
 

MÁS RÁPIDO QUE LA VELOCIDAD DE LA LUZ

   

El autor nos ilustra acerca

de una hipótesis sobre la

naturaleza de la gravedad que,

de ser confirmada, abriría las

puertas hacia la inmensidad

del Universo.


PASQUAL S. SCHIEVELLA

Dr. PASQUAL S. SCHIEVELLA

EUA

http://mysite.verizon.net/vzepglv8/index.htm

 

 

Con respecto al límite de la velocidad de la luz en el vacío: dejando de lado las estimaciones más exactas, escoja usted la que quiera: 670.616.629,4 millas por hora, 983.571.056,4 pies por segundo, (un pie por nanosegundo), 186.282,397 millas por segundo o como  más comúnmente se dice en la práctica: 186.000 millas por segundo.

 

Lo antedicho fue establecido para que fuera un principio de la constancia de la cosmología, es decir, el estudio de la Naturaleza y los principios derivados, llamados “Leyes del Universo.”

 

El nombre más mencionado en relación a este estudio es el de Albert Einstein, un héroe de toda la vida para mí aunque yo no haya estado de acuerdo con algunas de sus conclusiones. Aunque él es reconocido por el concepto de Relatividad y la Teoría Especial y General de la Relatividad, lo que es poco conocido por el público es que antes de él hubo filósofos que concibieron algunas de las importantes ideas que Einstein hizo propias. Es el caso que “e = mc2 es un término tan conocido como lo es el nombre de Einstein. Sin embargo, tomemos en consideración esta información de Google:

 

“La conversión de materia en energía y de energía en materia era conocida en 1704 según la declaración de Sir Isaac Newton de que “los cuerpos y la luz son convertibles  entre si el uno en otro….”

 

“Se dice que Henri Poincaré, matemático y filósofo, (1900),  merece el crédito, junto con Tolver Preston (1875) por la ecuación e = mc2.”

 

“Puesto que Einstein nunca obtuvo correctamente e = mc2 (Ives, 1952), nada parece relacionar la ecuación con algo original de Einstein.”

   

El genio de Einstein, no obstante, fue el que vio la relación entre los varios conceptos de cada uno de los que lo precedieron, eso lo llevó a lo que hoy llamamos Teoría de la Relatividad. Ahora, usted bien puede estar preguntándose por qué yo he dado esta breve visión de la historia del concepto de Relatividad.

 

Quiero informarle de otro genio, que es un amigo mío. Él vive en Minnesota a sus entrados sesenta años. Comenzando alrededor de los quince años, le dedicó una considerable parte de su vida al estudio de la Relatividad y al concepto de “gravedad.” Él recordaba que Sir Isaac Newton y Einstein claramente admitieron que no sabían lo que es la gravedad.

 

De algún modo, esto despertó su curiosidad. Cuando a Newton se le preguntó por la naturaleza de la gravedad, contestó que no se dedicaba a hacer conjeturas. Einstein dijo que no había necesidad del término “gravedad‘' en nuestro vocabulario, que es una ilusión metafísica y matemática y que no hay tales cosas como las líneas de fuerza de Newton.

 

Hoy, algunos científicos ya no creen que la velocidad de luz sea una constante. Está sobreentendido de manera generalizada que la velocidad de la luz es alterada por el medio a través del que se propaga y que la velocidad de 186.282,397 millas por segundo atribuida a ella sólo se aplica a un vacío puro. Sin embargo, puesto que el espacio se encuentra tachonado de átomos libres, por no mencionar la radiación cósmica de fondo  (RCF que incluye la radiación de microondas de fondo (RMF)), apenas puede definirse como vacío.

 

Quizás deberíamos darle crédito al Sr. Arthur Larson de Minnesota que decía, en sus propias palabras:

 

 “. . . llego a la conclusión, en marzo de 1991, de que la gravedad no es ‘una fuerza atractiva', como sostenía Newton, ni tampoco es por causa de la masa “que estira el espacio ' en ‘la trayectoria geodésica' como dijo Einstein,…”

 

O en términos sencillos, espacio curvado.  Más bien, según Larson, es una interacción de emisión y absorción de gravitones desde y dentro de los núcleos de los átomos que producen auto-movimiento de átomos hacia un otro.

 

Usted puede preguntarse qué tiene que ver esto con el concepto de UFOs, Antiguos Astronautas e inteligencias extraterrestres. Hubo una época en la que Carl Sagan echó una seria sospecha sobre la reputación de Erich von Däniken. Sagan sostuvo que las inmensas distancias intergalácticas de años de luz habrían impedido que antiguos astronautas visitaran la Tierra. Esto iba en contra de la tesis fundamental de la hipótesis de Däniken. Suponiendo que la constante de Einstein, la velocidad de luz, sea verdad, como Larson dice en su libro todavía inédito, Star Portal:

 

“Es comprendido recién ahora por los científicos, si bien no por el gran público, que el hombre jamás puede esperar viajar por los inmensos y vacíos espacios que hay entre las estrellas según el presente estado de la ciencia mundial.”

 

Sin embargo. . . hay una solución. Algún día nuestros descendientes recorrerán la galaxia y sus ojos verán maravillas que hoy nosotros ni siquiera podemos imaginar. Esas generaciones futuras nunca tendrán que preocuparse de nuevo por una posible extinción de la especie humana por causa de alguna catástrofe natural o desastre provocado por el hombre.

 

En realidad, si las teorías de Larson son correctas, y si de veras sabe cómo alcanzar velocidades más rápidas que la de la luz (es decir, FTL), él ha abierto las puertas al viaje  intergaláctico. Según Larson, cuando él habla de FTL, se refiere a velocidades que harían  tambalear nuestra capacidad de comprensión. Quizás por eso oímos frecuentemente hablar de UFOs entrando y saliendo de nuestros horizontes.

 

Está generalmente aceptado por la comunidad científica que la hipotética partícula  llamada “graviton,” en la que se basa nuestro concepto de gravedad, existe. Eso ha sido probado hipotéticamente, es decir, matemáticamente,  pero no verificado. Hay poca duda sobre la importancia de determinar que existe. Mucha de la credibilidad de la física cuántica depende de su descubrimiento. Como Larson señala:

 

“Si (mí) el experimento demuestra las predicciones, y por consiguiente la hipótesis, la gravedad volvería a ser una fuerza particularizada en lugar de líneas de fuerza o espacio en tensión.  La gravedad sería entonces cuantificada (basada en las partículas) como lo son todos los otros aspectos de la Naturaleza.  Una gravedad cuantificada es uno de los santos griales de la ciencia y esto sería otra consecuencia. “

 

Desgraciadamente, las teorías de Einstein están tan firmemente arraigadas en las mentes de los científicos, los físicos en particular, que ellos encuentran difícil el pensar fuera de la penumbra de “la relatividad.” Hay, sin embargo, unos pocos científicos e ingenieros visionarios no tan prendados de sus logros. Ellos han empezado, hace algún tiempo ya, a cuestionar la validez de algunos de sus principios. Estos visionarios, no obstante, no están actuando simplemente por puro escepticismo. Larson, como veremos, es uno de ellos.

 

Durante más años de los que puedo recordar, he enseñado a mis estudiantes que todo lenguaje trata sobre lo que hay en cada una de nuestras cabezas, no sobre la realidad. Los matemáticos me han enseñado mucho al pronunciarse sobre el lenguaje de la matemática.

 

Einstein dijo:

 

“Cuando las leyes de la matemática se refieren a la realidad, no son ciertas; cuando son ciertas, no se refieren a la realidad.”

 

Bertrand Russell dijo:  

 

Las matemáticas pueden ser definidas como aquel tema del cual no sabemos nunca lo que decimos ni si lo que decimos es verdadero.”

 

Y G. H. Hard dijo:

 

“Un matemático es alguien que no sólo no sabe de lo que está hablando sino que tampoco le importa.”

 

Sigue como la noche al día que la tesis de Einstein sobre la simultaneidad sólo está relacionada con las percepciones, “lo que está dentro de nuestras cabezas,” no con la realidad. Yo no había hecho la conexión hasta que Larson lo puso en palabras.

 

Estos visionarios han hallado evidencia de eventos astrales que, al parecer, verifican casos de objetos que se mueven a velocidades más rápidas que la constante de Einstein. Según Larson, ellos están apelando a datos recién descubiertos que están plagados de anisotropía dipolar, es decir, en este caso definida como, “la transmisión de la velocidad de luz que varía según la dirección en la que es medida.”

 

Larson señala que los relativistas niegan la posibilidad de FTL en los casos del Quasar 3C273, Novae Persei, Novae 1987. Él enumera luego nueve contundentes razones de por qué ellos están equivocados, y  sostiene firmemente:

 

“La lista sigue. Algún día la relatividad caerá por su propio peso en absurdos. Sin embargo, por el momento nuestra ventana de entrada hacia el verdadero espacio interestelar puede haber sido cerrada.”

 

Él está justificado si piensa eso. Sin embargo, Larson afirma tener la respuesta para mantener abierta la ventana. Ella se encuentra más allá de la Relatividad y en la concepción de una nueva teoría de la gravedad. Una teoría tal posibilitará la FTL no sólo por unas pocas miles de millas más rápido sino por velocidades que pasmarían nuestra imaginación. Tal teoría lo pondría a uno de ida y vuelta de sistemas planetarios a millones de años luz de casa en tan poco tiempo como el que nos tomaría hacer un breve mandado a la panadería local.

 

Muy adelantado para su época, Larson pasó a fondo en limpio lo que él consideraba eran los puntos débiles de la Relatividad de Einstein. Él estaba tan firmemente persuadido que incluso en la escuela sus compañeros de clase empezaron a llamarlo “Einstein”.  En otro trabajo, él se concentró en el libro de Einstein: Relativity: The Special and General Theory (Relatividad: Teoría Especial y General); ISBN 0517-025-320 y examinó meticulosamente las teorías y definió, con marcado detalle, aquello que consideró equivocado. En sus propias palabras, él confiesa que había estado:

 

“. . .estudiando la Relatividad desde mis días de escuela secundaria, siempre quise escribir sobre ella porque era errónea. En noviembre de 1990, yo había adquirido el hábito de ir por la noche a la mesa de la cocina para escribir. . . .  Una noche de marzo del '91, yo tenía que escribir un párrafo acerca de la gravedad. Algo extraño ocurrió que hasta hoy no puedo explicar. Yo empezaba una frase y ella se escribiría por sí misma. Me la pasé escribiendo. A primeras horas de la mañana, yo había resuelto cómo y por qué funcionaba la gravedad como lo hacía.”

 

Ese artículo creció hasta convertirse en un libro de trescientas páginas que está ahora no sólo en mi poder sino también en manos de su agente bajo el título Star Portal.  

 

Larson  estaba bien preparado en 1996 para aprovechar el anuncio de la NASA de que estaba respaldando el proyecto de Física de Propulsión de Gran Avance, cuyo propósito era desarrollar una velocidad más rápida que la de la luz. Ese anuncio era un llamado dirigido a los científicos e ingenieros visionarios para informar a la NASA de cualquier teoría o indicio que ellos pudieran tener para hacer realidad un medio de viajar a la mayor velocidad posible, sin el empleo de combustibles propulsores y sin resistencia inercial.

 

Aquí está el resumen enviado a la NASA por Larson:

 

“RESUMEN “

Arthur A. Larson
Sperry Univac (retirado), RR2 Box 16a, Canby, Minnesota 56220
 

“Para viajar al espacio interestelar en marcos de tiempo razonables se necesita -  antes que lo que dicta la duración de la vida así como las actuales teorías y capacidades de propulsión – una revolución en la teoría de propulsión de naves espaciales. Esta propulsión debe lograrse por principios naturales, sin combustible de reacción-masa, y debe ser capaz de aceleraciones a velocidades súper lumínicas sin las limitaciones relativistas, o al menos permitir las velocidades relativistas más altas posibles. La ciencia actual no ha podido prever un concepto tan avanzado. Eso sólo puede hacerse con una revolucionaria y visionaria teoría que vaya más allá de los parámetros de la ciencia hoy establecida. Este muy adelantado concepto es una nueva teoría de la fuerza gravitatoria que se presta a ser artificialmente redirigida como un sistema de propulsión para naves espaciales. Esta redirección sirve para viajar al espacio interestelar en marcos de tiempo razonables. Eso sólo puede hacerse con una revolucionaria y visionaria teoría que va más allá de lo que llamamos “Torcimiento de la Gravedad”, y utiliza energías naturales inherentes a los átomos que hay en la nave misma – para moverla – sin necesidad de ninguna reacción de masa o artefactos. La torción de la gravedad le permite a la nave espacial viajar hasta sistemas estelares distantes, descender sobre la superficie de un planeta y regresar en tiempos aceptables, utilizando naves espaciales de ilimitado tamaño y capacidad de carga útil. Esto no requiere ninguna estación espacial, transbordadores, ni el soporte de base lunar o de la Tierra alguna que no sea para las necesidades de la carga útil y del personal. ©1998 American Institute of Physics. “

 

Desgraciadamente, aunque la NASA invitó a Larson a dar una exposición, también impuso una salvedad que garantizaba el fracaso de su proyecto. La NASA requería que eso se lograra dentro de los parámetros de la Relatividad de Einstein. En palabras de Larson: “para abreviar, la NASA está buscando nuevas leyes de la Física.… relacionadas, sin embargo, con los límites relativistas.” Una salvedad tal condenaba el proyecto al fracaso desde un principio, como lo demostró el hecho de que la NASA lo cerró en el 2002.

 

Larson, sin embargo, con su insaciable interés por la naturaleza de la gravedad, no tenía más alternativa que continuar sus esfuerzos para hacer conocer su investigación a aquéllos con el poder y recursos económicos para llevar a cabo los experimentos que, él  estaba convencido, demostrarían que estas teorías eran correctas. Hasta cierto punto, sus experiencias de vida como ávido escritor de ciencia ficción e historia le fueron muy útiles. Ahora, a los 67 años, él me dio unas breves estimaciones de su elaborado interés en la Relatividad.

 

Inmediatamente después de graduarse en la escuela secundaria, con el proyecto pendiente en su cabeza, se alistó en la Armada. Fue allí que su interés en la ciencia continuó con el curso de un año en electrónica.

 

Después del ejército -1962, él volvió a la escuela y finalmente fue contratado en Univac, más tarde Sperry Univac, luego Sperry sin más, como ingeniero de computación e instructor y después, durante los últimos doce años, como gerente de ingeniería.

 

En el ínterin, aunque él no tenía ningún grado académico, dio muchas presentaciones de su investigación en compañías aerospaciales, universidades e incluso escuelas secundarias, durante las que su investigación fue considerada lo bastante importante como para que algunos ingenieros y científicos lo apoyaran, en privado. Temerosos de las repercusiones políticas, siendo la Relatividad de Einstein el Santo Grial de la ciencia, ellos no se atrevieron a hacerlo por escrito.

 

Larson trabajó “por todo el mundo” durante veinte años antes de retirarse de Sperry para continuar con su interés por la escritura de ciencia ficción. Pero en el transcurso dedicó sus tardes al estudio de la Relatividad. En gran medida, él, como Lincoln, fue un  autodidacta con un sentido de intuición que lo llevó a su nueva teoría de la gravedad que, al parecer, incluso es apoyada por el renombrado científico-matemático Stephen Hawking, quien escribió en su libro A Brief History of Time ( Historia del Tiempo), pág.70:

 

“La fuerza gravitatoria entre el Sol y la Tierra se atribuye al intercambio de gravitones entre las partículas que constituyen estos dos cuerpos.”

 

Junto con Newton, Einstein, y la comunidad de científicos, Stephen Hawking, tampoco tiene la menor idea de cómo trabaja la gravedad.  Larson, sin embargo, demuestra de qué está hecha la gravedad y cómo opera. Esto le permite hacer dos predicciones cuantitativas: que G (la constante gravitatoria) debe duplicarse y asimismo la ley de gravedad de Newton debe modificarse por un factor de dos, es decir, F=2(m1m2)/d2,  lo que puede probarse de manera concluyente por un sencillo experimento.   

 

Cuando Larson desarrolló su teoría a su satisfacción, la puso por escrito y procedió a investigar las posibilidades para llevar a cabo los experimentos que él había ideado. No teniendo él mismo los recursos económicos para realizarlos, recurrió a otras fuentes.

 

Como se mencionaba más arriba, la presentación de Larson en la NASA, que no seguía las reglas que ésta había fijado en relación a la relatividad, no cayó bien.

 

Varios decepcionantes contactos con los participantes de la industria aerospacial pronto pusieron sobre aviso a Larson de las dificultades que debía afrontar en sus esfuerzos por ampliar la grandeza de su país. Además del fracaso de la NASA para enfrentar la realidad de la incapacidad de la Relatividad para ofrecerle al mundo un contrapunto para una explosión exponencial del crecimiento demográfico, el siguiente es un ejemplo de las desilusiones que Larson experimentó durante décadas después de que descubriera su nueva teoría de gravedad:

 

En 1998, él le envió una carta con su trabajo al director de Lockheed Martin. Recibió una contestación del Dr. Ron Paulson, vicepresidente responsable de ingeniería, quien envió su artículo a su gente en Palo Alto y Stanford.  El grupo de Palo Alto rechazó el trabajo sin objeciones técnicas, al efecto de que “el Sr. Larson había publicado sólo un artículo y, por consiguiente, no tenía mérito.” En gran medida la gente de Stanford opinaba igual. Explicaban que estaban cortos de fondos. De todas maneras, el Dr. Paulson le pidió su manuscrito, luego titulado Twisting Gravity, pero agregó que si estaba alguna vez en posición de hacerlo, él abriría el asunto.

 

Lockheed Martin conservó el trabajo por más de un año. Hacia el fin de ese período, la compañía recibió un contrato por 250 millones de dólares y el Dr. Paulson  había sido ascendido al puesto de Vicepresidente de Investigación Espacial.  Con la disminución de la anterior escasez de fondos, Paulson concertó que él brindara una presentación de su investigación el 8 de febrero de 2002. Ésta duró el día entero, con el Dr. Paulson elogiándolo con estusiasmo y tomando apuntes. Él quedó tan impresionado que le ofreció a Larson honorarios de consultor de ciento cincuenta mil dólares y le dijo que lo vería de nuevo en dos semanas. Larson iba flotando en las nubes durante su viaje de regreso a casa.

 

Pasaron tres semanas sin una palabra, pasaron cuatro semanas, pasaron cinco semanas. Deprimido, Larson le envió un correo electrónico. Sin explicación, Paulson contestó que ya no hablaría más con Larson y que no debía ponerse de nuevo en comunicación con él. Larson concluyó que al Dr. Paulson se le había ordenado cortar todo vínculo con él. Al parecer, “alguien del público en la presentación interna organizada por el Dr. Paulson se dio cuenta de que Lockheed Martin estaba trabajando en la anti-gravedad así como  Boeing, Grumman, NASA, y el proyecto británico Greenglow.”

 

En una mañana de octubre de 2004, mientras observaba la Luna a través de sus prismáticos, Larson vio en perfecto enfoque una esfera negra sin alas, escape de motor, alerones o algo. “No era nada que nosotros tuviéramos y estaba viajando apenas debajo de algunas nubes a una velocidad de entre  3 y 5 mil millas por hora. Yo justo acababa de ver pasar un avión de línea, de modo que pude comparar alturas y velocidades. Si no era un UFO extraterrestre, entonces era una nave experimental de Lockheed Martin que usaba mi sistema de propulsión.”

 

 Desmoralizado por el giro de los acontecimientos, Larson buscó otras posibilidades:

 

“Envié un escrito a Virgin Air, al Sr Richard Branston,  y recibí una respuesta estándar que decía que el Sr. Branston se comunicaría conmigo en un futuro. Eso fue hace aproximadamente unos cinco o seis años. Luego envié otros escritos a las otras tres personas que intentaban construir sus propias naves espaciales, incluso la SpaceShip One. Todos fueron ignorados.”

 

En ese momento, me presenté ante Larson mediante los buenos oficios de mi agente, Tom Dark de la Heacock Literary Agency, Inc., de California. Actuando como enlace de Larson, me comuniqué con el New York Times y Newsday de Long Island para saber si ellos estarían interesados en la historia de Larson. El Times envió un correo electrónico meramente formal y no mostró el menor interés. Newsday demostró interés, pero no lo continuó. Yo me he comunicado con la  Stony Brook University solicitando una oportunidad para que Larson diera una exposición en su Departamento de Ciencia. La respuesta fue que dado que él no tenía ningún grado académico, no era probable que se le diera una presentación  

 

Y así vamos. Está más allá del entendimiento que aquellos con la capacidad y los medios para comunicarle al mundo un avance tan monumental del conocimiento, y para hacer realidad el vuelo extremadamente más rápido que la velocidad de luz junto con los experimentos que verificarían su éxito o fracaso, puedan ser tan indiferentes ante lo que podría cambiar el curso de la humanidad.

 

 

Implicancias adicionales de la nueva teoría explicada por Art Larson

 

La nueva teoría cambia la concepción que uno tiene del Universo.  Antes, usted podía sentarse con tranquilidad en su silla y sentir que la gravedad era una atracción mutua y que eso nunca, en toda su vida, cambiaría; era roca sólida.   Ahora usted sabe que no hay ninguna línea de fuerza (como Einstein también dijo) que lo amarre a usted a la tierra y donde esté sentado.  En lugar de eso, es meramente un intercambio de gravitones entre sus átomos y los de la Tierra.  Así que sus átomos están intentando constantemente moverse por sí mismos en la dirección de los gravitones que llegan de la Tierra, es decir, hacia el centro de la masa de la Tierra de donde viene la mayoría de los gravitones.  

 

Obviamente, los gravitones también vienen del cielo, de los átomos de la atmósfera, de su casa, etc, pero ellos son tan pocos en número comparados con los que vienen de la Tierra que bien pueden ser pasados por alto.  Sin embargo, cuando la Luna está sobre nosotros, como esta mañana, estamos recibiendo algunos gravitones de la Luna que desvían algunos de nuestros gravitones desequilibrados en retroceso hacia la Luna, de manera que vemos un desviamiento natural de nuestra gravedad en una escala atómica, cada día.  Si tuviéramos escalas lo bastante sensibles, veríamos esto así como vemos las mareas. Nosotros apenas tenemos entendido cómo funciona este desviamiento artificialmente.

 

Esta nueva teoría cambia muchas cosas.  Por ejemplo, se dice que la Luna se aleja unos 2 cm. al año de la Tierra según las leyes de conservación de la velocidad angular que se consigna en la paráfrasis, “como las mareas reducen la velocidad de la Tierra, la Luna, como un patinador que extiende sus brazos, debe distanciarse de la Tierra.”   Entonces, según la ciencia de hoy, si mañana la Tierra dejara de girar por completo, la Luna debería alejarse volando a gran velocidad.  No hay ninguna conexión física entre la Tierra y la Luna, sólo un intercambio de gravitones. Si la Tierra dejara de dar vueltas mañana, la órbita de la Luna no cambiaría ni un poco. 

 

Considere nuestro dogma actual de la expansión del Universo. Cuando Slipher descubrió (en1913) que algunas de las galaxias circundantes estaban alejándose (13 de las 15 que  había estudiado) debido a su corrimiento al rojo, él no sabía realmente por qué.  Cuando Hubble, en 1928, usó el telescopio de 100 pulgadas del Monte Wilson 100, encontró que cuanto más lejos miraba el corrimiento hacia el rojo era mayor. 

 

Los científicos de aquellos días, así como los de hoy, determinaron que la luz viaja a través del espacio sin pérdida de energía porque no podían entender cómo la luz perdería energía en el espacio.  Ya que ellos no podían concebir de ninguna manera que eso podría pasar (la luz perdiendo energía en la distancia del espacio), decidieron entonces que la razón para el corrimiento hacia el rojo era su alejamiento, similar al efecto Doppler del sonido de un silbato o bocina que viene hacia usted, el sonido es agudo y a medida que se va alejando de usted baja la frecuencia (esto es, un corrimiento al rojo del sonido). Lo mismo es el caso con la luz, si una galaxia está alejándose, se supone que su cambio hacia el rojo sólo se debe al retroceso. El Espacio, sin embargo no está vacío.  Tiene aproximadamente de1 a 10 átomos libres por metro cúbico.  Es un verdadero medio,  si bien es cierto que muy enrarecido.  Es verdad que la luz que viajara sin embargo  por el “vacío” espacio viajaría como una bala de rifle, sin pérdida de energía.

 

Sin embargo, cuando el fotón atraviesa alguno de estos átomos libres en millones de años de viaje, el fotón debe entonces propagarse  a través de los campos atómicos de los átomos. Esto hace que el fotón pierda un poco (muy poco) de energía que luego resulta en una baja de frecuencia, y en una longitud de onda más larga según la ley de Planck, por lo que nosotros vemos entonces (su magnitud) como un corrimiento hacia el rojo.  Por consiguiente, el cambio al rojo es debido a que la luz atraviesa los átomos libres del espacio.   Esto puede darse por recesión, es cierto,  ¡pero también está dado por la pérdida de energía de la luz a la distancia! Y este corrimiento al rojo relacionado con la distancia predomina sobre cualquier cambio del azul que pueda mostrar que alguna remota galaxia esté viniendo hacia nosotros.  En millones de años luz, este corrimiento hacia el rojo relacionado con la distancia aumenta en promedio por millones de años luz (10 millas por segundo por millón de años luz) y es acumulativo, como claramente se observa. 

 

Sin embargo, la ciencia no puede aceptar este cambio en nuestra concepción del Universo porque si el corrimiento hacia el rojo es básicamente debido a la pérdida de energía de la luz, entonces el dogma del Universo en expansión es completamente falso al igual que lo es el “comienzo” del Universo en una gran explosión (Big Bang).  Ésta es la anatema para todos los científicos que han aceptado totalmente esta concepción del Universo. Si se demostrara que esto es erróneo, casi todas sus creencias sobre las leyes del Universo entrarían a ser cuestionadas.  (ART, ¿QUÉ SIGNIFICA BTW*, dicho sea de paso?) (*N del T: el autor alude con humor a la a veces confusa interpretación de las siglas BTW que pueden significar en inglés diferentes cosas dependiendo de quienes las emplean, por ejemplo, en computación quiere decir By The Way, Bad To Watch o Block Transfer Write; en los negocios significa Back To Work, en el transporte Behind The Wheel y  etc.)

 

(BTW, nosotros no vemos el corrimiento al rojo de la luz como rojizo, porque sólo es un cambio en la banda de frecuencia (por lo general nosotros consideramos la banda del hidrógeno), que vemos en un espectro.  Las frecuencias más azules bajan hacia el rojo al final del espectro, y el ultravioleta va más hacia el azul. Por consiguiente, aun así vemos la luz como luz blanca con todas las frecuencias.)  

 

Si mi experimento demuestra las predicciones, y por consiguiente la hipótesis, se reconocerá a la gravedad como una fuerza pormenorizada en lugar de líneas de fuerza o espacio en tensión, esto es, espacio curvado. La gravedad sería entonces  cuantificada (basada en las partículas) como lo son todos los otros aspectos naturales de la Naturaleza.  Una gravedad cuantificada es uno de los santos griales de la ciencia y este sería otro resultado.

 

Al basarse en un intercambio de partículas, permite la posibilidad de desviar artificialmente la fuerza de gravedad.   Eso daría como resultado una propulsión inercial desprovista de combustible a velocidades-más-rápidas-que-la-luz, abriendo las puertas a la inmensidad del Universo.

 

La relatividad cerró las puertas a tales posibilidades.  Esta nueva hipótesis las abre ampliamente.

 

Nosotros debemos desplegar nuestras alas y atrevernos a soñar.

 

 

 

EL AUTOR es doctor en filosofía egresado de la Columbia University (EUA). Es fundador y presidente de The National Council for Critical Analysis, y editor de The Journal of Critical Analysis y The Journal of Pre-College Philosophy. Ha publicado gran número de libros y artículos, algunos de ellos relacionados con la hipótesis del antiguo astronauta.

 

 

© Pasqual S. Schievella, 2008 – Todos los derechos reservados.

Traducido y publicado con autorización expresa del autor.

 

Prohibida su reproducción sin permiso del autor.