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Ivan
Antipovich Yefremov nació en 1908 (el verdadero año de su
nacimiento), hijo de la hija de un campesino y un oficial
del gobierno ruso.
Doctor de ciencias biológicas, brillante escritor de ciencia
ficción y audaz visionario, Ivan Yefremov ha escrito más de
100 trabajos científicos.
El amplio conocimiento enciclopédico de Yefremov abarcó la
biología, la física, la astronomía, sociología, filosofía y
medicina.
Él acuñó el término tafonomía (la ciencia que estudia
el proceso de descomposición y fosilización) y fundó el
estudio de la tafonomía en 1940 (haciendo que la
paleontología se haya convertido en una ciencia exacta).
Yefremov pudo predecir el descubrimiento de depósitos de
diamante en Yakutia; debido a sus ideas un científico
soviético pudo algunos años después descubrir la holografía
práctica. La KGB se quejó después que Yefremov sabía dónde
estaban localizados los depósitos de diamante pero no lo
habría dicho a las autoridades y en cambio reveló el secreto
estatal a través de su historia.
Yefremov estaba de igual modo en casa entre las estrellas,
en mar abierto, en los cataclismos de épocas geológicas
lejanas, o en el mundo inexistente de la antimateria. Esto,
según el profesor Olson, un antiguo miembro de la Academia
Nacional de Ciencias, y destinatario de numerosas medallas y
premios que conoció al científico ruso y concordaba con él.
Olson describió a su colega como una persona que al parecer
no sentía los límites del tiempo y el espacio.
La inmensurable
amplitud de conocimiento
Yefremov escribió sobre artefactos alienígenas encontrados
durante las expediciones paleontológicas (su novela
Star Ships
no se publicó hasta 1948, debido a las ideas
presentadas allí de que hay muchos planetas habitados en el
Universo, que la evolución de los seres pensantes es
bastante similar, y que todos los seres sensibles son de
apariencia humanoide). Él estaba convencido de que todas las
afirmaciones respecto a que nosotros no podremos entender a
las civilizaciones que han surgido en otros planetas en
condiciones diferentes eran infundadas. El hecho, en sus
palabras, era este: “el Universo está construido conforme
al mismo plan, de los mismos ladrillos o elementos, con las
mismas propiedades y relaciones causa-y-efecto. La
conciencia, el pensamiento, y la cuestión intelectual en
todo el Universo están estructuradas de acuerdo con estas
leyes, y, en tanto ellas tienen origen en aquellos,
representan su producto y reflejo. Por consiguiente, no hay
duda de que nosotros entenderíamos a las otras mentes; no
podemos fallar…”
Yefremov recién pudo publicar una historia que escribió en
1943, sobre la memoria genética, en 1968 (A Secret from
Hellas, demasiado “místico” para el régimen…).
Tenía que tener en su poder un conocimiento que no ha sido
revelado del todo. En una novela, Yefremov escribió que
Imhotep estaba buscando información y recibiendo respuestas
exactas directamente de la deidad egipcia Thot, en su
santuario de un lugar conocido como las Almas de Ra… El
sabio Imhotep, una gran mente, estadista y científico del
Antiguo Egipto regresó junto a su Faraón con respuestas
precisas, y mucho más: él le mostró maravillas que ningún
otro Faraón anterior había visto alguna vez.
A Imhotep le fue dado el conocimiento ya en aproximadamente
el 2880 a.C., en el período cuando muchos otros centros de
conocimiento recientemente adquirido surgieron en China,
Creta, Sumer, e India; cuando los hombres recibieron el
conocimiento de “los dioses” que llegaron a nuestro planeta…
Imhotep guardaba objetos, similares a las poderosas
computadoras modernas, en un santuario especial.
El profesor Yefremov estaba fascinado con la civilización
minoica, Creta antigua y sus misterios, los habitantes
desaparecidos. Él parecía saber mucho más de lo que reveló
en sus novelas…
Él sabía inglés, francés y alemán; conocía y discutía el
Agni Yoga, una enseñanza esotérica fundada por el pintor y
filósofo ruso Nicolás Roerich y su esposa, Elena. Yefremov
también conocía bien un libro muy curioso (no disponible en
la URSS) "Le Matin des
Magiciens (La Mañana de los Magos), en realidad,
el precursor de la mayoría de la literatura “New Age”.
A lo largo de sus novelas e historias él estuvo enormemente
influenciado por la antigua Grecia. Yefremov era un amante
de la vida; enfatizó constantemente la belleza, sobre todo
la belleza del cuerpo humano, la belleza del saludable Eros.
Odió a los fanáticos religiosos, a todos aquellos que
destruyeron la belleza y la psique humana.
Él poseía un conocimiento increíble de la hipnosis; su libro
“experimental” Razor’s Blade
(1963) es notable por una gran cantidad de hechos
científicos y dinamismo (el hipnotismo, la memoria genética,
la psique humana, Alejandro el Grande y su misteriosa corona
encontrada en el fondo del océano, la India antigua,
aventuras sin parar…) siempre eran
bestsellers en los mercados negros soviéticos, y se reimprimían año tras año.
Yefremov estaba bastante familiarizado con los sistemas
budistas Hinayana y Mahayana, las enseñanzas pitagóricas y
gnósticas; aprendió las cinco fases del Yoga, y estaba
interesado en el nestorianismo y maniqueanismo.
Él no fue un adherente de las ciencias ocultas. Yefremov era
ateo y creía en su versión del Comunismo. No fue un místico,
pero tampoco un dogmático. Allan Yefremov reveló que su
padre estaba muy interesado en el Hinduismo.
Al mismo tiempo, él poseía un gran
talento: podía diagnosticar enfermedades con precisión,
sorprendiendo a los médicos. Él le dijo a su hijo que nada
hacía pensar el rápido fallecimiento de Nicholas Roerich...
Según P. Chudinov, doctor en ciencias biológicas, y
estudiante y ayudante del profesor Yefremov, el hombre había
poseído un fantástico sentido de ser uno con la Naturaleza.
A las personas alrededor de él les parecía, en ocasiones,
que él había visitado las áreas adonde llegaron sus
expediciones, aunque ellos sabían con toda seguridad que él
nunca había estado allí antes…
Yefremov creía en el poder espiritual de un hombre
psicológica y físicamente auto superado; él creó una visión
de un magnífico, brillante, impresionante futuro de la
humanidad, de exploración espacial, de cooperación entre
nuestra civilización y las civilizaciones extraterrestres a
través del uso del Gran Círculo, una asociación maravillosa
que consolida a los planetas aislados (como la Tierra) en la
totalidad interconectada por extraordinarios métodos de
comunicación.
Mucho antes de que se volviera un problema, el profesor
Yefremov manifestó sus preocupaciones sobre la ecología del
planeta y el daño al medio ambiente durante la carrera
armamentista nuclear.
Hacia el fin de su vida, Yefremov estaba interesado en todo
(excepto en ciencias políticas), según su hijo; la magnitud
del conocimiento del hombre era inmensurable.
Un Comunismo diferente
Ivan Yefremov tenía su propia visión del Comunismo: el
estupendo futuro que él describió en Andromeda-the Space
Age Tale and
Cor Serpentis
(Heart of the Snake) (1958)
era drásticamente diferente de la sombría realidad
contemporánea. Esto no fue buena señal con los líderes
soviéticos, y la KGB.
Los soviéticos amaron sus novelas; muchos de ellos (incluso
los cosmonautas) escogieron sus profesiones y educación
debido a la influencia de los libros de Yefremov (traducidos
en docenas de idiomas del mundo).
Yefemov nunca mencionó al líder comunista ruso Lenin en sus
novelas del futuro, aunque fue presionado para hacerlo. En
los años 30, el Partido Comunista no lo aceptaría como
miembro debido a la “incorrecta” clase social de su padre, y
en los 50 Yefremov declinó afiliarse, declarando que la
clase social de su padre no había cambiado…
Las autoridades intentaron silenciar cualquier mención de
los logros de Yefremov (incluso en la paleontología…)
después de su muerte, y durante varios años tuvieron éxito.
Una extraña investigación de la KGB
Un mes después de su muerte en octubre de 1972, la KGB cerró
su moderno apartamento en Spasoglinischevsky Pereulok, lleno
de libros, diarios, tratados científicos, mapas, cuadernos,
y muchos otros artículos.
Once funcionarios investigaron el apartamento durante más de
13 horas usando Rayos X y un detector de metales. La KGB
había investigado el apartamento del famoso paleontólogo
durante más de 13 horas. Intentaron abrir la urna con las
cenizas de Yefremov, pero su esposa Taisia Iosifovna no se
los permitió. Cuando ella quiso averiguar más tarde cuál era
la razón para todo esto, la KGB le dijo que habían
encontrado un artículo anti-soviético que alguien (que no
dejó ninguna dirección de remitente) le mandó por correo al
escritor. Al mismo tiempo, la viuda fue interrogada
repetidamente sobre las heridas de su marido, y todos los
detalles de su vida, desde su nacimiento hasta la muerte. La
oficina del fiscal quiso saber cuántos años hacía que ella
conocía a Yefremov realmente. Ella le hizo una pregunta
directa a la KGB: ¿de qué lo están acusando ustedes a él? La
respuesta directa fue que ellos no lo estaban acusando, ya
que él era un muerto.
La esposa de Yefremov guardó una copia del informe de la
investigación de la KGB; éste decía que ellos estaban
buscando “literatura ideológicamente dañina.” Ellos
confiscaron las viejas fotografías de Yefremov (de
diferentes períodos de su vida), sus cartas a su esposa,
cartas de los lectores, fotografías de sus amigos, y
recibos. No tomaron los manuscritos del autor, pero se
llevaron las botellas de medicina homeopática, y algunas
cosas menores, un libro sobre África en inglés (tenía hojas
secas dentro); sus minerales geológicos, un bastón con un
“objeto de metal afilado dentro” y un palo hecho de metales
coloreados. Ellos nunca devolvieron los últimos dos objetos.
La KGB continuó la investigación de la vida y actividades de
Ivan Yefremov durante ocho años después de la muerte del
escritor. El “Expediente Yefremov” constaba de cuarenta (40)
volúmenes.
Archivos
enigmáticos
Tres periodistas investigadores rusos intentaron revelar la
verdad. Uno de ellos, A. Izmailov, publicó sus resultados en
la revista NEVA (número 5, 1990). Los otros dos,
Nikita Petrov y Olga Edelman, publicaron sus hallazgos en
2002 en
http://www.ruthenia.ru/logos/number/2002_02/02.htm .
Ellos pudieron ver los archivos del caso, archivos de la
Oficina del Fiscal de la URSS. La Oficina del Fiscal estaba
autorizada para supervisar casos iniciados por los servicios
estatales de seguridad (KGB), y cada caso criminal tenía su
archivo gemelo en la Oficina del Fiscal donde era
actualizada la información del caso archivado. El caso tenía
esta denominación en los archivos rusos:
ЦГАРФ.
ф.
Р-8131.
Оп.
36
Д.
5653 (según el historiador ruso N. V. Boyko que presentó su
información en 1997, en el Primer Simposio Internacional de
Yefremov).
Los contenidos del archivo no proporcionaron ninguna
respuesta clara y plantearon aun más preguntas. La causa de
muerte no fue determinada, y Yefremov podría no haber sido
la persona que parecía ser, eso es lo que consignaban los
archivos, y a causa de lo antedicho, fue abierto un caso
criminal y una investigación que siguió en enero de 1973. No
se encontró en el archivo ninguna mención de la
investigación de noviembre del apartamento del difunto autor
(aunque la Oficina del Fiscal la autorizó, como los
periodistas supieron luego). El caso criminal fue
oficialmente cerrado en marzo de 1974, y la Oficina del
Fiscal fue informada. Quince personas fueron interrogadas
sobre la identidad de Yefremov, y se determinó que él murió
de causas naturales.
Pero la investigación de la KGB siguió.
Muchos años después, Izmailov pudo encontrarse con el
investigador, quien le dijo que no había ninguna denuncia
subyacente contra Yefremov. Habibulin, el investigador
original, era muy renuente a hablar sobre el caso incluso en
los lánguidos días de la URSS. En 1989, el periodista pudo
obtener una respuesta oficial de la oficina de la KGB en
Moscú de que la investigación del apartamento de Yefremov se
debió a la sospecha de que el autor falleció de muerte
violenta. Pero la investigación que había causado tales
sospechas no está confirmada…
La hipótesis del
“agente británico”
Según los rumores que se extendieron por Moscú en 1972,
después de la investigación, Yefremov era realmente un
agente británico que “sustituyó” al escritor durante las
expediciones mongoles. Algunos rumores mencionaban que la
KGB instaló un grabador en la casa del autor, y grabó su
muerte… Según la antigua oficina del Segundo Departamento de
la KGB (contraespionaje), V. Korolyov, que publicó su
artículo en 1991 (en la revista Stolitsa), su oficina
de Moscú tenía pocas actividades en que ocupar el tiempo.
Para justificar su opaca existencia, el Teniente General
Alidin decidió hacer de Yefremov un agente británico. ¿Por
qué el caso contra Yefremov fue iniciado por la KGB? La
acusación de espionaje británico no está en los archivos que
pertenecen al caso. La imputación de actividades
“anti-soviéticas” no figura en ninguna parte de los archivos
(a diferencia de otros casos de la KGB); a menos que más
archivos de la división especial estén perdidos. La
división de la Oficina del Fiscal que se ocupó de los
archivos de Yefremov ni siquiera se encargaba de los casos
importantes de espionaje. Pero con su muerte, si Yefremov
había sido sospechoso de ser un espía, el caso habría sido
cerrado. Pero no lo fue… Lo que queda es la misteriosa
comprobación de identidad, la acusación de que Yefremov no
era quien pretendía ser. Los periodistas investigadores
llegaron a la conclusión de que por algunas desconocidas
razones la KGB necesitaba un encubrimiento formal para
iniciar un caso criminal contra el escritor ruso. Las
incoherencias no les preocupaban a los agentes de la KGB.
Cuando la necesidad de continuar el caso desapareció, ellos
detuvieron el caso.
La hipótesis extraterrestre
Queda una explicación del caso contra Yefremov. A. N.
Strugatsky, uno de los escritores internacionales de ciencia
ficción más famoso, ofreció la explicación en su
conversación con Izmailov. A finales de la década de 1960 y
comienzos de los años 70, las fuerzas armadas americanas y
la CIA habían creado departamentos que estudiaban seriamente
a los platillos voladores y las posibilidades de una
invasión ET a la Tierra.
Los soviéticos podrían tener ideas similares.
En Mysterious Sky: Soviet UFO Phenomenon (2006), co-escrito
por Philip Mantle y el autor de este artículo, se describe
la investigación del ejército soviético sobre UFOs, así como
el interés de la KGB en el asunto (que se remonta a los años
20). De ahí que, Strugatsky, quizás sin saberlo, tenía razón
en cuanto a que los soviéticos tenían agencias y programas
similares.
Y el muy inusual autor soviético les interesaba enormemente.
En esa misma época, los fans de la ciencia ficción
soviéticos crecieron con la persistente idea de que los
principales escritores de ciencia ficción eran agentes de
civilizaciones extraterrestres. Qué si un funcionario de la
KGB que controlaba la agencia recientemente creada creyó en
la absurda idea de que los escritores ciencia ficción eran
agentes ET…Él ordenó que Yefremov estuviese bajo observación
mientras viviera, ya que ellos tenían miedo de capturar a un
alienígena “vivo”, cuyas acciones podrían ser imprevisibles.
Pero cuando el autor, o el “alienígena”, murió, ellos
podrían revelar algún medio de sus comunicaciones con una
civilización que estaba bastante avanzada, comparada con la
nuestra. No sabiendo a qué se parecería el “medio”, la KGB
agarró cualquier cosa que pudo. Al no encontrar lo que
estaban buscando, devolvieron luego los objetos.
Esta versión explica la rara conducta de la KGB: la búsqueda
en el apartamento después de la muerte de Yefremov, la
confiscación de ciertos artículos, su intento de abrir la
urna, la preocupación de laKGB de que el autor fuera cremado
al segundo día después de su muerte (ninguna autopsia fue
realizada); incluso las extrañas preguntas a su esposa; y la
afirmación de que Yefremov no estaba acusado de nada.
El agua
que da vida
La perspectiva de África no fue considerada por los
periodistas investigadores.
Yefremov, según su hijo Allan (así llamado en honor del
Allan Quartermain de las novelas de H. Rider Haggard, y
geólogo), amaba África y tenía muchos libros sobre el
continente en inglés, alemán y francés.
En 1942- 43 Yefremov escribió y enseguida publicó un relato
titulado Meeting over Tuscarora. En él Yefremov
intenta decirle algo al mundo sobre el agua “que da vida”
descubierta en las profundidades del océano cerca de
Sudáfrica, incluyendo las coordenadas donde puede
recolectarse del fondo del océano.
El profesor Yefremov tuvo un críptico comentario sobre el
relato en septiembre de 1972. Comentando sobre sus primeras
historias, escribió que el problema de la acumulación de
agua pesada en las profundidades del océano fuera de la
mezcla termal todavía permanece abierto… Es muy posible que
los envejecidos jefes del Politburó estuvieran interesados
en la fuente de su conocimiento.
Huesos de dinosaurios, gigantes, y gusanos del Gobi
En 1946, el Instituto Paleontológico de la Academia
Soviética de Ciencias envió expediciones al desierto del
Gobi para buscar fósiles. Las expediciones de campo
verdaderas de 1946-1949 fueron dirigidas por Ivan Yefremov.
Fueron hechos grandes descubrimientos (las expediciones
estaban pobremente provistas y usaron medios inadecuados de
transporte…). La última expedición tuvo lugar en 1949.
Yefremov y sus
colegas, habiendo explorado más de 25.000 kilómetros,
descubrieron muchos nuevos sitios con gran número de huesos
de dinosaurios y otros reptiles.
Él supuso que Asia Central fue
durante el Cretáceo un territorio con numerosos pantanos;
agua, y vegetación exuberante. Esas condiciones eran
favorables para los dinosaurios. Por consiguiente, uno
podría esperar encontrar su restos… y abundancia de fósiles
(460 cajas, más de 120 toneladas llevadas a dos museos en la
Unión Soviética y Mongolia) fueron halladas, así como él
sabía que sería… La salud de Yefremov se había deteriorado
durante las expediciones…

Izquierda:
El profesor Yefremov durante su expedición a Mongolia.
Derecha:
Ilustración de uno de los libros de Yefremov.
Sin embargo, como se informó en un artículo de una poco
conocida revista rusa Mir Zazerkalya (Número 11,
2002), Yefremov descubrió algo más en Mongolia. En un valle
de túmulos funerarios él encontró uno que contenía el
esqueleto de un gigante que medía casi tres metros.
La fuente nombrada en el artículo es Vladimir Scherbakov, un
escritor ruso muy conocido y polémico que escribió sobre
civilizaciones antiguas y asuntos similares, que falleció en
2004.
Ivan Yefremov mencionó el descubrimiento en sus libros.
Doroga Vetrov
(El Camino de los Vientos) (a.k.a. Gobi Notes) es un ensayo
de Ivan Yefremov sobre su tres años de viaje en Mongolia
(1946-1949) cuando él era el jefe de la Expedición Conjunta
de Paleontología Soviético-Mongólica. En el capítulo 9 del
libro, Yefremov escribió que teniendo que excavar
lateralmente bajo la placa monolítica bien situada una tras
otra, descubrieron placas bajo una colina (en las
inmediaciones del Río Kharganaik-Gol). La última placa (de
un tamaño de seis metros cuadrados) no podía quitarse por
los medios mecánicos de la expedición. Justo debajo de la
placa en la capa de arena suelta, ellos descubrieron un
esqueleto de un hombre muy alto de más de sesenta año de
edad. Él yacía de espaldas, de cara al oeste, boca arriba.
De manera extraña, el esqueleto había perdido las muñecas de
ambos brazos. No había absolutamente nada cerca del difunto.
Ningún fragmento de platos, ningún arma rota, ningún rastro
de alguna decoración o vestimenta, como si la persona
hubiese sido enterrara completamente desnuda. Algunos
supusieron que era un esclavo o un enemigo sepultado allí,
pero en este caso, toda esta estructura gigantesca era sin
sentido. Tales enormes placas pudieron ser movidas por un
buen centenar de hombres, a latigazos. Los huesos del
difunto habían sido muy dañados por el agua que goteaba de
una pendiente del área bajo la placa. Eglon, un miembro de
la expedición, le aplicó cola de carpintero. La expedición
se llevó el cráneo, una cadera, y un extraordinariamente
macizo lumbar. A
juzgar por el cráneo, el difunto no era mongol, sino de raza
europea. Con mucho cuidado ellos embalaron los huesos que
habían estado bajo la placa durante casi tres mil años, y
después los entregaron a los arqueólogos de la expedición
del profesor S.V. Kiselyov.

Izquierda:
Ivan Yefremov en la expedición a Mongolia. Derecha: Extraña
foto del Prof. Kiselyov,
el
arqueólogo que recibió los huesos gigantes hallados por
Yefremov en Mongolia.
Alexandra Yuferova publicó un artículo en la revista rusa
Nauka i Religiya (Número 4, 1991), titulado Ivan
Yefremov i Agni Yoga. Ella escribió que Ivan Antonovich
Yefremov encabezó la expedición conjunta mongol-soviética en
el desierto de Gobi en 1946-1949. Yefremov recordaba los
días despreocupados y felices de la expedición, sacó varias
fotografías de sus archivos ocultos, e hizo un comentario
sobre ellos. Yuferova recordó especialmente la descripción
del antiguo túmulo funerario excavado, donde bajo una
monolítica placa tremendamente pesada se ubicaba un
gigantesco esqueleto, de más de dos metros de alto, de un
ser humano de algún pre-mongol desconocido por la ciencia.
“El hallazgo”, lamentaba Yefemov, “tanto
contradijo todo lo que ya era conocido y establecido, que no
fue permitido publicarlo (fotografía).”
¿Fueron hallados esos archivos ocultos por los agentes de la
KGB? ¿Qué pasó con los huesos? ¿Y quién era este misterioso
gigante, tan diligentemente enterrado bajo la enorme
estructura?
Yo continúo mi búsqueda para averiguar los hechos.
El Sergey Vladimirovich Kiselyov (1905-1962) encabezó en
1948-1949 las excavaciones arqueológicas de Karakorum, Khar
balgas y otros sitios históricos, dirigidas por la
expedición conjunta organizada por la Academia Soviética de
Ciencias y el Comité de Ciencias de Mongolia. Los resultados
de su investigación así como los resultados de la expedición
conjunta fueron expuestos en la monografía Ancient
Mongolian Cities (Antiguas ciudades mongoles). Necesito
agregar que durante los años 1930 y 1940, un gran número de
arqueólogos soviéticos fue arrestado por la policía secreta
de Stalin y enviado a los campos de concentración
soviéticos, donde algunos fueron ejecutados. El profesor
Kiselyov, según se informa, ayudó a por lo menos un
arqueólogo soviético, M. P. Gryaznov, que fue arrestado y
pasó algún tiempo en los campos de concentración de GULAG, y
luego puesto en libertad. El antiguo prisionero pudo
continuar sus estudios porque su colega escogió ayudarlo;
éste fue un acto valiente de parte del profesor Kiselyov.
Harganaik-Gol se traduce como el Río de Negras Cuestas
Afiladas. A lo largo de la orilla del río, por más de
treinta kilómetros, hay una ininterrumpida cadena de
antiguos túmulos funerarios. Detrás del paso, hay
precipicios de granito, torres, pinturas de ídolos y
animales fantásticos. Hay montañas extrañas con pedregal
de piedra azul, y en el valle hay pilares de cuatro metros
de alto de granito rojo con corte cuadrado. Los pilares
contienen escudos, círculos y líneas. Los monumentos han
sido erigidos hace miles de años.
¿Dónde está el río? Yo no pude encontrarlo todavía. Pero, un
total de 4.150 ríos y lagos de Mongolia se han secado desde
2007, según informa el Ministerio de Medio Ambiente y
Viajes.
El recalentamiento global y las actividades mineras causaron
el secado de los ríos, la deficiencia de agua y la
desertificación, decía el informe. En particular, las
compañías mineras nacionales y extranjeras jugaron un papel
importante excavando cerca de las fuentes de agua y talando
bosques y árboles en busca de oro y otros minerales
subterráneos, llevando a la erosión del suelo y la polución.
Durante
sus viajes por Mongolia, Ivan Yefremov escuchó rumores y
leyendas del Gusano Mongol; y publicó una historia en 1944
sobre un encuentro mortal con la criatura. Se dice que el
Allghoi khorkhoi posee una eficaz habilidad para matar
personas y animales al instante en un rango de varios pies.
Yefremov describió a una criatura que pertenecía a una
especie completamente desconocida. Era un gran gusano grueso
que se retorcía sobre la arena, repulsivo y aparentemente
desvalido. Cuando los hombres se le acercaban, los gusanos
se convertían en anillos, y su color cambiaba y se
oscurecía. En el relato los gusanos mataban a dos hombres
que corrieron hacia ellos. ¿Pero cómo los mataron? Yefremov
describió algunas antiguas leyendas mongoles; los nativos
realmente estaban aterrados por la criatura, y los gusanos
nunca fueron estudiados por los exploradores. La criatura
mata a la distancia e inflige una muerte instantánea; podría
ser por una excepcionalmente poderosa descarga eléctrica, o
algún veneno que despide. En 1972 el profesor Yefremov
escribió que no había habido ninguna confirmación de que los
gusanos existiesen hoy realmente, que era una criatura que
se había extinguido pero se mantenía viva en los relatos
folclóricos; pero algunos exploradores hoy sostendrían su
conclusión.
En memoria del gran escritor, los astrónomos del
Crimean Astrophysical Observatory
nombraron luego como Yefremov a uno de los asteroides del
Sistema Solar. Este asteroide, llamado Efremiana, da
vuelta alrededor del Sol durante aproximadamente cinco años.
Un mineral, efremovite, se nombró en su honor, así
como algunos animales prehistóricos.
Los restos de Yefremov
descansan en el cementerio de Komarovo cerca de San
Petersburgo.
Procedencia de las imágenes: Archivo de Paul Stonehill
EL AUTOR
es escritor, disertante e investigador especializado en
fenómenos anómalos acaecidos en Rusia, Europa Oriental y
Asia Central. Sus artículos se han traducido a varios
idiomas, y su libro The Soviet UFO Files se
publicó en 1998, en inglés, checo, y holandés. Su último
libro, en coautoría con Philip Mantle, fue publicado en
español, en 2010, bajo el título
Expediente Soviet UFO.
©
Copyright Paul Stonehill, 2010. Todos los derechos
reservados
Traducido y publicado con permiso expreso del autor.
Queda
prohibida su reproducción sin autorización previa del autor.
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